En La Paz o en Núñez, Galletti resulta fundamental



Cuando la reiteración del juego previsible comenzaba a engordar la impaciencia de la gente, José Néstor Pekerman decidió el ingreso del Hombre de la Paz.

Sobre los 10 minutos del complemento Luciano Galletti saltó del banco suplentes para pisar el césped del Monumental por primera vez en este ciclo.

Y, como sucedió ante Bolivia, otra vez fue la carta del triunfo del triunfo.

El delantero del Zaragoza se recostó sobre el sector derecho del ataque argentino y aguardó que la pelota le llegar siempre sobre la raya.

El público ya había pasado más de una hora observando a Saviola encarar en diagonal y chocar contra los firmes centrales colombianos. Entonces las acciones de Galletti resultaron una gran novedad.

El Hueso se mostró incisivo para encarar por afuera y remató una vez al arco. Este último dato toma mayor valor ya que fue el primero en probar desde afuera del área, en los únicos dos disparos del equipo argentino en segundo tiempo -el otro intento fallido fue de Cambiasso-.

Pero la acción que pintó entero a Galletti llegó sobre los 21 minutos.

Riquelme amasó la pelota debajo su botín derecho y vislumbró un hueco en la defensa colombiana. El enganche del Villarreal filtró un pase frontal para Saviola, que el delantero no logró dominar. Sin embargo, a espaldas de todos llegó el desborde de Galletti. El jugador del Zaragoza colocó un centro pasado y rasante para el ingreso solitario de Hernán Crespo, quien empujó la pelota para marcar el único tanto de la Argentina.

El ex delantero de Estudiantes suma nueve partidos con la Selección y tres goles, sin contar el amistoso ante Cataluña, donde convirtió un tanto. De a poco intenta pelearle el puesto a Saviola o a Crespo, a quienes considera los mejores atacantes argentinos.

Otro de los que jugó bien también venía de brillar en La Paz: Esteban Cambiasso. El volante del Inter, con responsabilidades más ofensivas que en el duelo en la altura, no descolló como en el triunfo ante Bolivia -nadie lo hizo- pero sí jugó con el criterio acostumbrado, el despliegue conocido y la capacidad para llegar que lo distingue.

Cuando ingresó Galletti y con la salida de Mascherano, el “Cuchu” pasó a jugar como volante central, cayendo bajo su responsabilidad el enorme espacio que se generaba en el campo, teniendo en cuenta lo que ocurre cuando un equipo, como Argentina, se juega el todo por el todo en el ataque.

Cambiasso siguió aportando quite y apuntalando la confianza de un equipo que intentaba no caer en la desesperación. Su paciencia resultaba fundamental.

Con las ausencias futbolísticas de Riquelme y, en especial, de Luis González, fue Cambiasso quien se erigió como referente de la creación y como puntal en el medio.

El “Cuchu” siguió confiando en su fútbol, ladeado por el siempre corajudo capitán, Juan Pablo Sorín, quien, enredado y todo, volvió a prestar un despliegue descomunal, y se mostró siempre como salida y llegada.

Nota asociada: Eliminatorias: Argentina persiguió el triunfo, lo atrapó y tiene un pie en Alemania

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