«El tumor sigue rompiendo todo»: un joven de Neuquén necesita una cirugía de 20 mil dólares

Lautaro tiene 24 años. En solo tres meses el avance de la enfermedad le deformó el rostro y le cambió drásticamente la vida. Su familia lanzó una colecta para costear una reconstrucción maxilofacial de alta complejidad.

Por Elena Egea

En febrero Lautaro comenzó a sentir dolor en la mandíbula. Creyó que se trataba de las muelas de juicio y consultó al odontólogo. Lo mandaron a realizarse placas y llegó el diagnóstico. «Nos dijeron que era un tumor benigno, pero muy agresivo», relató el padre del joven, Alejandro. En pocos meses, multiplicó su tamaño y cambió drásticamente su vida. Para evitar que siga creciendo, deben practicarle una cirugía muy compleja y costosa, que supera los 20 mil dólares. Su familia pide la colaboración de la comunidad de Neuquén para reunir los fondos.

Aunque la biopsia confirmó que era benigno, su rápido avance generó dudas a los médicos. Desde febrero hasta mayo le practicaron distintos estudios para descartar que no fuera aún más grave, lo que retrasó el tratamiento. «Hoy por hoy el tumor sigue rompiendo todo«, aseguró.

Alejandro explicó que la intervención es «complejísima». Consiste en una reconstrucción maxilofacial a través de un «autoinjerto», una especie de «colgajo». «Le sacan hueso del peroné para remediar lo que ya rompió el tumor en la mandíbula», graficó. Señaló que hay que limpiar profundamente la zona afectada y colocar ese fragmento de hueso «enganchado con venas» para reconstruir la estructura de la cara.

La operación es tan delicada que puede durar «entre 8 y 16 horas» y requiere de un equipo de cinco especialistas, incluyendo cirujanos plásticos, faciales y traumatólogos. «También lleva una internación de un postoperatorio de diez a 15 días mínimo», agregó.

Una cirugía muy costosa: las opciones para extirpar el tumor del joven de Neuquén


Contó que, como no hay especialistas que realicen este tipo de cirugías en la zona, se contactaron con profesionales de Buenos Aires. Una de las posibilidades es que viajen hacia Neuquén para realizar la intervención, pero hay que pagarles el monto de los honorarios ya que no trabajan con ninguna obra social. Indicó que su cobertura médica solo les cubre los costos de la internación y el resto queda por cuenta de la familia: la cifra supera los 20 mil dólares.

Alejandro comenzó gestiones con la Provincia y se comprometieron a abonar los costos del traslado y el alojamiento de los médicos. Pese a que alivia la carga, falta el resto. «Yo no tengo el capital como para decir, lo vendo y listo. Sino ni lo pienso», enfatizó Pérez. Por eso, lanzó una colecta solidaria para reunir el dinero y realizar la cirugía lo antes posible.

El plan B consiste en que el joven y su familia se trasladen a Buenos Aires, aunque los costos siguen siendo elevados. Además, implica el desgaste de someterse a la recuperación lejos de sus afectos. «En diferencia de plata no hay casi, porque terminás gastando prácticamente lo mismo en todo«, afirmó.

Lautaro tiene 24 años. Hasta antes del diagnóstico, vivía solo en Neuquén, trabajaba y estudiaba. Su situación económica hoy es «complicada»: al haber superado los tres meses de licencia por enfermedad y no tener cargas de familia, dejó de percibir su salario. Según explicó Alejandro, aunque legalmente le reservan el puesto de trabajo, ya no cuenta con su sueldo habitual. A eso se le suma la imposibilidad de buscar alternativas.

«No quiere salir, porque tiene la cara deformada. Entonces, cada vez que sale tiene que andar explicándole a todo el mundo qué tiene y ya está cansado», remarcó Alejandro. Necesitan concretar la cirugía para que Lautaro pueda recuperar su vida. Si el tumor se sigue expandiendo, puede afectar otras partes del cuerpo. «Se puede ir hacia la cervical y si sigue avanzando hasta te puede romper toda la cabeza. Por eso, hay que hacerlo muy urgente», enfatizó.

Quienes quieran colaborar pueden comunicarse con Alejandro al 2944 55-9987.

El tumor avanza y consume el hueso de la mandíbula. (Foto: Gentileza).


En febrero Lautaro comenzó a sentir dolor en la mandíbula. Creyó que se trataba de las muelas de juicio y consultó al odontólogo. Lo mandaron a realizarse placas y llegó el diagnóstico. "Nos dijeron que era un tumor benigno, pero muy agresivo", relató el padre del joven, Alejandro. En pocos meses, multiplicó su tamaño y cambió drásticamente su vida. Para evitar que siga creciendo, deben practicarle una cirugía muy compleja y costosa, que supera los 20 mil dólares. Su familia pide la colaboración de la comunidad de Neuquén para reunir los fondos.

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