Neumonía después de los 60: las señales que no conviene confundir con una gripe

Tos, cansancio, fiebre y malestar pueden hacer pensar inicialmente en una gripe. Sin embargo, en los adultos mayores una neumonía puede presentarse de manera diferente y avanzar con rapidez. Cuáles son los síntomas que deberían motivar una consulta.

Redacción

Por Redacción

La dificultad para respirar es una de las señales más importantes.

La dificultad para respirar es una de las señales más importantes.

Una tos que no cede, cansancio, escalofríos y algunas décimas de fiebre pueden parecer el comienzo de una gripe o de otra infección respiratoria. Pero cuando se trata de una persona mayor, prestar atención a la evolución de esos síntomas resulta especialmente importante.

La neumonía es una infección que afecta uno o ambos pulmones y puede ser provocada por distintos microorganismos, entre ellos bacterias y virus. Su gravedad es muy variable, pero los adultos de 65 años o más se encuentran entre los grupos con mayor riesgo de desarrollar cuadros graves. De hecho, el riesgo continúa aumentando con la edad, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

El problema es que reconocerla no siempre resulta sencillo. Los cuadros leves pueden comenzar con manifestaciones parecidas a las de un resfrío o una gripe. Y en las personas mayores pueden faltar algunos de los síntomas que habitualmente se asocian con una infección importante.

Las señales de neumonía a las que hay que prestar atención


Entre los síntomas habituales de una neumonía aparecen tos, cansancio, fiebre o escalofríos, dificultad para respirar y dolor en el pecho al respirar o toser. También pueden presentarse náuseas, vómitos o diarrea.

Sin embargo, hay una particularidad importante después de los 65 años. Una persona mayor puede experimentar confusión o disminución del estado de alerta en lugar de algunos de los síntomas más característicos de una neumonía. Los CDC advierten específicamente sobre esta presentación en los casos de neumonía neumocócica.

Imagen ilustrativa / gentileza.-

También puede ocurrir algo que parece contradictorio: no siempre aparece fiebre alta. Mayo Clinic señala que algunos adultos mayores de 65 años pueden presentar una temperatura corporal inferior a la normal.

Esto vuelve importante observar a la persona en su conjunto y no solamente el termómetro.

Un cambio repentino en el comportamiento, mayor somnolencia, confusión, debilidad marcada o dificultad para mantenerse alerta pueden acompañar una infección y merecen especial atención en una persona mayor.

¿Cómo diferenciarla de una gripe?


No siempre puede hacerse solamente a partir de los síntomas.

La gripe también puede provocar fiebre, tos, dolores musculares, cansancio, debilidad y escalofríos. Además, algunas infecciones respiratorias virales pueden complicarse y producir una neumonía.

Por eso, más que intentar realizar un diagnóstico en casa, hay que observar si aparecen síntomas respiratorios importantes o un empeoramiento del estado general.

El National Institute on Aging recomienda consultar rápidamente cuando una persona mayor presenta falta de aire o dificultad para respirar, debilidad importante, mareos o confusión, dolor o presión persistentes en el pecho, o cuando una fiebre o una tos mejoran y luego vuelven a aparecer.

La confusión puede ser una señal de alerta


Es probablemente uno de los síntomas menos conocidos.

Una persona mayor con neumonía puede comenzar a mostrarse desorientada, confundida o menos alerta que de costumbre. Los CDC incluyen expresamente la alteración del estado mental entre los posibles síntomas de neumonía y señalan que, en adultos mayores con enfermedad neumocócica, la confusión puede aparecer en lugar de manifestaciones más típicas.

Por eso, un cambio brusco de comportamiento en alguien que además presenta tos, cansancio o síntomas respiratorios no debería atribuirse automáticamente a la edad o al agotamiento.

Quiénes tienen mayor riesgo


La edad es uno de los factores, pero no el único. Además de los mayores de 65 años, presentan mayor riesgo las personas con determinadas enfermedades crónicas.

Entre ellas se encuentran quienes padecen asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o enfermedades cardíacas. También tienen mayor riesgo las personas con el sistema inmunitario debilitado y quienes fuman, ya que el tabaquismo perjudica las defensas naturales del aparato respiratorio.

En estos grupos, un cuadro respiratorio que parece inicialmente menor merece un seguimiento especialmente cuidadoso.

Cómo se confirma una neumonía


Los síntomas pueden orientar, pero el diagnóstico corresponde al equipo de salud.

Además del examen clínico, una radiografía de tórax puede ayudar a detectar la infección y establecer dónde se encuentra. Otra herramienta frecuente es la pulsioximetría, que permite medir el nivel de oxígeno en la sangre, ya que una neumonía puede dificultar el intercambio adecuado de oxígeno en los pulmones.

Dependiendo de la gravedad, la edad y los antecedentes del paciente, pueden requerirse otros estudios.

El tratamiento tampoco es igual para todas las neumonías. Los antibióticos se utilizan para las neumonías bacterianas, pero no todas las neumonías tienen ese origen. La conducta depende de la causa probable, la gravedad del cuadro, la edad y el estado general de la persona.

Cuándo no conviene esperar


La dificultad para respirar es una de las señales más importantes. También requieren evaluación médica el dolor en el pecho, la confusión o desorientación y el empeoramiento marcado del estado general.

Mayo Clinic recomienda especialmente que las personas mayores de 65 años sean evaluadas ante síntomas compatibles, ya que en algunos adultos mayores y en personas con enfermedades cardíacas o pulmonares crónicas la neumonía puede evolucionar rápidamente hacia un cuadro grave.

La clave, entonces, no pasa por alarmarse ante cualquier tos. Pasa por no minimizar un cuadro que cambia, empeora o se acompaña de dificultad respiratoria, confusión o un decaimiento fuera de lo habitual.

Después de los 60 —y especialmente a partir de los 65— una neumonía puede no presentarse exactamente como se espera. Reconocer esas diferencias puede ayudar a consultar a tiempo.

Ante la aparición de síntomas compatibles con neumonía, especialmente en adultos mayores, es fundamental realizar una consulta médica y evitar la automedicación. La evaluación profesional permite determinar si se trata de una neumonía u otra infección respiratoria, establecer su gravedad y definir el tratamiento adecuado. Si hay dificultad para respirar, confusión, dolor en el pecho o un deterioro marcado del estado general, la atención debe ser inmediata.


Una tos que no cede, cansancio, escalofríos y algunas décimas de fiebre pueden parecer el comienzo de una gripe o de otra infección respiratoria. Pero cuando se trata de una persona mayor, prestar atención a la evolución de esos síntomas resulta especialmente importante.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios