Escarceos de supervivencia

Pesatti logró el amparo de Weretilneck y abrió esa necesidad interna.

Por Redacción

RÍO NEGRO

ADRIÁN PECOLLO

adrianpecollo@rionegro.com.ar

No podemos romper (con Pichetto) porque no estamos en condiciones. Se necesita tiempo”.

Evidencias a las que recurrió el lunes el gobernador Weretilneck para situar en el mundo real a sus legisladores, que imaginaron una rebelión contra el ascenso de Ariel Rivero a la presidencia de la Legislatura. Sólo distinguían que el senador expandía su poder. No veían otra realidad entre tanta maleza. Ya reunidos, poco esfuerzo le requirió al gobernador anular la sublevación.

Esa ofensiva pública intempestiva y su asombroso retroceso denotan torpeza y explican por qué Weretilneck prescinde de los consejos de sus diputados y, en cambio, opta por otras opiniones. El definitivo silencio de su bancada se mide por las pretensiones que cada legislador tiene para el 2015. Un singular realineamiento.

Un rato antes, Pedro Pesatti había desistido de su manifiesta decisión de abandonar el mando del bloque oficialista. Bastaron, en este caso, la promesa de Weretilneck de que seguiría siendo su exclusivo interlocutor en la Legislatura y la jura de su cobijo político, más allá del proyecto que prosperara. Además, el gobernador desactivó su idea de unificar ambas bancas del FpV, la propia y la pichettista. El legislador de Viedma se opuso a lidiar con los compañeros críticos. Los quiere lo más lejos posible. La lógica del mandatario, frente a la obligada concesión a Rivero, consistía en exigirle un sacrificio al pichettismo y, por lo menos, mostrarse en un mismo espacio. Para Pesatti exigía moverse sin certezas, una cuota de riesgo y una labor titánica en el debate interno. Y optó por su plan particular.

El reto impuesto por el presidente alertó a Weretilneck, que advirtió el peligro de la huida de su mayor referente en el PJ y las aventuras en las que podía derivar semejante desgarro. El instinto de supervivencia aflora. Pesatti –como otros oficiales del PJ– sabe que no tiene vida política si Pichetto reina en Río Negro. Un raro vaho se instala en el núcleo oficialista entre aquellos justicialistas y los partícipes frentistas, quienes no desechan ningún diseño conjunto con el senador.

La tercera vía corresponde al intendente Martín Soria, que se reunió hace 20 días con Pichetto en el Senado. Por ahora, el valor del encuentro está en la reapertura del diálogo entre ellos. Soria ya no oculta su plan provincial 2015. Se entusiasmó más con el sondeo con el que se retiró de la Casa Rosada, perteneciente a la consultora rionegrina W. Tracking Group.

Un repaso rápido: el relevamiento se hizo en la segunda quincena de marzo en las cuatro principales ciudades. Magdalena Odarda y Miguel Saiz, la mejor y la peor imagen respectivamente. El voto rionegrino en el esquema nacional se concentra en Sergio Massa y Daniel Scioli, con una ventaja de cuatro puntos para el diputado.

Hay múltiples lecturas. Siete escenarios para la gobernación. Cuatro en la pulseada dentro del FpV. ¿Participan los tres? Soria llega al 35% frente a Weretilneck (30%) y Pichetto (24%). ¿Sólo se presentan dos candidatos del FpV? El gobernador pierde frente a ambos justicialistas –con Pichetto (43 a 39%) o con Soria (48 a 39%)– mientras que el jefe comunal supera al senador (47 a 35%).

En los tres planos restantes figura la oposición. Siempre gana el candidato del FpV en sus tres variantes (entre 49 y 39%, desde Soria hasta Pichetto, pasando por Weretilneck) y la segunda es Odarda (22 a 30%), seguidos por Saiz (10 a 12%) y Ana Piccinini (5%).

Hay encuestas en análisis y el FpV se caracteriza por su vorágine, pero sus líderes piden tiempo. Ese espacio que les permita descifrar qué escenario nacional existirá o, también, qué ocurrirá financieramente con Río Negro y, consecuentemente, con la gestión rionegrina. Pichetto y Weretilneck están encadenados a esos resultados.

Hay impaciencia en el resto. El alineamiento nacional irrumpió en la reunión de la Residencia. Los legisladores delinearon contextos con Scioli y el entrerriano Sergio “Pato” Urribarri. El gobernador sólo escuchó y resistió un planteo que debía constituir un canal personal en Casa Rosada, es decir, abandonar la dependencia de Pichetto.

No quieren ver que el gobernador y el senador decidieron que por un trecho más caminarán juntos, hasta que sus planes colisionen. Será otro capítulo. Esta marcha contiene hoy estrategias compartidas, como el ascenso de Rivero y el destino del proyecto de las PASO en Río Negro. El oficialismo sólo evalúa su aprobación en relación con su conveniencia en el proyecto 2015, considerando el esquema del FpV y los opositores externos.

Sus rivales expresan diferentes dependencias. El armado en Río Negro del flamante Frente Amplio UNEN requiere de ese instrumento en la necesidad de la UCR. En cambio, la arista Odarda suma espontáneamente, como ocurrió con la incorporación del exvicegobernador radical Mario De Rege. Para la UCR, las PASO servirían –especialmente– para aminorar la estampida de los suyos.

Otros radicales ya eligieron y participaron en el lanzamiento del PRO en Río Negro, desde la exdefensora Ana Piccinini hasta el exfiscal de Estado Pedro Casariego y el exministro José Luis Rodríguez. La UCR aportará los suyos y el PPR entregó ya su sello partidario.

Antes del dibujo electoral, en el segundo semestre el Estado debería reactivarse –según el plan del gobernador– y para eso faltan ciertas concreciones económico-financieras, como los ingresos de contratos petroleros. Todavía rige el detenimiento relatado. Weretilneck lo sabe y lo sufre. Sus recorridas siguen, pero sus anuncios de obras se arquean frente a las promesas anteriores, varias incumplidas.

El martes, en el aniversario de Viedma, no hubo discurso del gobernador. El intendente radical, José Luis Foulkes, narró el estado de cosas y transmitió el compromiso provincial para reactivar obras en 30 a 45 días. El sábado será el turno de Bariloche. El mandatario adelantó que irá y se prevé que hablará de la puesta en marcha de la segunda parte de la planta depuradora de líquidos cloacales. Se adjudicó el 1 de octubre a Ecopreneur por 15,5 millones pero, siete meses después, no se inició todavía porque la provincia se atrasó en el anticipo financiero. Aun así, Weretilneck –diferenciándose de otros gobernadores– afrontará esa contrariedad política en Bariloche, liderada por su jefa comunal María Martini, y por eso el mandatario se anudó al presidente del Concejo, Ramón Chiocconi, proyectándolo en su candidatura local.

La indisciplina política de Bariloche es una constante. Pero la curiosidad está en Cipolletti, que transmutó de capital propio en fuerza antagónica. Fue Weretilneck quien eligió a Abel Baratti para su sucesión y es hoy un foco de turbación. El intendente quiere su reelección, pero aquél está en contra. Nada valen los expuestos encuentros de conciliación. El mandatario recopila alternativas. El jefe policial Fabián Gatti aprovechó su densa relación con el subjefe Eladio Infante –que se irá en mayo– e instaló un comando cipoleño. Trabaja el plan de seguridad y reedita su campaña local. Weretilneck recuperó lazos con Julio Arriaga y asoman planes concordantes.

En Cipolletti, Weretilneck bien aprendió que se puede entregar cualquier cosa, menos el capital propio.