En Neuquén, por ahora, la situación cloacal por la sequía no genera alarma

Desde el EPAS aseguran que el nivel de los ríos no afecta el tratamiento de las aguas servidas. Las plantas funcionan por el momento sin los contratiempos de otras épocas. La crisis hídrica, de todos modos, comienza a dejar sus huellas en algunos puntos.





Restos de sedimentos y hojas remarcan la línea de ribera y el lugar preciso de donde solía llegar el caudal del río, antes de la bajante por la crisis hídrica. El olor que produce el agua estancada y la proliferación de algas que se adhieren a las piedras, son los signos más evidentes de la merma en las cuencas de la región que se ve agravada por la falta de lluvias y nieve acumulada en la zona cordillerana.

Río Negro realizó un recorrido sobre la costa del río Neuquén, desde Centenario hasta la confluencia con el Limay para observar las consecuencias que las plantas de tratamiento cloacal pueden generar en el curso de agua, que nace en el norte de la provincia y nutre al Río Negro.

“Me conocen como Gallardo”, afirmó el hombre que vive desde hace 30 años al lado de la Planta de Tratamiento de Efluentes Cloacales de Centenario. Aseguró que los olores provenientes de los vertidos tratados se perciben con más intensidad desde que volvió a bajar el agua.

Ese líquido procesado es devuelto de forma indirecta al río Neuquén.

Dos vigorosos caños de PVC salen de la planta y se extienden hacia uno de los brazos del río. Allí se deposita el fluido procesado que al tomar contacto con el caudal de los arroyos forma una especie de espuma, luego recorre unos metros hasta llegar a su destino final.

Gallardo se dedica a cultivar alfalfa y producir fardos luego de la cosecha. Su pequeña extensión de tierra linda con esos brazos de agua turbia que recupera su transparencia al llegar río. El panorama es un postal de contrastes: el agua empantanada de un lado y un río movedizo navegado por una bandada de cisnes de cuello negro.

La costa del río Neuquén, que está cercana a la planta de tratamiento de Bardas Norte, ganó unos centímetros de extensión y donde antes había agua se formaron los bancos de arena. Pero aún predomina la transparencia del agua y el verde que encubre las piedras sin evidenciar algún vertido de material crudo.

Unos metros más arriba, al pie de la barda del Parque Industrial, se emplaza la vieja planta depuradora. La tubería de hormigón que donde se arrojaban los vertidos tratados sobre la pendiente de la barda, ahora está seca. Debajo se impone una enorme extensión de tierras en proceso de ser loteadas y un pequeño canal de agua estancada que alcanza al río.

El Limay resiste


El presidente del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS), Mauro Millán aseguró que las plantas de tratamiento de efluentes cloacales de la zona Confluencia, que involucra a Neuquén, Centenario y Plottier, “están funcionando bien” y aprovechó para asegurar que el procesamiento de aguas servidas no depende del nivel del río.

El lugar donde llegará la extensión del Paseo Costero, allí donde se une un brazo del río Neuquén con el Limay, cercano a la Planta Tronador, no muestra las alteraciones ambientales que supo mostrar tiempo atrás.

La planta Tronador en la capital neuquina espera la conexión de la colectora del oeste. Foto: Florencia Salto

Reflotan proyecto para producir pasturas


La ciudad de Neuquén vierte sus líquidos cloacales a la planta ubicada al final de la calle Tronador que tiene doce módulos donde trata los líquidos y los lanza al Limay. Un informe de Prefectura determinó que los líquidos tratados tienen menos de un tercio del máximo permitido de contaminantes.

Está pensada para abastecer una población de 360 mil habitantes y lanza unos 4.000 metros cúbicos por hora.

El concejal y exintendente Guillermo Monzani (UCR) reveló que se hizo un estudio con un drone para derivar los líquidos a un bajo que hay del otro lado del río, en la provincia de Río Negro para utilizarlo en la producción de pasturas. Aseguró que se requieren gestiones provinciales para poder instrumentarlo y así reducir la contaminación del curso de agua que alimenta el río Negro.

En números

1,8
número más probable de coliformes tiene cada litro que sale de Tronador. Lo máximo es de 5.000.
15
miligramos por litro de demanda de oxígeno tienen los líquidos. Prefectura acepta hasta 50.

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