El tropiezo diplomático de Ban Ki-moon

Por Redacción

Christina Horsten DPA

Entre las dos ruedas de prensa pasaron menos de 24 horas. Primero, en la noche del domingo, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, anunció en un “breve e importante” comunicado que Irán había sido invitado en el último minuto a la conferencia de paz sobre Siria que comienza hoy en Suiza. Pero menos de un día después, Ban canceló una rueda de prensa y anunció en cambio a través de su portavoz, Martin Nesirky, la retirada de la invitación a Irán. Los precipitados anuncios desataron el asombro internacional y duras críticas y supusieron un tropiezo importante del jefe de la diplomacia internacional y organizador de la conferencia de paz, en la que quizá sea la cita diplomática más importante de su calendario en mucho tiempo. Tras ser retirada la invitación a Irán, la oposición siria volvió a garantizar su participación en la conferencia, que había amenazado con boicotear si se hacía presente Irán, uno de los pocos aliados que le quedan al régimen sirio. Una vez confirmada la asistencia de la oposición, es de esperar que no haya más obstáculos para el encuentro que arranca hoy. Sin embargo, el desastre comunicativo en Nueva York no puede borrarse del mapa y la impresión de que Ban perdió el control de la situación, tampoco. El diario “The Wall Street Journal” hablaba ayer de una “chapuza diplomática”; el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, debería haber protestado al conocer la invitación a Teherán, señalaba por su parte el “The New York Times”. La portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Mariseh Afcham, estaba tan fuera de sí por la retirada de la invitación que estuvo a punto de tildar de mentiroso al secretario general de la ONU durante una rueda de prensa. Y el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, también consideró que lo ocurrido no deja en buen lugar a la ONU. “Lamento que toda esta historia no contribuya a la autoridad de la Organización de las Naciones Unidas”. Los expertos se preguntan qué es lo que ha llevado a Ban, normalmente tan precavido y ponderado y quien además llevaba meses trabajando en esta conferencia sobre Siria, a invitar sorpresivamente a Irán. ¿Un gran malentendido? ¿Un empeño excesivo? ¿La ingenuidad? ¿Una presión enorme de todas las partes? Quizá haya sido una mezcla de todos esos factores. Lo que está claro es que Ban y su mediador especial para Siria, Lakhdar Brahimi, llevaban meses abogando por la participación de Irán, al considerar que debía estar como potencia regional más importante. Poco antes de la conferencia quiso volver a intentarlo y, según dijo, mantuvo una larga conversación con el ministro de Exteriores iraní, Mohamed Yawad Zarif, que le aseguró que su país reconocía los principios y objetivos de la conferencia en base al documento de Ginebra 1, según Ban. Sólo por eso Irán fue invitado en el último momento. Pero antes de hacerlo, Ban informó a todos los países implicados, entre ellos a Rusia y Estados Unidos, aseguró. “El anuncio no fue precipitado y los estadounidenses fueron informados”, dijo el portavoz de la ONU Nesirky. Pero una cosa es que fueran informados y otra cosa es que lo aprobaran. Según el diario “The New York Times”, Kerry intentó en varias ocasiones durante el fin de semana hacer cambiar de opinión a Ban e incluso se cree que amenazó con hacer fracasar la conferencia, aseguraron representantes del gobierno de alto rango en Washington. Pero Ban anunció la invitación y después llegó la “profunda decepción”, cuando no siguió una comunicación de Irán reconociendo Ginebra 1 sino todo lo contrario: el ministro de Exteriores Zarif aseguró que en todos los contactos con Ban nunca aceptó condiciones previas. Para muchos analistas, las idas y vueltas que hubo con la invitación a Irán también tuvieron que ver en gran medida con la postura del gobierno persa hacia Israel. Irán nunca calló que el apoyo a Al Assad era una parte decisiva de su política antiisraelí. “Irán nunca abandonará su ayuda (a Al Assad) por su apoyo a la resistencia antisionista”, dijo el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, dejando en claro la doctrina iraní sobre Siria. Tras la reacción de Irán, Ban no vio otra elección que retirar la invitación. La presión que venía de todas partes era demasiado grande y la conferencia, demasiado importante como para hacerla fracasar por Irán. El portavoz de la ONU Nesirky se mostró sin embargo tercamente optimista: “El secretario general se alegra de que los países iniciadores Rusia y Estados Unidos y otros países y organizaciones se reúnan en este largamente esperado y extremadamente importante impulso para la paz”.