Es posible disminuir la delincuencia: el ejemplo chileno

La información que sigue es seguramente, para los argentinos al menos, bastante sorprendente. Es pública y está volcada en las páginas de “La Tercera”, el buen diario chileno. En el país vecino, los Carabineros –créase o no– recuperan el 79% de los autos robados. En un año, en Chile, se sustraen unos 27.000 automóviles, de los que entonces se recuperan para sus dueños más de 20.000. Nada mal. Ocurre que los Carabineros de Chile, cuya reputación es la de ser incorruptibles, tienen una eficiente unidad operativa llamada “Sección de Encargo y Búsqueda de Vehículos”, que es la encargada directa del tema. Ella es –por ello– la responsable de lograr una de las tasas de recuperación de vehículos más altas del mundo. Se puede ser eficaz, entonces. En un país latinoamericano, pero moderno también. Eso está, es obvio, meridianamente claro. Los Carabineros de Chile operan con una eficaz estrategia preventiva que debería imitarse, basada fundamentalmente en la presencia en las calles y en los extendidos patrullajes. Con ella, este año han logrado disminuir el total de robos de automotores un 5% respecto del año pasado. En su constante labor, siempre cifras de este año, los Carabineros de Chile detuvieron a unos 1.800 ladrones y desbarataron a unas 40 bandas criminales especializadas en este capítulo particular de la actividad delictiva. Evidentemente, para mejorar entre nosotros no hace falta ir demasiado lejos para conocer, aprender e imitar. Basta, en esto, con mirar a Chile. Las respuestas pueden estar simplemente del otro lado de la cordillera, en el seno de una sociedad con características socioeconómicas quizás no demasiado diferentes a las nuestras, aunque por cierto con bastante mayor respeto social e individual que entre nosotros. Una que –además– cuenta ciertamente con instituciones judiciales y de seguridad mucho más eficientes que las nuestras y, por ende, más respetadas por la gente. (*) Analista del Grupo Agenda Internacional

GUSTAVO CHOPITEA (*)


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