En Neuquén, el teatro es independiente

En una ciudad de 250.000 habitantes no hay sala estatal. Los tres grandes proyectos están abandonados.

Redacción

Por Redacción

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Sólo durante este fin de semana hay 14 obras de teatro para elegir en la cartelera neuquina, que se pueden ver en los ocho espacios culturales independientes que sostienen la actividad teatral.

La oferta es amplia, pero generalmente depende de la fuerza autogestiva de los elencos zonales y de las salas de teatro independiente porque aún, a pesar de que varios proyectos que dieron vuelta por oficinas públicas, esta ciudad de 250 mil habitantes no cuenta con un teatro municipal.

Público hay y mucho. Cada vez más los neuquinos se animan a acercarse a los distintos espacios culturales de la ciudad para disfrutar del gran abanico de propuestas que allí se ofrecen.

Prueba de ello es la gran convocatoria que han tenido las dos ediciones de “La noche de los teatros”, una iniciativa de Astin (Agrupación de Salas de Teatro Independiente de Neuquén) que consiste en abrir gratuita y simultáneamente las puertas de los espacios culturales neuquinos. La primera edición, por ejemplo, convocó a unas 1.500 personas que deambularon por las distintas salas a la noche y disfrutaron de sus propuestas.

Elencos y teatristas también abundan. Y cada vez de mejor nivel. Es que en los últimos años se ha incrementado la profesionalización y la responsabilidad de estos artistas con su propio arte.

La prueba de ello son las puestas exigentes que se pueden ver los fin de semana en las salas; así como también el éxito que logran las obras que, en ocasiones, son capaces de sostenerse meses en cartel y repetir temporadas.

Es cierto que desde el gobierno municipal y también desde el provincial se realizan actividades tendientes a fomentar la cultura, pero igual de cierto es que no hay un espacio formal acondicionado para explotar la actividad teatral, ni una política estatal cultural a largo plazo.

Planes de la construcción de un teatro y un centro cultural hubo y hay, pero al parecer los neuquinos tendrán que tener un poco más de paciencia.

El primer proyecto que apareció y el que hoy parece más cerca de concretarse es el de convertir la vieja usina eléctrica de la ciudad en un centro cultural con sala de teatro incluida (ver aparte).

Pero también ronda en la memoria de muchos aquel proyecto de un teatro municipal a construirse en el sector oeste del Parque Central que fuera anunciado allá por 2009 y que nunca se concretó (ver aparte).

E otro proyecto de un gran teatro y centro cultural, aunque no pertenece al ámbito estatal, es el de Sosunc (la obra social de los trabajadores de la Universidad Nacional del Comahue) que ya está en pie, y que pese a que varias veces se anunció su pronta apertura, la construcción se encuentra sin avances desde hace cinco años y sin novedades sobre su reactivación (ver aparte).

De momento, parece, el teatro neuquino, seguirá siendo a pulmón.

Un auditorio en pie pero sin terminar

En el 2010 iba a ser la apertura del Teatro-Auditorio Universitario de Sosunc, un espacio cultural que iba a incluir una sala de teatro para 500 personas, un resto-bar en el hall de acceso y diferentes espacios de exposición a lo largo del edificio, tanto en el interior como en el exterior.

La construcción de 2.116 metros cuadrados además tendría un espacio de descarga y depósito en su cota más baja, una fosa de orquesta, un camarín, una zona pública con sanitarios y un foyer que permitiría la comunicación directa con la sala de artes de Sosunc ubicada en el moderno edificio de la obra social (hoy también cerrada).

Lo cierto es que el esqueleto de esta enorme promesa de teatro hoy está abandonado porque la obra social universitaria no pudo afrontar los costos que demandaba la terminación del lugar y nunca pudo llegar a ningún acuerdo ni con el Estado, ni con inversores privados.

El avance de obra en el 2010, según declaraciones de la entonces presidenta de Sosunc Elda Micheli, rondaba el 90%. De hecho, en aquel momento se anuncio su pronta apertura. Pero hoy el estado de la construcción es el mismo o peor por el deterioro propio del paso de los años.

