En Malvinas combatieron 14.000 efectivos, pero 23.000 cobran la pensión de veterano

Es de 1.788 pesos. En la Patagonia el monto trepa a 2.400 pesos. Neuquén le suma una pensión de $1.300 y Río Negro una de $ 960. La Justicia Federal investiga las irregularidades en los listados.





-Michelini. Michelini Juan Carlos…

-¿Quién?

-Michelini Juan Carlos. Acá dice que estuvo y cobra…

-No me suena…

Así comenzó el diálogo entre dos excombatientes de La Plata que revisaban el padrón. Y esa duda se transformó en una investigación que terminaría con la farsa montada por un veterano de guerra trucho que cobró un plus salarial entre 1990 y 2004 por haber peleado en una guerra en la que nunca estuvo. En el expediente surgió que sólo acreditaban su presencia en las islas dos testigos que aseguraron que subió a un avión en una base militar. Con eso obtuvo el certificado de ex combatiente que las Fuerzas Armadas aún hoy pueden otorgar en forma discrecional.

El año pasado Michelini fue condenado a tres años de prisión en suspenso y trabajos comunitarios por haber percibido ese plus en forma ilegal. E inhabilitado de por vida para ejercer cargos públicos: hasta ese momento era secretario del Fuero de Menores de Lomas de Zamora. Conoce de leyes: es abogado.

-Hay cosas que no se pueden truchar -dice Ernesto Alonso, presidente del Centro de Ex Combatientes de La Plata (CECIM), que denunció ante la Justicia las irregularidades en los listados.

 

Botín de guerra

En la mañana del 14 de junio de 1982, Mario Benjamín Menéndez, el cuestionado general a cargo de la Guarnición Malvinas, desoyó el pedido del general Galtieri de sacar a las tropas de los pozos y contraatacar ante el inevitable avance de las fuerzas profesionales británicas y sus armas del Primer Mundo. «No le quedaba otra», recuerda Alonso, ex conscripto del Regimiento 7 de La Plata, que perdió 36 hombres en la batalla más cruenta, la del Monte Longdon.

En la tarde del último día de la guerra Menéndez se cambió y fue a firmar la rendición ante el jefe británico, general Jeremy Moore, que estaba embarrado y ansioso por detener la carnicería.

Poco después el Ejército señaló que un total de 10.001 efectivos (634 oficiales, 2.015 suboficiales y 7.352 soldados) habían combatido en las islas. En 1992, el Círculo Militar determinó que había 14.020 excombatientes, al sumar a los denunciados por la Marina y la Fuerza Aérea.

Sin embargo, hoy son alrededor de 23 mil quienes gozan de las pensiones y beneficios obtenidos por las organizaciones de veteranos de guerra después de muchos años de reclamos. En 1982 el porcentaje de conscriptos en el listado era del 74%. Hoy es del 52%, la evidencia de que el incremento en el padrón obedece a la inclusión tardía de oficiales, suboficiales y civiles. Todos tienen derecho a cobrar la pensión nacional, que equivale a tres jubilaciones mínimas, es decir 1.788 pesos, lo que implica un gasto para el Estado de unos 500 millones al año. En Río Negro y Neuquén, por zona desfavorable, el monto trepa a 2.400 pesos. La mayoría de las provincias y también varias municipalidades otorgan pensiones y beneficios adicionales.

 

En la mira

Luego de la denuncia presentada por el CECIM, a fines del año pasado el fiscal Guillermo Marijuan cruzó las nóminas de las Fuerzas Armadas con los beneficiarios que cada mes cobran en el ANSES. De acuerdo con el diario «La Nación», una primera revisión indicó que había 2.453 nombres que no aparecían en los listados militares. La segunda reveló que en 1768 casos se trataba de familiares que habían heredado el beneficio. En cambio, todavía no hay nada que justifique la inclusión de los restantes 685 nombres, que causan una erogación anual para el Estado de unos $ 15 millones.

En el primer intento serio por depurar los padrones, Marijuan avanza: cuando tiene dudas sobre un caso cita al beneficiario y le pregunta dónde y con quién estuvo, qué armas manejó, cómo era la geografía del lugar y le pide que describa su puesto de combate. Hay cosas que no se pueden truchar.

¿Por qué se inflaron tanto los padrones? Según el CECIM, que entre otras fuentes oficiales se apoya en el Informe Rattenbach realizado por el Ejército, la principal causa hay que buscarla en la Marina. En 1994, 12 años después de la guerra, el Consejo de Oficiales Superiores de la Armada Argentina resolvió considerar como excombatientes a todos los tripulantes de todos los buques de la Flota de Mar, a pesar de que la mayoría no entró en combate. La fuerza incluyó en la medida a los tripulantes civiles de 25 buques mercantes.

