El último y emotivo adiós a Cerati

Más de 20 mil personas lo despidieron en la Legislatura y en la Chacarita



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gracias totales

“Me verás volar/ por la ciudad de la furia/ donde nadie sabe de mí/ y yo soy parte de todos”. Emocionada, y bajo una lluvia persistente, la multitud entonó “La ciudad de la Furia”. Fue cuando la madre de Gustavo Cerati, Lilian Clark, se asomó a un balcón de la Legislatura porteña para agradecer entre lágrimas el último tributo de los fans a su hijo, velado en el salón Perón.

Esa mujer de apariencia pequeña fue el enorme símbolo de la esperanza y la fe estos cuatro años en los que su hijo estuvo en coma, internado en la clínica ALCA. Por eso, la gente la aplaudió, la acompañó con respeto, y le regaló las canciones de Cerati.

Era la una del mediodía y había que concluir el velatorio que se había iniciado a las 21 del jueves, el mismo día que Cerati murió de un paro cardiorrespiratorio tras cuatro años de permanecer en coma. Lilian había pedido que el velorio se extendiera unas horas más -hasta las 16- para que todos los seguidores pudieran despedirse del músico. Pero en la Legislatura dijeron que era imposible.

Un cerrado aplauso y varias de sus canciones sirvieron de último tributo de miles -veinte mil según la policía que estuvo en el lugar- de admiradores de Cerati, la guitarra, la voz y el alma de Soda Stereo antes de seguir una carrera solista que cimentó su posición como referente del rock en América Latina.

Reconocido como compositor, letrista, eximio guitarrista y cantante, muchos colegas le rindieron tributo y acudieron a despedir sus restos que ya descansan en el Cementerio de la Chacarita.

Zeta Bosio, su amigo y compañero de banda, fue uno de los que pasó a la madrugada, igual que Charly García, Pedro Aznar, Emmanuel Horvilleur y Dante Spinetta, hijo del fallecido músico Luis Alberto Spinetta. “Fue el mejor músico con el que estuve en un escenario”, dijo Bosio, que formó junto a Charly Alberti y Cerati el mítico Soda Stereo, una de las bandas que más éxitos logró en América Latina en los años 80 y 90.

Aznar lo describió como “un ser que desbordaba talento y expresividad. Dejó un legado que vivirá por siempre y trascenderá generaciones”. Y Charly García, con quien estuvo a punto de grabar “Tango 4”, lo definió como “un arquitecto del sonido”. “Tuvimos muchas ideas juntos, nos pusimos a tocar y fue una voladura de cerebro. Era genial”, dijo.

El papa Francisco, que había enviado una carta de apoyo a la madre del artista expresó sus condolencias a la familia. “El Santo Padre Francisco, informado del fallecimiento de Gustavo Cerati, expresa su condolencia y asegura su oración por el alma del joven músico, estrechándose con afecto a su madre, a sus hijos y a todos sus seres queridos, amigos y fans en el día de su sepultura”, dijo monseñor Guillermo Karcher, encargado de Ceremonial del Vaticano, en su Facebook.

Seguidores fieles

Durante la madrugada, una fila de más de veinte cuadras serpenteaba el edificio de la Legislatura, repleta de fans que aguardaron bajo la lluvia por estar unos instantes frente al féretro cerrado con los restos del artista.

El aluvión de seguidores obligó a extender el velatorio por pedido expreso de la madre del artista, Lilian Clark, y el gobierno declaró dos días de duelo.

Su madre, los hijos del músico, Lisa (18 años) y Benito (21), estuvieron presentes al igual que la madre de ambos y exesposa de Cerati, la modelo y DJ chilena Cecilia Amenábar.

A las 13.30, el auto con el cuerpo de Cerati salió a la calle. Y la multitud se acercó para dejar pétalos de rosas, cartas o flores sobre el auto, mientras, teléfonos en mano, fotografiaban el trsite y lamentable adiós.

El cortejo recorrió la avenida de Mayo, Carlos Pellegrini, avenida Córdoba, Maure, avenida Corrientes y Jorge Newbery, rumbo al cementerio de la Chacarita, donde se hizo una ceremonia íntima aunque afuera, en las puertas, miles lloraban la pena de no volverlo a ver.


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