Antonio Torres, uno de los ingenieros que estuvo involucrado en el proyecto, detalló: “El estado de avance es variado, en la obra civil hay un avance bastante importante, no quedaba mucho por hacer, pero si quedaba bastante en la parte de terminación de los aspectos técnicos del teatro en sí, más toda la parte que está por fuera del teatro que es la confitería y todos los servicios que están por debajo del piso del teatro y la zona de seguridad”. En números, en ese entonces, restaban alrededor de 10 ó 12 millones de pesos, según estimaciones del ingeniero. “Río Negro” intentó dialogar con alguna de las autoridades a cargo de la entidad para conocer si hay algún plan de reactivar las obras, pero nadie contestó.

Mientras, el futuro teatro que permitirían reunir a 500 espectadores sigue parado y deteriorándose.

La Usina: una vieja promesa que vuelve a surgir

El proyecto no es nuevo, data del 2004 allá cuando la ciudad cumplía 100 años. Pero recién ahora fue reflotado.

La idea de Reinaldo Labrín, como subsecretario de Cultura de la provincia, fue usar el edificio histórico de la vieja Usina Eléctrica de la ciudad (inaugurada en 1929) para alzar allí un centro cultural. Pero en aquel entonces, el proyecto “no avanzó, entre otros factores, porque había sido ocupado por un grupo que reivindicaba una especie de autogestión artística”, sostuvieron desde la actual gestión cultural provincial.

Ahora, ya recuperado el espacio, el proyecto volvió a cobrar vida, se actualizó y se comenzaría a trabajar antes de fin de año.

“Se estaba pensando en arrancar las obras este año, así que calculo que en cualquier momento va a haber novedades de movimiento de obras”, señaló ael actual director de Cultura provincial, Javier Cónsoli.

Sobre la financiación, Cónsoli aseguró que ya se cuenta con el dinero para la primera etapa que incluirá un foyer donde se podrán realizar exposiciones y que restará conseguir, luego, los fondos para las restantes dos etapas.

Los fondos provienen de un acuerdo de la provincia con el ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios a través del Plan Nacional de Igualdad Cultural.

Con las tres etapas terminadas, La Usina -así se llamará el teatro- contará una superficie total de 1.867 metros cuadrados (de los cuales 1.651 son de obra nueva y 216 implican la restauración y puesta en valor del actual edificio” que formarán un teatro lírico apto para óperas, con un foso de orquesta para 50 músicos y una capacidad total de 600 espectadores.

La sala municipal, un proyecto lleno de polvo

Una sala principal con capacidad para 1.200 personas dividida en dos áreas, una sala secundaria de 350 localidades y tres más pequeñas para 80 espectadores, son las bases de lo que sería el primer Teatro Municipal de la ciudad que iba a estar ubicado en el sector oeste del Parque Central, en inmediaciones del gimnasio.

La adjudicación del diseño de la obra que costaría alrededor de 19 millones de pesos (que los aportaría Nación) se hizo efectiva en 2009, pero de ahí en adelante nada más se supo del proyecto.

Y, hoy, la reactivación de ese proyecto -el más grande planteado hasta ahora la ciudad-tampoco está en los planes de la actual gestión municipal.

“No me lo dieron ni como idea, ni como proyecto y la verdad es que yo nunca vi el proyecto . Yo estoy atrás de los centros culturales pero no atrás del teatro grande”, comentó el subsecretario de Cultura municipal, Marcelo Berbel.

Lo cierto es que el gran proyecto que hoy está lleno de polvo iba a tener una superficie cubierta de 4.475 metros cuadrados y una gran área externa de 10.000 metros entre los que se emplazaría un estacionamiento para 200 vehículos.

El centro cultural que se emplazaría entre las vías, la calle Sarmiento y Misiones, iba a contar con seis taquillas, un amplio guardarropas y un área comercial en donde se montaría un restobar y un puesto de venta de libros y materiales afines.

En los 19 millones de pesos que demandaba la construcción también se contemplaban los equipamientos para músicos y actores, camerinos individuales con baño y otros colectivos, una bodega para el acopio de sus materiales, así como también áreas especiales para el dictado de talleres, para productores, y el personal administrativo y de tareas del teatro.

MARÍA PÍA MENDIBERRI

pmendi@rionegro.com.ar


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