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Los defensores comenzaron a apelar los procesamientos por presunta corrupción y prostitución de menores en Viedma. Del relato de las propias víctimas surgen las pruebas más firmes.




Corrupción de menores

VIEDMA (AV).- Los defensores comenzaron a presentar ayer los recursos de apelación contra los recientes procesamientos y prisiones preventivas dictados a cinco imputados por presuntos hechos de corrupción de menores en esta capital. Las primeras en presentar los planteos fueron las defensas de Nazario Contín y de la única mujer procesada y detenida, Andrea León. Se estima que harán lo propio en las próximas horas los abogados de Bonifacio Cabeza, Jorge Morón y Omar Ledesma.

A los cuatro hombres se les imputó “promoción de actos de corrupción sexual en concurso ideal con promoción de la prostitución de menores de 18 años”. A Contín, en al menos cuatro oportunidades con dos víctimas; a Cabeza, Morón y Ledesma en dos hechos cada uno.

Por otra parte Andrea León fue procesada, también con preventiva, por “promoción de actos de corrupción sexual en concurso ideal con promoción de la prostitución de menores de 18 años en al menos dos oportunidades, en concurso real” con una víctima.

Surge de las pruebas reunidas en la investigación sobre que las dos jovencitas que resultan víctimas en esta causa integraban un grupo de amigas con otras adolescentes y que desde comienzos de 2014 habrían ejercido la prostitución en Viedma. Una de esas dos niñas tenía 13 años al momento de los hechos investigados.

Según las propias declaraciones de la menores de edad, “tenían relaciones sexuales con hombres mayores a cambio de dinero, que las buscaban en autos y camionetas”. Les pagaban entre 300 y 400 pesos. Los imputados fueron identificados por ellas con nombres y apellidos, descriptos físicamente y reconocidos.

La investigación incluye también testimonios que aseguran haber acompañado a una de las víctimas en el vehículo de Contín hasta determinados lugares para concretar esos encuentros sexuales. En el caso de Morón, los testimonios señalan que era visitado en su casa por varias chicas y que con algunas mantenía relaciones. Señalaron que lo visitaban “cuando se escapaba del Caina”.

Ledesma también fue reconocido por las chicas como el dueño de un comercio ubicado frente a un banco en la céntrica calle Laprida, cuya vivienda se encuentra detrás del negocio, a pocas cuadras de la Casa de Gobierno y de Tribunales. En tanto que Cabeza fue identificado como el “hombre de la rotisería” de un barrio viedmense, quien fue presentado a las víctimas por León, al igual que Ledesma, por pedido de los propios imputados.

A la mujer se le reprocha haber facilitado actos de corrupción y la prostitución de una de las niñas, vinculándola para ese fin con Cabeza y Ledesma, y cobrando por ese contacto una suma de 100 pesos, que salían de lo que le pagaban a la víctima. Para el juez, León promovió actos corruptores y la prostitución de una niña de 13 años al contactarla con “clientes” y retenerle dinero por tal actividad.


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