“En Cipolletti ni un acceso al puente”
Flaco favor se le haría a la actividad política si sólo se la circunscribiera a un mero hecho electoral. Ganar las elecciones no puede ser un objetivo. El objetivo en política es que un proyecto sea acompañado por la mayoría del electorado involucrado porque lo entiende, lo acompaña y lo involucra. Las elecciones, fuera del marco de la discusión política, son parte de la degradación que el sistema democrático está teniendo en nuestro país. Las encuestas de “imágenes” suplantan la ausencia de las ideologías, sin darse cuenta de que esa supuesta foto que representa esa encuesta tiene la misma fortaleza que puede tener una hoja en un temporal. De la Rúa, Menem, Cavallo, Ruckauf, Duhalde, etc., son ejemplos más que sobrados de que la política no se puede detener en esos muestreos de imágenes, porque equivalen a construir un castillo sobre la arena. Río Negro está asistiendo a un espectáculo casi cómico. Un gobernador, al que nadie votó para ese cargo, por el azar de una tragedia se encuentra ostentando ese lugar y además pretende continuar sin que nadie pueda explicar en qué consiste el proyecto sobre el que se asienta esa pretensión. Un coro de asalariados ideológicos nos quieren hacer creer la conveniencia de que ellos se mantengan cobrando enormes sueldos, que ni remotamente podrían alcanzar en la actividad privada. Lo hacen recurriendo al manual de los argumentos básicos de la política primaria: hablan de la paz social obtenida, de los salarios pagados en término, de la integración provincial, la representatividad regional, etc. Palabras huecas y de difícil traducción o comprensión en el campo de los hechos. Casi como el personaje de Fidel Pintos, escudados en decir como algo importante un conjunto de chantadas con pretensión de consignas políticas. Un “gobernador” que no logra siquiera tener un candidato en su propia localidad. Sin embargo, se escuda en que varios lo atacan por defender los intereses de todos en general, y también los de su ciudad. Para alguien que fue dos veces intendente de la ciudad, debe tener más que claro cuáles son las necesidades más urgentes de los cipoleños. Sin embargo, no se ha hecho nada de nada. Sólo se ha terminado lo que la gestión anterior dejó –y de otro signo político–, lo que estaba realizando para nuestra ciudad. Puede escaparle al conocimiento de Weretilneck, y al del coro de cotorras megaasalariadas, la importancia que reviste para Cipolletti el terminar como mínimo los accesos al puente de la Isla Jordán, hecho ya hace 4 años. No ha habido planes de viviendas para morigerar, aunque más no sea un poco, el tema de la demanda habitacional. ¿Por qué deberíamos votarlo? Nada ha sucedido en Cipolletti para que debamos creer que su continuidad es un gran beneficio para los cipoleños. Ni aun quien fuera su sucesor en el municipio ha permanecido a su lado, y no puede adjudicarse a ambiciones políticas contrapuestas. Pudo sin embargo convocar a un conjunto de vivillos que, sin importarle el destino de sus vecinos, buscan mantenerse lo más cerca que se puede al calor del Estado, para mantener ventajas y negocios. Por fuera de ese esquema, carente de proyectos, ideas, equipos, nos pretende hacer creer que en estas elecciones se juegan otras cosas que son sólo de su propio interés y beneficio… Pobre favor a la política de Cipolletti y de Río Negro. Pedro Rivero DNI 24.581.369 Exconvencional constituyente Cipolletti
Pedro Rivero DNI 24.581.369 Exconvencional constituyente Cipolletti