Está preso un conductor que atropelló y mató
El accidente ocurrió en mayo en pleno centro de Neuquén capital.El protagonista fue un mecánico que iba en una camioneta sin frenos.Es una resolución con escasos antecedentes a nivel nacional.
NEUQUEN (AN)- El imprudente conductor de una camioneta, que en mayo pasado provocó un choque en cadena, escapó, volvió a chocar y mató a un peatón, está preso acusado de homicidio simple. Para el juez neuquino que lo encarceló no fue imprudente o negligente, sino que debió prever que podía causar un daño de proporciones y no le importó. El detenido es mecánico, y su vehículo no tenía frenos.
La detención reactualiza un debate sobre el tratamiento que le da la justicia a los que matan en accidentes de tránsito. En todos los casos los conductores son excarcelados porque no se los acusa de homicidio simple (que se castiga con 8 a 25 años de prisión) sino culposo, que permite que esperen el juicio en libertad. Este caso en Neuquén es único.
El imputado es Rolando Miguel Ossés, de 24 años, quien está preso desde principios de enero y ya apeló la prisión preventiva que le dictó el juez penal 3, Roberto Abelleira, secretaría de Marcelo Benavídes. Ahora una Cámara Penal debe resolver su situación.
Bajo una tenue llovizna, a las 14.45 del 15 de mayo del año pasado Ossés conducía una camioneta Ford F100 color crema, patente WIZ 316. Iba por la avenida Olascoaga hacia el bajo. En la esquina con calle Sarmiento el semáforo estaba rojo y dos automóviles Renault 12 esperaban la luz verde para avanzar.
Según consta en el expediente judicial, nadie escuchó una frenada. La camioneta embistió contra el primero de los R12 y lo empujó contra el otro, provocando una colisión en cadena.
Ossés puso marcha atrás, subió a la vereda para eludir a los dos vehículos que había colisionado y escapó por calle Sarmiento. Al llegar a La Pampa dobló hacia el sur y continuó su marcha, se estima que a más de 60 kilómetros por hora.
El semáforo de La Pampa y Alcorta también estaba rojo, pero la camioneta no se detuvo. En esa bocacalle fue colisionada por un Fiat Duna que conducía una mujer, que pasaba con luz verde.
Por la fuerza del impacto la trayectoria de la camioneta color crema se desvió, fuera de control y a toda velocidad, hacia la izquierda. Justo caminaba por la vereda Juan José Contreras con su hijo Cristian, de 13 años. Acababa de comprarle una bicicleta y la llevaba, contento, de la mano.
La camioneta aplastó a Juan Contreras y lo mató en el acto. Su hijo se salvó por muy poco.
Ossés quedó detenido y cuando fue indagado, tres días después del hecho, explicó que al pisar el freno descubrió que no le respondía. También negó haber sido protagonista del choque en Olascoaga y Sarmiento.
De inmediato se pidió una pericia en la camioneta y se descubrió que en efecto no tenía frenos. Ossés fue excarcelado, pero la investigación continuó. Y el resultado final del trabajo pericial terminó por perjudicarlo: la bomba que contiene líquido de freno estaba vacía, producto de la falta de mantenimiento.
Para el juez, este dato resultó relevante ya que el conductor del vehículo es mecánico. Aunque en una segunda indagatoria explicó que sólo se dedicaba a reparar los elásticos de los automotores, y dijo que no sabía nada de frenos, Abelleira interpretó que utilizó ese argumento como excusa para deslindar su responsabilidad.
En enero Ossés fue detenido y se le dictó la prisión preventiva. Si la Cámara confirma la decisión del juez de instrucción, podría ser el primer caso de muerte en accidente de tránsito que se juzga como homicidio simple.
Los accidentes de tránsito fatales suelen ser por imprudencia, y evitables
NEUQUEN (AN)- En la Argentina mueren casi 30 personas por día en accidentes de tránsito. En esta provincia son la primera causa de muerte accidental, muy por encima de ahogamientos, quemaduras y caídas. En los primeros 14 días del año hubo 62 choques y vuelcos sólo en el tramo Neuquén-Senillosa, muchos con víctimas fatales. Pero la mayoría de los fallecimientos son evitables.
La imprudencia provoca la mayoría de los accidentes.
Los nuevos automóviles, cada vez mas veloces y confortables, brindan una falsa sensación de seguridad y disimulan los defectos de quienes los conducen. Están preparados no para evitar los accidentes sino para atenuar las consecuencias sobre sus ocupantes. Como dijo un especialista con mezcla de ironía y humor negro, «la gente se cuidaría más si supieran que en caso de chocar, en vez de air bag se disparará una lanza».
Hay otros factores que provocan accidentes. El alcohol es uno de ellos. Y en los últimos tiempos, las picadas han demostrado que lejos de ser una diversión o una competencia de habilidades, son una ruleta rusa de la que cualquiera puede ser víctima.
El caso de Sebastián Cabello se ha convertido en paradigma. El 30 de agosto pasado corría una picada en el barrio porteño de Núñez, cuando un Renault 6 se cruzó en el camino de su Honda Civic lanzado a toda velocidad.
El R6 estalló y se incendió, y en el interior murieron quemadas una joven y su hija de 3 años.
Familiares de las víctimas han pedido que Cabello esté preso, pero el joven espera en libertad que se realice el juicio oral en su contra. Lo acusan de homicidio culposo.
En la mayoría de los casos así los acusados quedan en libertad
NEUQUEN (AN)- Los conductores que atropellan y matan casi nunca van presos porque la figura de homicidio culposo les permite a los jueces excarcelarlos y después, si los condenan en un juicio oral, dejar la prisión en suspenso.
Se considera que un homicidio es culposo cuando el autor no tuvo intención de matar. Es decir, lo cometió por impericia, imprudencia o negligencia.
Algunos jueces consideran que en determinados casos, el conductor que mata debió representarse que si manejaba de determinada manera podía causar una muerte.
Eso se califica como homicidio simple con dolo eventual, que no es excarcelable. Un ejemplo grueso es el del que conduce a contramano, ebrio y a alta velocidad. O el que corre picadas. O el que marcha a toda velocidad sabiendo que su vehículo no tiene frenos.
Para otros magistrados, acusar de homicidio simple a un conductor desaprensivo es un exceso ya que lo enfrenta a una pena mínima de 8 años de cárcel. «Mandar a prisión tanto tiempo a un mal conductor puede calmar a la familia, pero le sirve de poco a la sociedad», reflexionó una fuente judicial neuquina.
«Lo mejor sería poner el acento en la educación vial, retener o quitar el carnet a los malos conductores… hay muchas medidas que se pueden tomar que resultan más beneficiosas», completó.
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