En el país, 32 años de conflicto bajo distintas formas

Por Redacción

Un reciente trabajo realizado por Nueva Mayoría demuestra que a partir de la crisis de la hiperinflación, que arrojó por la borda al gobierno de Raúl Alfonsín en 1989, existe un crecimiento sistemático de conflictividad social en la vida argentina, aunque con distintas caras a lo largo del tiempo. El trabajo se plasma a partir del estudio de cinco modalidades: conflictos laborales, paros generales, saqueos, cortes de rutas y vías públicas y cacerolazos. Los indicadores están tomados a partir de los diarios de circulación nacional. “Se trata –señala Nueva Mayoría– de una fuente limitada, pero su significación se da por el seguimiento a través del tiempo del mismo indicador a base de una metodología permanente y homogénea”, explica. Entre las conclusiones se señalan: • La correlación entre las cinco variables muestra que la crisis de la hiperinflación –alrededor de 1989– refleja alta conflictividad laboral y de saqueos como manifestaciones más relevantes (los cacerolazos y los cortes no existen como fenómeno de protesta social). • En cambio el estallido de la convertibilidad muestra una conflictividad laboral media, con el surgimiento de los cacerolazos como nueva forma de protesta de los sectores medios, la reaparición de los saqueos y la consolidación en ese momento de los cortes de rutas y vías públicas como expresión de la protesta de los sectores de menores ingresos afectados por el desempleo. • El récord de cortes de ruta se da en el 2008 con el conflicto del campo, que también registra cacerolazos de adhesión en la clase media urbana. Este conflicto consolidó en la sociedad argentina una cultura de la protesta social en la cual los cortes son una manifestación de protesta que utilizan casi todos los sectores de la sociedad. Sindicatos, vecinos, movimientos indigenistas, estudiantes, pequeños empresarios, etc. comenzaron a utilizar este método de protesta por su efectividad, al combinar difusión con atención de las autoridades. • A fines del 2012, mezclado con el resurgimiento de los cacerolazos, irrumpen internet y las redes sociales como nuevo canal de gestación, articulación y manifestación de la protesta social de los sectores medios. Es así como el 13S y el 8N, más que una reiteración de los cacerolazos, posiblemente estén mostrando una sexta manifestación de la protesta social. • El análisis de la conflictividad social en relación con variables económicas y políticas muestra que hay una correlación importante, pero no general ni mucho menos matemática. Muchas veces el conflicto suele funcionar con la teoría del resorte, por la cual se acumulan en la sociedad o en un segmento de ella tensiones y reclamos que un hecho –a veces imponderable– las hace estallar y en un día puede suceder lo que no ha tenido lugar en años.