El viaje increíble de Laura y Mariano: de Neuquén a Alaska con escala en España

Arrancaron su aventura en kombi desde Centenario, pero por la pandemia se quedaron varados en Calafate. Volvieron a casa y no renunciaron a su sueño de conocer otros países y culturas. Ahora están en Mallorca y sus playas del Mediterráneo: el consiguió trabajo como guardavidas y ella de camarera. Desde allá cuentan la historia que esperan poder continuar en las rutas de América.

Laura y Mariano en Cala del Moro, con el Mediterráneo detrás en Mallorca. Foto: Soltar y viajar

Laura y Mariano en Cala del Moro, con el Mediterráneo detrás en Mallorca. Foto: Soltar y viajar

¿Qué hacer cuando se deja todo para cumplir el sueño de vivir de viaje y una pandemia detona al mundo? Laura y Mariano debieron buscar esa respuesta dos meses después de empezar a recorrer el camino para unir Ushuaia con Alaska a bordo de una kombi de 1988 que convirtieron en su casa rutera, pintaron de celeste y blanco y plotearon con la leyenda Soltar y Viajar.

A pura sonrisa en la costa de Mallorca y el increíble Mediterráneo. Foto: Soltar y viajar

Soltaron su departamento y su cama confortable, el refugio seguro, su trabajo en el emprendimiento familiar de transporte escolar en Centenario, Mariano sus horas de profe de educación física. Y viajaron: salieron de la ciudad neuquina el 12 de enero del 2020 rumbo a la cordillera como primera escala.


El Bolsón


La fecha no era casual: se conocieron ese mismo día pero del 2017 en el refugio Hielo Azul en El Bolsón. Ella quería colgar una campera empapada por la lluvia, no llegaba, él la ayudó y así empezó esa historia de amor que primero lo trajo a Mariano de La Plata a Neuquén y que ahora continúa en España, ya casados.

Rumbo a El Chaltén. Foto: Soltar y viajar

Los dos recuerdan bien aquel día en que llegó a la terminal de Cipolletti con sus bolsos cargados de proyectos que no tardó en contarle a Laura: quería proponerle que soltaran amarras, que se fueran de viaje. Ella tenía otro plan, terminar de estudiar (se recibió de licenciada en Administración de Empresas), ir por la casa, el auto, los chicos. Pero un día le dijo, sí, vamos. Y partieron.

Recorrieron Bariloche, Villa la Angostura y otros paraísos que los deslumbraron. Entre lagos, montañas y miradores, armaron la mesa donde él se reveló como un buen vendedor de las artesanías, llaveros y juegos que habían llevado para vender y sustentarse.

En las rutas de la Patagonia. Foto: Soltar y viajar

Compartieron experiencias con otros viajeros, se sumaron a caravanas, fueron parte de la cofradía que vive en la ruta, ese estado que solo conocen los que se animan. Aquí y allá estuvieron en talleres mecánicos para resolver una pérdida de aceite.

Cruzaron a Chile, bajaron por la Carretera Austral para después volver al país y seguir rumbo al sur. Apenas una semana más tarde se quedaron varados en Calafate. Primero en una estación de servicio, después en un camping al que con el correr de los días se sumaban más varados argentinos y europeos.

Cuando pudieron circular, regresaron a Centenario y de a poco volvieron a una rutina trastocada por el maldito virus. Parecía el fin del sueño, pero no: fue entonces que decidieron probar suerte en España.


El Mediterráneo



“Sabíamos que queríamos seguir de viaje, que ese era nuestro proyecto, conocer otros países, otras culturas. Teníamos un ahorro y dos opciones: le hacíamos el motor completo a la kombi o comprábamos pasajes a Madrid. Veíamos que cuando se viniera la segunda ola iba a ser difícil seguir el recorrido en la Argentina. Y nos decidimos por España. No fue fácil, pero somos así, mandados”, cuenta Laura.

En Palma de Mallorca, con la Catedral detrás. Foto: Soltar y viajar.

Están alojados en la casa de familiares de Mariano en Mallorca, la isla balear del Mediterráneo que vive días primaverales con temperaturas que rozan los 30°C. Él trabaja como guardavidas (hizo el curso en la Cruz Roja Argentina) en las playas de Muro, de arenas blancas y aguas azules. Y ella acaba de conseguir trabajo en un complejo de departamentos de cara al mar, como camarera a cargo del buffet del desayuno.

Mariano en su puesto de trabajo en las playas de Muro. Foto: Soltar y viajar.

“En mayo la isla era un desierto. Por lo que nos contaban, antes de la pandemia era un mes ya de mucho turismo, pero este año nada. Desde hace unos días, desde que levantaron restricciones, ya hay movimiento. Hay muchos alemanes”, describe Laura, a la expectativa de qué les deparará la temporada de verano. “Cuando fui a dejar currículums ya se notaba que los hoteles se estaban poniendo en marcha. Ahora están abiertos”, agrega.


Las rutas que vienen


“Cuando termine el verano europeo veremos qué hacemos. Si nos quedamos por acá o si la pandemia nos deja seguir viaje. Dinamarca, Australia, Irlanda… queremos ir a tantos lados”, explica, Aunque cuando ven pasar una kombi sienten nostalgia. “Ojalá podamos retomar aquel viaje por América en algún momento, es nuestra idea”, cuenta.

Puig de María en Pollensa. Foto: Soltar y viajar.

Al tener Mariano la ciudadanía italiana y estar casados, pueden trabajar sin problemas de papeles y también los incluye la cobertura de salud. Entraron a España con el PCR negativo y una declaración jurada de que no padecían el virus.

Domingo 6 de junio. Lindo día primaveral en Mallorca y escapadita a la playa. Foto: Soltar y viajar.

Los dos con 29 años, escucharon en las noticias que para septiembre el 70 % de la población estará vacunada. De momento, es el tiempo de los mayores de 30 y 40. Lo cuentan con una sonrisa cerca de terminar el día, después de la ducha y antes de la cena, felices de no haber renunciado a sus sueños.


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