-Es una medida irregular, ya que la gran mayoría de esos hombres no cumplen con la condición de haber estado en el TOM (Teatro de Operaciones Malvinas) o haber entrado en acciones de combate en el TOAS (Teatro de Operaciones del Atlántico Sur) -sostiene Alonso.

En su libro «Gesta e incompetencia», el general Martín Balza -veterano de guerra, ex jefe del Ejército- señala que en el conflicto participaron 14.189 hombres y describe su sorpresa cuando en 1999 descubrió en el portal del Ministerio de Defensa cómo había crecido el padrón.

Balza concluyó que el incremento del Ejército fue del 3% (de 10.001 a 10.306); el de la Armada del 231% (de 3.119 a 10.321) y del 48% en los aviadores (de 1.000 a 1.478), es decir un total de 22.200 beneficiarios.

Este número se mantuvo estable hasta 2005, cuando se sumaron los suboficiales y oficiales excombatientes en situación de baja obligatoria. Según distintas estimaciones, la cifra es hoy de unos 23.000 veteranos.

Balza apunta al origen: «En octubre de 1998 el Poder Ejecutivo Nacional promulgó el decreto 1224 que otorgaba un plus salarial de 357 pesos a los veteranos que se desempeñen en la Administración Pública Nacional. ¿Guarda esto alguna relación con el incomprensible aumento del número de veteranos? Sin duda que sí».

Voceros de la Marina admiten que la mayoría de sus buques y tripulantes no entraron en combate y explican que la participación de sus barcos se produjo sobre todo entre el 23 de marzo y el 7 de abril. Y que lo que hicieron los almirantes en 1994 fue analizar los registros de navegación de cada embarcación para terminar con los rumores y las discusiones y determinar quienes eran veteranos y quienes no.

-Coincidimos en que los padrones inflados son responsabilidad de las Fuerzas Armadas y es necesario depurarlos, pero si la Marina dice que los barcos navegaron en algún momento entre el 2 de abril y el 14 de junio en el TOAS y se basa en la actas de navegación, no hay manera de demostrar lo contrario. Y para la ley, eso quiere decir que son veteranos -afirma Francisco Sánchez, cabo segundo maquinista en el Aviso Somellera durante el conflicto bélico y presidente del Centro de Veteranos de Guerra Malvinas Argentinas de la Provincia de Neuquén.

Durante la guerra, Sánchez estuvo embarcado en misiones de apoyo y rescate a los pilotos de los Mirage, Camberra y Hércules. Y luego protagonizó cada una de las luchas que permitieron a los veteranos dejar de ser ignorados. Habla claro.

-Primero, en 1990, nos dieron las medallas. Éramos como 50 mil, muchísimos, pero nadie dijo nada. Yo vi fotos de tipos que se las colgaron que no eran veteranos. Los funcionarios nos preguntaron qué necesitábamos. Y saltó que el 70% de los excombatientes estaban desocupados. Ahí aparecieron las pensiones. Y con plata en el medio empezó el lío de los padrones.

 

Criterios flexibles

 

Los primeros beneficiados por la ley 23.848 sancionada en 1990 fueron los conscriptos que participaron en efectivas acciones bélicas de combate y los civiles que cumplieron funciones en las islas. Por entonces la pensión era de 145 pesos. Seis años después se sumaron todos los colimbas que entraron en combate en el TOAS. En 1997 se agregaron los oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas y de Seguridad retirados o de baja que combatieron y que no cobraban otra jubilación.

Ya en la era Kirchner las pensiones se incrementaron en forma notable al decretarse que equivalían a tres jubilaciones mínimas y al mismo tiempo se incluyó a los oficiales y suboficiales retirados aunque ya percibieran una jubilación. La siguiente modificación fue en 2005, cuando se incluyó a oficiales y suboficiales en situación de baja obligatoria o voluntaria. Ese polémico decreto -el 886- levantó polvareda entre los veteranos.

-Siempre nos opusimos a que los militares cobren un subsidio por haber ido a una guerra, ya que para eso se formaron. Pero el colmo es reivindicar a genocidas como héroes. Esta medida posibilitó que en la nómina de militares beneficiados se encuentren, entre otros, el teniente de navío Antonio Pernías, Juan Carlos Rolón y Julio Cesar Binotti, torturadores de la ESMA procesados con prisión preventiva. Esto choca con la política de derechos humanos del gobierno nacional -señala Alonso.

 

«Soldados» de 11 años

 

Desde que empezaron a pagarse las pensiones el monto se incrementó en un 1.200%. Y a más beneficios, más interesados.

