El turismo de cercanías hace brillar la Fiesta del Chocolate

Visitantes que llegaron desde ciudades de la región conforman el grueso de los que coparon Bariloche este finde largo. La opinión de los turistas.

Los maestros chocolateros captan de manera casi hipnótica la atención de los que pasean en Bariloche. Foto: Alfredo Leiva

Los maestros chocolateros captan de manera casi hipnótica la atención de los que pasean en Bariloche. Foto: Alfredo Leiva

Pasear, conocer, descansar y si es posible, darse una vuelta por la Fiesta del Chocolate, que brinda en el Centro Cívico numerosas actividades cuidadas para los más chicos, de las que también disfrutan los grandes. Repetido por miles, ese fue el plan elegido por los turistas que eligieron pasar Semana Santa en Bariloche.

El clima acompañó hasta ahora con días de sol a pleno y poquísimo viento, lo que no es poco. La invitación a apartarse por un rato del ruido de la ciudad y recorrer los senderos de montaña también fue una gran tentación, especialmente para los más jóvenes.

Es el caso Fabio y Abigail, una pareja de Neuquén, que el jueves y viernes realizaron la exigente travesía que une los refugios Frey y Jakob. Ayer, en el obligado día de recuperación, eligieron pasear por el Centro Cívico. Mientras esperaban turno para ingresar al Paseo del Chocolate comentaron que ya no había entradas y confiaban en conseguir para la tarde. Se alojaron en un hostel y aseguraron que los precios de alojamiento y gastronomía no les parecieron caros. “Claro, si venís de Neuquén ningún precio te puede sorprender -dijo-. A lo mejor los turistas del Buenos Aires o alguno que venga del Norte lo puede sentir. Pero nosotros no”.

Otra pareja, Luciano y Erika, viajaron desde Viedma con sus dos hijos de 11 y 7 años y llegaron el jueves por la noche, luego de la peripecia en Comallo por el corte de ruta, que los demoró unas cinco horas.

Contaron que el viernes habían recorrido Circuito Chico y realizaron la excursión en catamarán a la isla Victoria y el Bosque de Arrayanes. El plan ayer fue dedicarle el día a la Fiesta del Chocolate. Dijeron haber encontrado a Bariloche “muy linda” y una gran organización para recibir a los turistas. El punto en contra, señaló Erika, fue “el amontonamiento en el catamarán. Estaba lleno al 100%, sin espacios libres ni distancia”, y también vieron que bajaba un grupo y subía otro a la embarcación sin desinfección de por medio.

La preocupación por los protocolos y la prevención anti Covid está muy presente entre los visitantes. Anabela y Hugo, una pareja de Allen que tiene parientes en Bariloche y viaja seguido, eligieron pasar la mañana con el termo y el mate en la playa céntrica del lago Nahuel Huapi.

Mucha gente y aforos reducidos provocaron ayer algunas esperas para disfrutar de las atracciones. Foto: Alfredo Leiva

Comentaron que el día anterior pasearon por Mitre, la vieron muy animada, pero “con los artistas callejeros se juntaba demasiada gente sin distanciamiento. Por ejemplo en la puerta del banco Nación unos músicos tocaban chamamé y la gente se puso a bailar, sin barbijos, ningún cuidado”. A la hora de cenar eligieron una cervecería donde “las distancias estaban muy bien y todo el mundo cumplía los protocolos”. Dijeron que para ellos la prioridad era “descansar”. Tenían intención de visitar ayer la Fiesta del Chocolate y probaron con tramitar los permisos, “pero es muy difícil, porque la página se tilda”.

Entre quienes se propusieron lo mismo y lo lograron estuvieron Luciano y Daniela, con sus hijos Adalí y Benjamín, todos de Neuquén. Con sus barbijos de gran formato esperaban turno en uno de los puestos chocolateros ubicado en la plaza principal y aseguraron que era su primera visita a la ciudad. Fue una escapada breve, solo un par de días, y Bariloche les pareció “muy hermosa”.

A pocos metros otro grupo familiar de Buenos Aires (Marcelo, Pamela, Ian y Malena) también hacían la cola con sus orejas de conejo provistas por una chocolatería a modo de promoción. Dijeron que la organización les pareció muy buena, porque “está todo bien espaciado” y agradecieron “la buena onda de la gente de Bariloche”. El viernes aprovecharon la tarde para recorrer Circuito Chico, bajar en Bahía López y realizar la caminata hasta el mirador del brazo Tristeza.

La Fiesta del Chocolate convocó también a barilochenses, como Gastón, Leticia y María, que llevaron a sus chicos para que participen de los juegos, ilusionados con ganarse un huevo de pascua, luego de cumplir las consignas. “La cuestión del turno previo está bien, debería ser siempre así, aunque no haya coronavirus. Porque en los años anteriores era un caos”, observó Leticia.


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