¿Cómo prevenir el agotamiento laboral?

El síndrome de burnout (o el trabajador “quemado”) afecta a un 10% de los trabajadores a nivel mundial. Es tan importante aprender a identificar esta situación como saber confrontarla. Consejos de los expertos.

Por Redacción

Como consecuencia de la pandemia, muchas personas se encuentran sobrecargadas laboralmente e inseguras acerca del futuro, lo que se conoce como agotamiento laboral.


Un nuevo estudio de Adecco Argentina, empresa líder mundial en consultoría integral en Recursos Humanos, revela que casi 9 de cada 10 profesionales sufre de agotamiento mientras que el 81% asegura estar “más quemado” ahora que al comienzo de la pandemia. A partir de estos resultados, Adecco comparte algunas estrategias para prevenir el agotamiento laboral y ayudar a disfrutar del trabajo una vez más.

Decir “no” pero dar opciones: la sensación de estar abrumado empeora si aceptás muchas solicitudes. En estos casos es conveniente comunicar que estás demasiado ocupado para brindar asistencia, pero también sugerir alguna instrucción o a otra persona para que pueda ayudar.

Analizá qué ocupa tu tiempo: puede que se te haya pedido que realices tareas que técnicamente no son parte de tu función. Si estás invirtiendo una cantidad considerable de tiempo en cosas que no brindan valor, podés reunirte con tu superior para identificar las tareas que se pueden abandonar o para analizar formas más eficientes de realizarlas.


Cuidarse: la pandemia hace que muchos se sientan agotados mientras el trabajo se acumula. En cuanto a los gerentes, la mayoría de los profesionales indica que, en comparación con la prepandemia, hay menos énfasis en el bienestar de los líderes. Por eso, no hay que perder de vista aspectos de cuidado personal: dormir, comer bien, hacer ejercicio y tomarse tiempo para familia, amigos y las actividades que se disfrutan.

No esperes a que los demás te digan que no están bien: a veces las personas no levantan la mano para decir que están estresadas, pero podrían abrirse si se les pregunta cómo están, y simplemente reconocer que es un tema importante. Hay señales para identificar quién puede necesitar un “reinicio”: cometen más errores de lo habitual o no cumplen con los plazos, por ejemplo.
El área de RR.HH. puede desempeñar un papel clave al asesorar a los gerentes sobre cómo brindar apoyo.

Desconectar: antes de la pandemia, teníamos incorporadas a nuestra rutina actividades como escuchar música durante el trayecto a la oficina, encontrarnos en una cafetería o charlar en el ascensor. Hoy, es común estar solos con el trabajo y la computadora día tras día. Preferentemente, hay que distanciarse de eso: tomar un poco de aire fresco, incluso si es solo una caminata alrededor de tu casa; cambiar de espacio físico para trabajar, ya sea otra habitación o trasladándose a un bar por unas horas a la semana. Si es posible, coordiná con tu equipo para elegir un día para volver a la oficina y dejar que la colaboración en persona comience nuevamente.


Burnout, el drama



El síndrome del “burnout”, con los trabajadores que se consideran “quemados”, apareció por primera vez en 1974 de la mano del psicoanalista Herbert Freudenberger. Llegó a esa conclusión tras observar una serie de voluntarios que formaban parte de una clínica para toxicómanos, que perdían energía progresivamente al tiempo que tenían síntomas de depresión, desmotivación y ansiedad; todo esto luego de trabajar por un año.

Según los expertos, el burnout afecta a un 10% de los trabajadores a nivel global; y de la forma más grave, a un 2-5%. Tan importante es esta situación en todo el planeta que, desde comienzos de este año, fue catalogado como un trastorno “asociado al empleo o desempleo” en la Clasificación Internacional de Enfermedades, acuñada por la Organización Mundial de la Salud.

Hay al menos cinco puntos que colaboran con la aparición de este síntoma: los horarios de trabajo (que influyen de forma biológica), la seguridad y estabilidad laboral, la falta de formación profesional, la estructura y el clima de las organizaciones, y las relaciones humanas con otros compañeros.
Aunque la pandemia se prolongue más de lo esperado, hay que reconocer el lado positivo. Bajo el enfoque adecuado, y con el tratamiento necesario para identificar este trastorno, podemos incorporar hábitos que ayuden a conservar la energía en medio de nuevas formas de trabajar y nos mantengan lejos del agotamiento laboral.


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