-Hoy todos quieren ser excombatientes. Y hay infinidad de truchadas -describe Alonso.

Una de ellas se descubrió de casualidad dos años atrás, cuando el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) anunció su intención de homenajear a veteranos que se desempeñaban como guardiacárceles o estaban presos.

-Chequeamos los listados y aparecieron muchos nombres de gente que no había estado en Malvinas -recuerda Alonso.

-¿Qué encontraron?

-Policías, empleados del gobierno, de ministerios, del SPB que cobran y no estuvieron en la guerra. Tenemos chequeados 47 casos, pero estamos seguros de que hay más. Algunos de destacan por lo burdo: hay un policía que cobra el plus salarial y tiene un DNI que empieza con 23 millones. Durante la guerra no podía tener más de 11 años…

Lejos de allí, 963 kilómetros al sur de La Plata, el director de Veteranos de Guerra de Río Negro asiente en su oficina en Viedma. Darío Cabrera, conscripto clase 63, pasó la guerra como apuntador de lanzacohetes a 50 metros de la pista de aterrizaje, uno de los blancos preferidos de los británicos.

-Detectamos expedientes de veteranos truchos. En el país de los vivos hasta un ciego ve. Un caso me dolió especialmente porque era un amigo mío. Era…

-¿Cuántos veteranos había en el primer padrón rionegrino?

-Éramos 63. Hoy somos 132, aunque siempre se suma alguno.

-¿Qué pasó?

-Se radicaron compañeros provenientes de Córdoba, Salta y Buenos Aires.Y después, con la flexibilización de las leyes, entraron civiles, suboficiales y oficiales. Y por ahí alguno todavía está haciendo el trámite.

-Los llamados veteranos continentales, aquellos que fueron movilizados al sur del país durante la guerra, reclaman cobrar una pensión, el 80% de lo que perciben ustedes…

-… ¿Veteranos continentales? Mire, hace poco me llamo desde San Martín de los Andes alguien que se presentó como veterano de guerra. «¿Estuviste en Malvinas?», le pregunté. Me contestó que estuvo acuartelado en esa ciudad. «Entonces vos no sos veterano de guerra», le dije.

-¿Cuántos movilizados hay?

-Nadie tiene el dato exacto, pero miles y miles… En las marchas siempre se acomodan en el primer lugar porque son más que nosotros. ¿De dónde van a salir los recursos? Esto es una fantochada de algunos políticos que alientan fantasías para ganar un voto más. ¿Sabe la cantidad de gente que me llama ilusionada…?

En su taller mecánico en Neuquén, Sánchez coincide con su compañero Cabrera.

-Si los movilizados quieren reclamarle algo al Estado, que lo hagan en esa condición. Pero no como veteranos de guerra, porque sólo lo son quienes hayan participado en efectivas acciones bélicas de combate. En Córdoba hay un estudio jurídico que les cobraba entre 350 y 500 pesos por presentar la demanda para cobrar la jubilación. Es triste…

-¿Hay casos de falsos veteranos en la provincia?

-Nuestra lista es de 132 excombatientes. Hace poco nos llamó la atención que fue bajado del padrón un infante de Marina del norte neuquino. El caso más increíble es el de un chileno que se hizo pasar por excombatiente. Daba notas y contaba historias de compañeros heridos en combate que le pidieron que los matara para no sufrir más. Hasta se hizo una credencial: a él lo dejaban pasar y a mí no. Armó tanto circo que consiguió que la intendencia de Plottier le diera casa y trabajo. Un día dimos con su partida de nacimiento: aparte de no ser argentino, en el 82 tenía 15 años. Le pusimos «El tamborcito de Tacuarí». Terminó preso.

 

Final abierto

 

El CECIM detectó una nueva avivada: hay militares en actividad que cobran el plus salarial de 900 pesos de los agentes públicos, algo ilegal. Dice Alonso: «Vamos a denunciar a todos los truchos.» Sánchez aprovechó la reciente visita de la ministra de Defensa Nilda Garré para plantearle su preocupación.

-Es necesario depurar el padrón y cerrar la lista. Es inconcebible que a 26 años de la guerra el Estado no sepa cuánta gente combatió. Los primeros interesados en que las cosas se aclaren somos los veteranos, porque sino la sospecha recae sobre todos.

-¿Qué le contestó Garré?

-Que el fiscal Marijuan estaba trabajando en eso y que ya se cayeron del padrón algunos que estaban mal incluidos.

 

JAVIER AVENA

javena@rionegro.com.ar


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En Malvinas combatieron 14.000 efectivos, pero 23.000 cobran la pensión de veterano