El terror nuestro de cada día
Mariana Enríquez visitó anteayer el encuentro que organiza FCP, y habló del género.
ROCA.- El de anteayer fue un día que se movió entre la emoción y los miedos.
La emoción estuvo en manos del allense Alfredo Svampa, el hombre que descubrió Facebook a los 80 y con paciencia y dedicación logró reunir en su perfil historias de los habitantes de su ciudad, un material que llegó al libro “Desatando el lienzo del recuerdo” y que ayer se transformó en una emotiva presentación, con muchos seguidores y protagonistas de ese material.
La periodista y escritora Mariana Enríquez, en cambio, tomó otros rumbos. Simpática, y con mucho sentido del humor, supo cautivar a los oyentes con una charla en la que se metió por los laberintos de los cuentos y las novelas de terror.
Admiradora confesa de Edgar Allan Poe y de Stephen King, Enríquez sostuvo que el terror es una buena puerta de entrada para los más jóvenes a la lectura. “Es un prejuicio –aseguró– pensar que si uno empieza leyendo literatura de terror no va a leer otra cosa”.
Fascinada con el género en el que ahora se mueve a sus anchas, la escritora de “ Los peligros de fumar en la cama”, “Chicos que vuelven” y “Alguien camina sobre tu tumba: Mis viajes a cementerios”, sostuvo que en la Argentina hay muy poca literatura de terror.
Según Enríquez, esa escasez tiene una explicación: mientras en otros países se valen de los fantasmas de las cosas cotidianas para llevarlos a la literatura, acá siempre existió un desprecio a lo popular. Los folletines, por ejemplo, aquí se consideraron populares y hasta chabacanos.
En su charla –titulada “Abordaje al cuento de terror”– mencionó a dos escritores que se pasearon por este género que no tiene muchos representantes en el país: del siglo XX, Leopoldo Lugones con “Las fuerzas extrañas” y Julio Cortázar, que ella destacó en “Final de juego” una leyenda urbana.
De Stephen King, a Enríquez le gusta sobre todo esa capacidad del maestro del terror para dar en el clavo en los factores de presión fóbica: ese terror asociado a la vida cotidiana y al realismo (el bullyng en “Carrie”, por ejemplo). Fue cuando descubrió esa capacidad de King para transformar lo cotidiano en una clave para el miedo, género al que ella decidió dedicarse. Y a tomar las fobias sociales para darles una vuelta de tuerca de terror y de diversión también. Porque Mariana Enríquez asegura que ella se divierte –y mucho– haciendo lo que hace.
Y como para sumarle humor a su charla, aseguró, para quien quiera oírla, que es una mentira eso de que los escritores piensan en los lectores. “Obviamente me gustan que me lean. Pero el escritor escribe por una necesidad propia”, aseguró Enríquez, que para estar más próxima a la gente acercó su tarima a las sillas.
Puesta a elegir, dice que le entusiasma que la lean los jóvenes y adolescentes. Y sumando un granito de arena a aquella invitación que lanzó Mónica Sobrino en la inauguración de la Feria, Enríquez recomendó la literatura de terror como puerta de entrada para los más jóvenes al universo de las letras.
4º Feria Patagónica del Libro