En la diversificación Invap encuentra la clave de su futuro

La búsqueda de nuevas áreas de trabajo le permite a la empresa rionegrina la detección de otros negocios. Radares, satélites y centros de medicina se suman a la experiencia nuclear.





En la pared de un pasillo del edificio que da a bienvenida a la planta de Invap en Bariloche hay una línea de tiempo que arranca en 1976, con su fundación, y que en cualquier momento va a precisar de un espacio mayor para incluir las áreas en las que la compañía se fue diversificando en los últimos 20 años. La exportación de dos radares a Nigeria consolida un área de negocios relativamente nueva y ratifica ese camino de la búsqueda de alternativas.

Y como símbolo de esa diversificación, en otro edificio de la empresa dentro de la misma planta, se acaba de ensayar con éxito el despliegue de los paneles solares del satélite Sabiamar, que se pondrá en órbita en 2023.

Los que fundaron Invap, con Conrado Varotto y Héctor Otheguy a la cabeza, venían del mundo nuclear, de la Comisión Nacional de Energía Atómica, pero aprendieron a ser además empresarios, a salir al mundo a conseguir oportunidades de negocios y sobre todo a probar si son capaces de resolver nuevos desafíos.

El directorio acaba de aprobar un programa de emisión de hasta 50 millones de dólares de emisiones negociables para financiar su expansión. No es la primera vez que apelan a este tipo de instrumento.

Darío Giussi, gerente del área de Gobierno, Seguridad y Defensa de la empresa, le explicó a RÍO NEGRO que, si bien habían desarrollado y construido radares para la demanda argentina, los dos que se venderán a Nigeria son distintos, aunque de la misma familia.

Un aparato similar al que se construyó para la cumbre del G20 de hace dos años es el que se desarrollará para Nigeria. Foto: gentileza

Se trata de aparatos para uso civil que Nigeria utilizará en su sistema aeroportuario. A Invap la contrata una empresa de Emiratos Árabes Unidos que es la proveedora del país africano.

En Argentina la empresa estatal rionegrina construyó radares similares, los RPA170, para la Fuerza Aérea. Por su gran sensibilidad permite detectar aeronaves de baja velocidad y baja altitud.

Además se trata de aparatos móviles, que no necesariamente deben estar en un sitio fijo. “Al integrar un interrogador secundario, también es de utilidad como sensor de apoyo para el control de tránsito aéreo civil”, explica el prospecto del RPA 170.

Esta característica le permite además a Invap hacer el desarrollo y la construcción íntegramente en Argentina, especialmente en la planta que está en el este de Bariloche.

El “efecto incubadora” de semejante fábrica permite el desarrollo de decenas de pymes tecnológicas que aportan a cada proyecto y permite un derrame de recursos sobre la comunidad tecnológica que tendrá en el parque industrial que se construye con fondos del Plan Castello su lugar específico.

Giussi explicó que cada radar tiene el tamaño de un contenedor y que se los traslada en camiones bi-tren.

“La primera exportación de radares es para nosotros un paso enorme”, dijo.

Cuando la Comisión Nacional de Energía Atómica le encomendó la construcción de centros de radioterapia y medicina nuclear, los especialistas de Invap actuaron otra vez como una esponja: absorbieron el conocimiento para salir a vender el modelo y así lograron un contrato para tres de estos complejos en Bolivia.

Mientras tanto se mantienen en forma en el mundo nuclear, con participaciones en desarrollos de reactores de potencia en nuestro país y en Brasil, y en la construcción de un reactor de investigaciones en Holanda.


El más nuevo de los satélites desplegó la pantalla solar


La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) le encomendó hace casi una década a Invap el desarrollo y construcción de un satélite de observación de la Tierra llamado Sabiamar.

Esta semana, en el “cuarto limpio” de la planta de Invap en Bariloche (un recinto impoluto) se ensayó con éxito el despliegue de los paneles solares del satélite, no ya de su prototipo sino del modelo final que irá al espacio.

Este aparato “contribuirá al estudio del mar y costas, con aplicaciones científicas y productivas de importante impacto económico para el país”, informó la Conae el viernes.

Estos paneles solares serán los responsables de proveer energía eléctrica al satélite cuando esté en su órbita.
El Sabiamar permitirá tener “información y productos para el estudio de la productividad primaria del mar, los ecosistemas marinos, el ciclo del carbono, la dinámica de las aguas costeras, el manejo de recursos pesqueros y la calidad del agua en costas y estuarios. Brindará información valiosa para los ámbitos científico, productivo y de toma de decisiones”, comunicó la Conae

Leonel Garategaray, jefe adjunto del proyecto, dijo que desde 2018 “se fabricaron varios subsistemas y cajas electrónicas del modelo de ingeniería y se realizaron pruebas ópticas con modelos de desarrollo de cámaras. El año pasado se comenzó a fabricar parte de las estructuras y mecanismos del satélite, como por ejemplo los paneles solares”, que son un desarrollo conjunto de Invap y la CNEA. “La prueba que realizamos esta semana sirvió para verificar el funcionamiento de la estructura y los mecanismos de los paneles solares durante su despliegue, simulando la condición de gravedad cero. Es la primera vez que se realiza un ensayo sobre el modelo de vuelo”, dijo.

148
millones de pesos es la ganancia que registró la compañía en el segundo semestre de 2020.

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