Combustibles: el dilema entre el buffer de precios, el conflicto de Ormuz y la suba de impuestos
El recrudecimiento el conflicto bélico en Medio Oriente volvió a disparar el precio del barril de petróleo a la zona de los 90 dólares, poniendo en dudas la cercanía de un descenso de precios en surtidor en el esquema de buffer lanzado en abril. Mientras tanto los impuestos han subido hasta un 34%.
El precio de los combustibles está aún en el proceso de buffer o diferimiento. (Foto: archivo)
Hay un viejo dicho popular que reza que «a río revuelto, ganancia de pescador». Y pese a su antigüedad, la frase calza a la medida para describir lo que sucede en esta Argentina del 2026 con el precio de los combustibles. Es que mientras la atención de los conductores está en el buffer de precios, el diferimiento que encabezó YPF a raíz del conflicto en Medio Oriente y la disparada del petróleo internacional, en términos porcentuales lo que más subió fueron en realidad los impuestos que percibe el gobierno nacional.
Repasando un poco lo ocurrido este año, el descalabro de los precios comenzó en marzo, luego de que en el último día de febrero Estados Unidos e Israel atacaran a Irán, generando la paralización de un punto clave para el transporte del petróleo del mundo como es el Estrecho de Ormuz. Esta situación disparó el precio del petróleo internacional por las nubes, y como es el parámetro de los surtidores locales, llevó a que durante marzo los surtidores argentinos tuvieron una alza de hasta un 25%.
A partir de abril YPF, de acuerdo con el resto de la industria, lanzaron lo que llamaron el «buffer de precios». Un diferimiento de los mayores costos, que en la práctica marcó un congelamiento del valor de venta en los surtidores que rigió -con solo una modificación mínima el 15 de mayo- hasta el 15 de junio y desde entonces se entró en otra fase que hoy están en dudas.
Esta segunda fase es la de recuperación de lo que no se cobró por el congelamiento del valor del surtidor, tras lo cual debería descender el precio. Pero lamentablemente la paz en el Estrecho de Ormuz duró tan poco que ya el fin de semana volvieron los bombardeos a navíos y el barril de Brent volvió a la franja de los 90 dólares, con la que se había armado el sistema de buffer.
Mientras la pregunta ahora es cómo evolucionarán los precios internacionales, y con ellos el buffer argentino, casi sin llamar la atención el gobierno nacional fue actualizando los impuestos a los combustibles de forma gradual pero sin pausa, haciendo que en la práctica subieran más en términos porcentuales que el aumento lanzado por las refinerías.
Cómo fue la suba de impuestos
Dicho esto en términos de precios, Nación aplicó tres subas en los impuestos a los combustibles desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, y si bien arrastra bastante más para ponerse al día, en el caso del gasoil los aumentos llegaron al 34%, llevando hasta los 317 pesos por litro la carga de los impuestos. Mientras que en las naftas, la suba impositiva fue del 28%, y los llevo a los 400 pesos por litro.
Estos valores son los que rigen en todo el país a excepción de la Zona Patagónica que exime uno de los impuestos -el Impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) que carga en especial a las naftas- y reduce un cuarto la incidencia del Impuesto al Dióxido de Carbono que se aplica sobre el gasoil.

Desde las refinerías consultadas se advirtió que así como en estos momentos se está esperando ver una estabilización en los precios internacionales del petróleo para ver si se sigue con la recuperación o se retorna al buffer en su primera esencia, también plantearon que las subas impositivas no fueron aún trasladadas por ellos a los surtidores.
Esta situación marca que, una vez que pueda culminar el período de recuperación de los precios sostenidos por el buffer -que estaba previsto para fines de septiembre- las refinerías se encontrará con que el efecto de las subas impositivas.
Se duplicó el peso de los impuestos por litro
De acuerdo al especialista de Flacso, Hernán Herrera, en este plazo el peso de los impuestos en surtidor se duplicó e hizo que pasaran de representar el 9% del valor del litro, al 18,5% que recargan en la actualidad, y eso sin contar las zonas en donde se aplican las llamadas Tasas Viales, como sucede en el Alto Valle.
La salida del buffer no será nada fácil, dado que aunque se sorteen estas diferencias, hay otro punto pendiente, y es que los impuestos a los combustibles también tienen un atraso, de nada menos que 233 pesos por litro para las naftas y 93 para el gasoil.
Hay un viejo dicho popular que reza que "a río revuelto, ganancia de pescador". Y pese a su antigüedad, la frase calza a la medida para describir lo que sucede en esta Argentina del 2026 con el precio de los combustibles. Es que mientras la atención de los conductores está en el buffer de precios, el diferimiento que encabezó YPF a raíz del conflicto en Medio Oriente y la disparada del petróleo internacional, en términos porcentuales lo que más subió fueron en realidad los impuestos que percibe el gobierno nacional.
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