Génesis neuqueniana del Oleoducto Trasandino

La línea que se busca reactivar tuvo su origen en un desarrollo de la estatal neuquina Hidenesa. Hoy urge su puesta en marcha para potenciar la producción de Vaca Muerta.




Por Rubén Etcheverry (*)

Hemos recibido con beneplácito que estaría próximo a rehabilitarse el Oleoducto Trasandino Estenssoro-Pedrals. Es la conducción de crudo con una extensión de casi 500 kilómetros a través de la cordillera de los Andes entre Argentina y Chile que une Puesto Hernández, cabecera de los yacimientos petrolíferos del norte de la Cuenca Neuquina, con la refinería Biobío de ENAP en Concepción.

El proyecto fue concebido cuando corrían los años ‘90s desde la recién creada empresa provincial Hidrocarburos del Neuquén S.A. (Hidenesa) para recibir los yacimientos reservados a las provincias en la negociación de la privatización de YPF (Art. 20 del Decreto 1050/89).

Pudimos anticipar la imposibilidad de evacuar los crecientes volúmenes de crudo desde el norte neuquino a través de los ductos existentes hacia las refinerías de Plaza Huincul, Luján de Cuyo, Bahía Blanca y La Plata.

Fue así que comenzamos las negociaciones con ENAP de Chile, con quien firmamos los primeros acuerdos y se realizaron los estudios preliminares. En aquella época la visión de Neuquén hacia Chile era una opción alternativa a la de conducir toda la energía solamente hacia el centro del país.

Con el cambio de gobierno provincial en 1991 se abandonó la iniciativa que con entusiasmo, gestión y financiamiento absorbieron YPF, Perez Companc y la firme continuidad de ENAP.

El Oleoducto Trasandino comenzó a operar el 15 de febrero de 1994. Un vuelo charteado a Mendoza y luego a Santiago de Chile nos hizo presentes en la inauguración con festejos a lo “Menem”.

En 1995, con el oleoducto ya en operación y con los documentos suscriptos y los aportes realizados de Hidenesa, iniciamos los reclamos a ENAP para que reconocieran la participación de Hidenesa en las sociedades conformadas.

ENAP prefería y por ello ofreció, luego de una dura negociación, un resarcimiento monetario antes que reabrir y modificar el paquete societario de ambas empresas por todas las dificultades que ello implicaba. La falta de continuidad en la demanda hizo que finalmente cayera en el olvido.

Este proyecto que conectaba los excedentes en los años 90 con el mercado consumidor del centro-sur de Chile permitía acceder desde el Pacífico, por vía marítima, a potenciales mercados de la costa este de Estados Unidos y de extremo oriente.

Fue la primera obra binacional más importante en la segunda mitad del siglo y la primera que se financió con el aporte de empresas de ambos países, sin avales del Estado. Hoy vuelve a estar latente.

La capacidad de transporte del oleoducto de 16 pulgadas es de algo más de 100.000 barriles de petróleo por día. En enero de 2006, al vencimiento del contrato con Chevron, el gobierno argentino detuvo los envíos de petróleo a Chile a través del Oleoducto Trasandino, alegando la inviabilidad de mantener operativo el oleoducto a menos de 5.000 m3 (31.450 barriles) diarios.

En 2019, los gobiernos de Argentina y Chile anunciaron un proyecto de revivir el oleoducto para reanudar las exportaciones de petróleo a Chile, debido a la creciente producción de los yacimientos de Vaca Muerta.

En febrero de 2020, Chile había completado los preparativos para volver a abrir el oleoducto de su lado de la frontera, pero, del lado argentino, las operaciones permanecían detenidas debido a la falta de financiamiento y a los inconvenientes causados por la pandemia de coronavirus.

El dato

2006
fue el año en el que se suspendieron los envíos de petróleo, dejando al oleoducto sin uso

Se debería finalizar el reacondicionamiento del ducto del lado argentino, realizar la prueba hidráulica de hermeticidad, aprobar la auditoría ambiental en el ámbito provincial y finalmente lograr la habilitación definitiva del ducto a través de la secretaría de Energía de la Nación.

“Better late than never”. Estamos acostumbrados a las demoras por las internas, las indefiniciones y la burocracia. Ya han transcurrido 3 años desde el anuncio de su recuperación. Su construcción se realizó en dos años y medio.

El gobernador neuquino manifestó que necesitamos más gasoductos y oleoductos. Sin dudas. Vaca Muerta también precisa el pronto arranque del Oleoducto Trasandino. Recordamos y celebramos su origen, su concreción y su próxima rehabilitación, tanto en su concepción e inicio como en la participación de directivos de una provincia petrolera como Neuquén.

(*) El autor es ingeniero, ex secretario de Energía de Neuquén.


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