El testimonio del amigo que estuvo con Ávalos la noche del boliche
"Sergio estaba alegre, contento, bailando...", dijo. Llegaron a las 3 de la mañana y desde entonces no se lo vio más.
NEUQUÉN :: A 12 años de la desaparición
«Estaba alegre, contento, y bailando, nunca lo habíamos visto bailar. Le hice una broma y se rió. Esa es la última imagen que tengo de él», cuenta Pedro Nahuelpan, uno de los cuatro universitarios que estuvo con Sergio Ávalos la noche en que desapareció.
Era viernes, terminaba la semana y para festejar un cumpleaños el grupo con el que Sergio compartía sus días en Neuquén había organizado un asado. Eran cinco, cuatro de ellos convivían en una residencia de la UNC.
A eso de las 3 de la mañana entraron al boliche Las Palmas. Era -y es- un lugar grande, de muchas pistas, así que varios de los chicos se dispersaron. «Lo vi bailando con una chica. Él era muy retraído y esa noche estaba alegre», recuerda Pedro, quien era un poco mayor que Sergio, que tenía (14 de junio de 2003) 19 años.


«A Sergio lo conocía de Picún Leufú, éramos vecinos y era amigo de mi hermano porque hicieron la secundaria juntos. Allá compartíamos salidas de pesca, algún partido de fútbol pero en Neuquén es donde lo conocí más», agrega.
Sergio terminó la secundaria siendo escolta y decidió venir a Neuquén a estudiar contabilidad en la UNC. Llegó en febrero de 2003, vivió un tiempo en la casa de Pedro en Villa Ceferino y en abril recibió la beca de residencia. Empezó a vivir con otros tres compañeros en la casa 8 de Colonia Alemana al 1.300.
Durante el tiempo que convivieron hasta su desaparición Pedro no recuerda ninguna situación rara o peligrosa en la que se hubiera involucrado Sergio. «El tiempo que no estaba en la facu estaba con nosotros, o con los chicos de Picún», asegura. Dijo que no estaba de novio y que era un chico sano.
«Nos quedamos con una sensación de vulnerabilidad total, de que cualquiera te puede hacer cualquier cosa, te puede hacer desaparecer, matar y todo queda en la nada. Hoy, 12 años después, me queda mucha complicidad», indica el joven que trabaja actualmente en Neuquén.
La familia de Sergio todavía espera justicia. «Me quedé con la lucha de Sergio porque a 12 años seguimos sin entender porqué tanto silencio», dice Mercedes, hermana del joven estudiante, con una voz tranquila, algo cansada. Hoy cumple 38 años, tiene tres hijos y es docente en Cutral Co.
Su madre murió hace cinco años y su padre, Asunción, de 81 años, fue operado recientemente del corazón.
La última vez que Mercedes escuchó a Sergio fue por teléfono y hablaron de lo que iban a hacer por su cumpleaños.
«Me preguntaba si iba a haber torta, yo le dije que si llegaba el viernes sí». Y no llegó.
Agencia Neuquén
NEUQUÉN :: A 12 años de la desaparición
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