“Las emociones nos transforman”

El cipoleño Pablo Iachetti trabaja en la transformación de las personas en ámbitos laborales para que vean mejor sus posibilidades, asuman sus decisiones y tomen responsabilidad y compromiso por sus vidas. Claves de un coach de emprendedores

30 nov 2018 - 00:00

Afortunadamente cada vez son más las empresas que reconocen que el factor humano es fundamental y decisivo en la performance productiva y creativa de sus trayectorias.

De esta tendencia a nivel regional, tanto de Río Negro y Neuquén, da fe Pablo Iachetti (33), business coach, orientado esencialmente al desarrollo personal, profesional y potenciado de negocios.

Nació en Cipolletti y desde los 17 años comenzó a interesarse por el mundo de las empresas y las personas. Registraba por entonces que “las empresas pedían el 100% de rendimiento diario a las personas y estaba seguro de que ninguna persona es capaz de rendir al 100% todos los días. A veces rendimos el 20% y otros días el 300%, dependiendo de muchos factores”.

A esa edad vivió la disyuntiva entre estudiar Ingeniería Industrial con el afán de comprender a las empresas o psicología para entender a las personas. “Dos disciplinas tan distantes pero tan cercanas al mismo tiempo: me decidí por ingeniería y me recibí pero en el camino conocí lo que es el coaching ontológico (entrenamiento interpersonal y organizacional)”.

“Este tipo de coaching me mostró que se puede trabajar con personas para que logren una vida plena y poderosa, alcanzando los objetivos que alguna vez soñaron. El rol del coach es de, a través de conversaciones y preguntas, asistir a las personas para que logren identificar más y mejores posibilidades en su vida. Esto me fascinó y en ese momento me di cuenta que eso es a lo que me iba a dedicar: desarrollo personal y profesional de las personas (incluido yo mismo)”, comentó al ser entrevistado por “Río Negro”.

Sus primeros pasos fueron con emprendedores, a quienes se dedica desde hace ocho años.

“Estoy convencido de que en los emprendimientos hay dos factores: uno, técnico y otro humano. El técnico lo abarco desde la ingeniería industrial. Los conocimientos que me brindó esta especialidad me permiten reconocer claramente los aspectos importantes de un negocio o empresa. Pero aún más convencido estoy, ya por la experiencia que he logrado, de que el factor humano es el más importante. Cualquier aspecto técnico se soluciona comprando una máquina nueva, haciendo un nuevo proceso, adquiriendo un mejor sistema... Pero quien maneja todo eso siempre es una persona. Y cualquier emprendimiento y empresa se basa en relaciones humanas. La emoción personal y la relación con toda persona que tenga que ver en un modelo de negocios, es lo que va a hacer del emprendimiento un éxito o un fracaso”.

A lo largo de estos ocho años trabajó dando capacitaciones y haciendo coaching a emprendedores a través de distintos ámbitos. Durante cuatro años fue profesor de dos cátedras creadas para emprendedores para la carrera de Ingeniería Industrial (Desarrollo Emprendedores-Gestión Emprendedora); mentor de proyectos de emprendimientos con estudiantes de la UTN; fue parte del staff de profesores de la Fundación Mundos E, dedicada a emprendedores e intraemprendedores (emprendedores dentro de empresas), en los programas “Diplomatura en Creación de Empresas”, “Diplomatura en Mandos Medios”, “Diplomatura en Herramientas de Coaching”; charlas y capacitaciones para Junior Achievement; Incubadora de Empresas de la UNC, Secretaría Pyme de Córdoba, entre otras.

Actualmente tiene un programa de coaching para emprendedores dictado por el Centro Pyme Adeneu donde da clases grupales y coaching individual con cada emprendedor.

P - ¿Qué importancia tiene lo emocional a la hora de ser emprendedor?

R - Los emprendimientos surgen por diversas razones: necesidad, oportunidad, por momentos de crisis, entre otros. Pero siempre el factor presente es la visión. Tenemos siempre un “¿para qué?” que nos da la razón de ese emprendimiento. Y en todos los casos esa visión tiene asociada una emoción. Desde mi propuesta como coach sugiero identificar esa emoción que mueve a emprender para poder elegirla y

diseñarla de la manera que sea más productiva y posibilitadora. Tengo casos reales de emprendedores que buscan el éxito desde la bronca o resentimiento (por temas personales), y cuando asociamos esas emociones a los resultados solemos hacernos daño (o hacer daño a otras personas). Mi idea y mi propuesta es siempre identificar emociones apasionantes como el amor y la alegría, hasta a veces la paz y tranquilidad (o cualquier otra que la persona quiera), para poder asociarlas a la visión del emprendimiento y, así, potenciarlo.

Admite que “hace ocho años cuando recién me estaba recibiendo de ingeniero muchos pensaron que estaba loco. El coaching no era una disciplina tan conocida y existía cierto rechazo en algunas personas. A medida que fui trabajando y generando experiencia, mis clientes notaron la seriedad y profesionalidad con la que trabajo. Creo que un factor clave para el emprendedor y para empresas es que no relaciono el coaching al pensamiento popular de “pensar en positivo y todo se resuelve”. Mi formación académica me da una realidad empresarial que me pone los pies en la tierra y puedo manejar los ámbitos técnicos y humanos, mezclándolos según convenga y sirva al cliente”.

P - Acabás de sacar un libro... ¿con qué propósito, con qué contenidos y propuestas?

R - Mi visión, lo que me mueve y me apasiona, tiene que ver con brindar espacios de aprendizaje, a través del coaching, para personas alrededor del mundo. Las charlas presenciales son una de las cosas que más disfruto, pero me limitan en tiempo, espacio y alcance de personas.

“Tu Vida Sin Límites” me brinda la posibilidad de estar en cualquier lugar, en cualquier momento, para cualquier persona que lo quiera y necesite. Está basado en el desarrollo personal y se puede expandir a cualquier ámbito de la vida de cualquier persona. Tiene distinciones de coaching, ejercicios, muchos ejemplos y muchas preguntas que hacen que cada persona pueda ir adaptando cada tema a su ejemplo personal. No da consejos ni fórmulas mágicas de cómo resolver nuestras vidas. Más bien brinda preguntas y nuevos paradigmas para poder encontrar tus propias respuestas. Esto es lo que más me gusta del coaching: “me hago cargo de mis resultados”.

Muchos creen que con “pensar en positivo todo se resuelve” y no es así, afirma Iachetti. La realidad empresarial exige poner los pies sobre la tierra, siempre.

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