En la cocina de “El rey del Once”

El libro comenta -con guión en mano- momentos significativos del filme y recrea parte del proceso que luego se materializó en acción.

Redacción

Por Redacción

Literatura

A partir del flamante estreno en las salas argentinas de “El rey del Once”, una historia intimista que se mueve en el difuso borde entre la realidad y la ficción, su creador y director, el argentino Daniel Burman complementa este suceso cinematográfico con el lanzamiento de un libro donde comenta -con guión en mano- los momentos más significativos del filme y recrea con palabras parte del proceso que luego se materializó en acción y que, además, le devolvió su “vínculo con el cine”.

Publicado por Ediciones 36, el sello creado por el propio Burman y Margarita Tambornino, “El rey del Once. Al borde la ficción” ofrece el testimonio de la experiencia de la escritura y el rodaje de una película.

A partir del guión original, Burman comenta las escenas -como los extras escondidos en un bonus track-, comparte impresiones, reflexiones y anécdotas para espiar a través de una pequeña ventana esos entretelones que nunca se llegan a vislumbrar del todo.

Ágil y sensible, en esta cinta, Burman retoma el espíritu de “El abrazo partido”(2004) y presenta una comedia dramática con el universo de la colectividad judí­a del barrio Once porteño como telón de fondo.

Con un estilo narrativo sencillo y conmovedor, en este volumen se explora la cocina de la acción cinematográfica. A medida que se suceden los cortes de diálogos, en la página derecha, Burman analiza detalles, cuenta por qué algo prometedor no funcionó en la dramaturgia, se comprende la reescritura y de qué modo se entramaron realidad e imaginación en los elementos narrativos y estéticos.

El origen de la película es lo primero que relata Burman. Se trata de su primer contacto con Usher, que no es actor sino que preside en la vida real una fundación de caridad para judíos, tal cual sucede en el “El rey del Once”.

Fue esa experiencia, la de conocer a Usher, lo que volcó al director, de 42 años, a trabar nuevamente un vínculo con el cine. “Emprendí un recorrido extraordinario en el que viví y conocí muchas de las situaciones y personajes que alimentaron la escritura de ‘El rey del Once’. Nunca había conocido a alguien como Usher, cuya existencia misma justificaba hacer una película”, escribe.

Con una estética fílmica despojada, Burman vuelve, en “El rey del Once”, sobre sus pasos de la niñez con un registro documental y guiños a su película consagratoria y confiesa: “me di el gusto de que el personaje recorriera el circuito que yo solía hacer en mi infancia. La zapatería que aparece es La Babel, la misma que está en ‘El abrazo partido’. La escuela fue mi escuela, y la galería es la que yo solía atravesar para ir al club del barrio”.


Literatura

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora