Elecciones en Irán: derrota de Ahmadinejad

Lariyani ganaba anoche las legislativas en ese país. Según distintas fuentes, es un hombre de confianza del líder espiritual y máxima autoridad del país, el ayatolá Ali Khamenei.

Redacción

Por Redacción

TEHERÁN (DPA).- El presidente del Parlamento iraní, Ali Lariyani, se encaminaba anoche hacia la victoria, después de que en las elecciones legislativas del viernes el ala conservadora que le apoya consiguiese imponerse al grupo de diputados al presidente Mahmoud Ahmadinejad. A pesar de que estos comicios no tienen un impacto real en la política del país, sobre todo en política exterior o en asuntos tan delicados como la agenda nuclear, la cita con las urnas no dejaba de ser importante por tratarse del primer test para Ahmadinejad tras su cuestionada reelección en 2009. “Ahmadinejad parece que ha perdido la confianza y el apoyo de sus antiguos aliados y ahora la presión no viene sólo desde fuera sino también desde dentro”, dijo un representante reformista. Aparte del fracaso electoral, el presidente ha sido requerido por el Legislativo (en el que no hay partidos, ya que todos los diputados se declaran orgullosos de no pertenecer a ninguna formación política) para responder una serie de cuestiones antes del 8 de marzo. Los medios informan que la participación en las elecciones de ayer fue del 64 por ciento, cifra que desde la cúpula de gobierno considera una señal de lealtad al régimen, mientras que la oposición reformista, que pedía el boicot, la cuestiona. Ali Lariyani de 53 años ganó además personalmente el test de popularidad. Lariyani se aseguró con un gran número de votos un mandato en Ghom, con lo que se perfila como el candidato con más posibilidades para las elecciones presidenciales del próximo año. A diferencia de Ahmadinejad, Lariyani es un hombre de confianza del líder espiritual y máxima autoridad del país, el ayatolá Ali Khamenei. Debido a las diferencias entre el Parlamento y el presidente, primero por asuntos económicos y después por temas políticos, Lariyani emergió como el líder de la facción anti-Ahmadinejad denominada “prinicipialistas”, término con el que reflejan la lealtad al régimen islámico. El político pertenece a una generación política más veterana que la de Ahmadinejad que permanece leal a los principios de la revolución islámica de 1979 y apoya firmemente el papel de Jamenei como líder supremo. En cierta ocasión, Lariyani calificó el programa nuclear de su país como el “símbolo de la dignidad del pueblo iraní”. Entre 2005 y 2007 fue el negociador jefe en los asuntos nucleares y está en contra de poner fin el programa nuclear, extremo que ni se plantea. No obstante, algunos observadores en Irán apuntan que Lariyani podría estar más abiertos a “compromisos racionales”. Sin embargo, la última palabra la seguirán teniendo Jamenei y sus más estrechos asesores. Doctorado en filosofía, Lariyani nació en 1959 en el ciudad iraquí de Nayaf, donde su padre, un clérigo, trabajaba como abogado. En Teherán se licenció en matemáticas e informática. Con el presidente Akbar Hashemi Rafsanyani fue ministro de Cultura a mediados de los 80 y en 1994 fue nombrado director de la televisión estatal IRIB. Bajo su gestión, el canal se convirtió en portavoz de la entonces oposición conservadora contra la política reformista del entonces presidente Mohammad Jatami. Lariyani ya fue candidato a la presidencia en 2005, pero entonces apenas obtuvo el seis por ciento de los votos frente a Ahmadineyad, que se hizo con la victoria entonces. Lariyani estaba destinado a convertirse en su mano derecha, pero dos años más tarde comenzaron a surgir diferencias irreconciliables y en la actualidad son enemigos acérrimos.


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