Cómo influye la genética en la personalidad
El ADN puede incidir en características como la extroversión, la curiosidad y la organización, pero las experiencias y el entorno son determinantes en nuestra forma de ser.
La personalidad no depende solo de las experiencias de vida. Un estudio realizado con más de un millón de personas, publicado en la revista Nature, identificó cerca de 1200 variantes genéticas asociadas a rasgos de la personalidad. Los resultados señalan relaciones entre estas características y aspectos como la salud, la carrera profesional y los hábitos cotidianos.
El consorcio Revived Genomics of Personality reunió datos de 46 grupos de investigación internacionales. Los participantes proporcionaron muestras de ADN y respondieron a cuestionarios sobre los llamados cinco grandes rasgos de la personalidad: apertura a la experiencia, responsabilidad, extroversión, amabilidad y neuroticismo.
Los investigadores observaron similitudes entre personas de diferentes edades y regiones, como las mismas variantes asociadas a la extroversión en adultos jóvenes en los Países Bajos y en personas mayores en los EE.UU. Los análisis entre familiares también indicaron que las asociaciones genéticas halladas no se explicaban principalmente por el entorno compartido durante la crianza.
Identificaron relaciones entre las variantes asociadas a la personalidad y diversos aspectos de la vida. Las características genéticas vinculadas a la escrupulosidad, por ejemplo, aparecieron asociadas a una mayor actividad durante el día. Por otro lado, las variantes relacionadas con la apertura a la experiencia y la extroversión se asociaron a hábitos más nocturnos.
Las asociaciones también abarcaron la salud física y mental, la longevidad, el nivel educativo, la trayectoria profesional y la forma en que los familiares y amigos perciben a una persona.
Las variantes vinculadas al neuroticismo (un rasgo asociado a la tendencia a experimentar emociones negativas, como la ansiedad) también se relacionaron con una mayor duración de la hospitalización. Las asociadas a la apertura a la experiencia aparecieron vinculadas a los ingresos y a los cambios de empleo.
Los resultados refuerzan que la personalidad tiene una arquitectura genética compleja, pero no está determinada únicamente por el ADN. El entorno también participa en este proceso.
La familia es un factor ambiental
Según los especialistas en psicología y desarrollo humano, la familia es el factor ambiental más determinante en la construcción de la personalidad, ya que funciona como el primer espejo donde se forma el autoconcepto, la seguridad emocional y las pautas de comportamiento. El entorno familiar puede moldear el carácter y activar o mitigar tendencias innatas.
Un ejemplo del estudio es la apertura a la experiencia. Variantes genéticas asociadas a este rasgo también predijeron una mayor probabilidad de que una persona se mudara a barrios más cosmopolitas. Al mismo tiempo, vivir en estos lugares puede ampliar el contacto con nuevas ideas y experiencias, reforzando características de la propia personalidad.
Así, la genética puede influir en las tendencias de comportamiento, mientras que las experiencias y los entornos ayudan a moldearlas.
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