El terror en un robo: “No lastimen a las nenas”

Dramático relato de una familia de Bariloche que sufrió un brutal asalto en su casa.

Por Redacción

Alfredo Leiva

BARILOCHE (AB).- “¡Abrí la puerta porque te pego un tiro!”. Fue lo primero que escuchó Pablo Gutiérrez cuando abrió la cortina de la ventana del comedor de su casa. Vio que un sujeto le apuntaba con un revólver a la cabeza desde el exterior. Asustado, abrió. Pero su esposa, Natalia, estaba detrás de la puerta y trató de cerrarla. No pudo. En un segundo, dos sujetos armados estaban adentro, amenazándolos y reclamándoles dinero. Las hijas de la pareja, de 6 y 4 años, observaron la escena y corrieron. La mayor se ocultó bajo la cama de sus padres pero la otra observó casi todo el asalto. Vio cuando golpeaban a su papá con un arma de fuego y también escuchó el disparo que salió cuando le daban un culatazo a Pablo, cuando él estaba agachado buscando el dinero en el último cajón de un placard para entregárselo a los asaltantes. El proyectil pasó a poca distancia de Natalia, quien tenía abrazada a la pequeña en la habitación matrimonial. La bala dio en una pared. El hecho ocurrió alrededor de las 23 del domingo, en una casa de la calle Asunción al 1200 del barrio San Francisco III. Los dos asaltantes estaban encapuchados. Natalia recordó ayer que estaba adelantando trabajo en la computadora, porque es docente, y su marido estaba mirando televisión cuando escucharon dos estruendos. Pensó que las nenas, que jugaban en la pieza, habían tirado el televisor. Entonces su marido, que es maestro mayor de obras, salió a mirar por la ventana y terminó encañonado. Los sujetos se llevaron los aguinaldos de la pareja y una notebook. Pablo cuenta que lo único que les pedía era que no le hicieran daño a las nenas, mientras a él lo golpeaban en el comedor. Uno de los sujetos amenazó con apuñalarlo, recuerda. “No lo apuñales, pegale así (con el mango)”, dice que le dijo el otro asaltante al que tenía el cuchillo. Natalia permaneció con las hijas en la pieza. “Dios me puso un celular en la mano, porque no sé cómo apareció”, contó ayer a “Río Negro”. En voz baja llamó a los bomberos, que fue el primero número que recordó, y contó que estaban siendo asaltados. Pero uno de los delincuentes observó el movimiento y enfureció. Quisieron agredirla, pero finalmente escaparon. La pareja destacó que a los tres minutos llegó la Policía. El subcomisario Miguel Ángel Relmo informó ayer que recolectaron una vaina servida en la habitación, que será peritada. Hace dos años la familia se mudó a la vivienda, que construyó con esfuerzo propio. “En dos minutos te echan a perder todo lo que hiciste”, expresa Pablo, sin poder contener las lágrimas. Sabe que no puede mudarse a otro barrio. Hay muchos años de trabajo en esa casa. En ese barrio donde él y Natalia crecieron, pero que cambió mucho con el paso del tiempo.