De dónde viene la energía eléctrica de Argentina
La matriz energética está fuertemente vinculada al gas natural que roza el 60%. En los últimos años mostró un avance de las fuentes renovables que en conjunto suministraron el 32% de la potencia durante el verano.
La energía eléctrica es una pieza clave en nuestras vidas, pues de ella dependen no solo la iluminación, sino también la ventilación, calefacción, la alimentación de electrodomésticos elementales como las heladeras e incluso el bombeo de agua potable. Pero detrás de esa tecla que enciende las bombillas hay un entramado de fuentes generadoras que, con cada vez más peso de las renovables, siguen dependiendo mayoritariamente del gas natural.
En resumidas cuentas podría decirse que Argentina es un país gasífero, porque casi el 60% de la generación de energía eléctrica se hace con gas natural. El mismo gas que se utiliza en los calefactores o cocinas es el que se quema en las centrales térmicas para obtener energía eléctrica.
La Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) detalló cómo se conformó en enero la oferta de generación del sector eléctrico del país, un dato que a diferencia de la potencia instalada, muestra exactamente de dónde vino la energía el país.
El principal aporte fue, como se marcó, el del gas por medio de la generación térmica. Este segmento aportó el 59% de los poco más de 14.000 GWh que se demandaron en ese mes. Aunque vale reconocer que hubo una pequeña cuota dentro de la generación térmica que no se dio a gas natural, sino a diésel, aunque comprendió menos del 1% del total de la demanda del país.

El segundo gran flujo de la energía electrica provino de lo que se conoce como los pequeños aprovechamientos hidroeléctricos (PAH) que por la Ley 17.190 son reconocidos como energías renovables, y que en enero cubrieron el 17% de la demanda argentina.
Su hermanas mayores, las grandes represas y centrales hidráulicas, aportaron en enero un 1% del total de la demanda del país, ya que se trata de complejos regulados para cuidar el agua para otros usos, como el riego.
Antes de desgranar el segmento de las renovables natas, vale marcar que la energía nuclear representó el 6% de la demanda de enero y que además hubo un 2% de importación, algo usual por los convenios con vecinos países por las represas del Litoral.
Ahora sí, las renovables puras representaron el 15% del total demandado en enero, y si bien se podría creer que al ser pleno verano la energía solar haría punta, en realidad lo hizo la eólica porque simplemente cuenta con más desarrollos.
En detalle, la energía eólica representó el 11% del total del país, seguida por la solar con un 3% y un 1% repartido en partes casi iguales entre la biomasa y el biogas.
En conjunto, en el primer mes de este año, el 66% de la energía provino de fuentes no renovables, el 32% de fuentes renovables y el 2% restante de la importación.
La energía eléctrica es una pieza clave en nuestras vidas, pues de ella dependen no solo la iluminación, sino también la ventilación, calefacción, la alimentación de electrodomésticos elementales como las heladeras e incluso el bombeo de agua potable. Pero detrás de esa tecla que enciende las bombillas hay un entramado de fuentes generadoras que, con cada vez más peso de las renovables, siguen dependiendo mayoritariamente del gas natural.
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