Es hora de pescar los grandes trofeos del Limay

En marzo y abril por lo general se suele dar por terminada la época de vacaciones pero en lagos y ríos de la Patagonia la temporada de pesca entra en su mejor momento. Los animales están más alimentados y se obtienen piezas más grandes.

La pesca en el Limay siempre es buena, pero en este momento las truchas están migrando del lado del El Chocón hacia el río y eso entusiasma a pescadores como Diego Freyre, que sostiene que “llegó la hora de pescar los trofeos que esconde El Chocón”.

Diego la primera vez que se mojó los pies con el agua del Limay y con una caña en la mano, fue hace 20 años y desde ese día quedó atado al cauce de este río. Hoy tiene 39 años y se define como un pescador aficionado.

Pescar con mosca, una modalidad que lo enamoró.

El Limay se divide en superior (desde la naciente en el lago Nahuel Huapi, hasta Alicura) el Limay medio (hasta el embalse Ramos Mejía) y el Limay inferior (desde el embalse Arroyito hasta la unión con el río Neuquén).

De los tres tramos, el más famoso es el Limay medio. Para llegar hay que tomar la ruta nacional 237, que une la ciudad de Neuquén con Bariloche, y desviarse en los distintos puntos de acceso. Después de pasar Villa El Chocón y el embalse Ramos Mejía, se llega a Picún Leufú.

Su hijo y su padre disfrutan del río y de la pesca.

Los expertos dicen que marzo y abril suelen ser los mejores meses para pescar, porque no hace tanto calor, los animales están más alimentados y se obtienen piezas más grandes. Diego sostiene que todo el Limay es su parte preferida, pero cuando empieza la migración, la represa de Pichi Picun Leufu , el campo de Martínez (a 25 km de Piedra del Águila), Fortín Nogueira, son lugares en los que las marrones de gran porte se posicionan.

El pescador analiza los caudales y cuenta que “el río viene muy alto. Los que no van seguido deben tener cuidado, porque por ahí llegan temprano, estacionan los vehículos cerca del río, o arman el campamento y si no están atentos a la represa y al momento que largan agua, quedan atrapados. El caudal en esta época varía mucho, por ahí está muy bajo y en dos horas tenés el doble”, dice.

La pesca de truchas es con devolución.

Recomienda que hay que informarse, entrar a las páginas de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas que publican los caudales programados, pero más allá de eso, deben tener cuidado, porque a veces se larga agua y no aparece en la página. “Los que vamos siempre lo sabemos y los que no, ténganlo en cuenta para disfrutar el día de pesca sin contratiempos”, destaca.

Según sus palabras, en esta época salen marrones migratorias, marrones residentes y truchas arco iris de más o menos 3 kilos pero a medida que llega abril llegan a los 4 o 5 kilos.

Moscas que imitan al pejerrey, las más usadas en Limay Medio por esta época.

Sus moscas preferidas para esta época son las Ninfas y Streamers de gran tamaño, porque eso es de lo que se están alimentando las truchas y es una invitación. Como esta es su pasión, arma sus propias moscas, como un verdadero artesano.

Diego vuelve a sus primeros años de pesca. Recuerda que tiraban la línea con la cucharita pero un día, con su papá vieron unos porteños pescando con mosca y quedó eclipsado por esa modalidad. Esperó a que le puedan comparar un equipo porque “en esa época era difícil de conseguir en Neuquén, una sola casa de pesca lo vendía y había pocos instructores”, dice y asegura que se hizo mosquero a pesar de todo.

Las carpas invaden Arroyito, pero disfruta de pescarlas con su padre

Cuenta que en el río se cruza con gente de todo el mundo y de todas las ciudades del país. Para él, el mensaje que hay que dar, es que es importante cuidar el río, volver con la basura y hacer pesca con devolución.

“Si bien todavía falta avanzar, hoy hay más conciencia. El 90% de los pescadores sabemos que no se puede tirar ni una colilla de cigarrillo al río. Años atrás era totalmente diferente pero gracias a Dios cambió”, dice.

Como soldados marchan en busca de su presa.

Con sus amigos pescan desde la naciente del Limay en el Nahuel Huapi hasta El Chocón. Pero también en el tramo de Arroyito a Neuquén. En esa zona, asegura que las carpas ganaron el río, pero se sigue disfrutando. “Nosotros seguimos yendo, porque es muy divertido pescar ese pescado que se instaló”, destaca.

Y es que cuando Diego habla del Limay no hay medios, ama todo el río por igual. Jura que, en toda su cuenca todavía tiene un agua muy pura, y el paisaje es muy bonito. “Algunos dicen que es muy agreste, pero cuando estás enamorado no le ves el defecto”, concluye.


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