Ni yogur ni probióticos: el cambio en la alimentación que puede transformar tu salud intestinal
Un especialista explicó por qué no alcanza con consumir una sola fuente de fibra y cómo una mayor variedad de alimentos vegetales puede fortalecer el microbioma, mejorar la digestión y ayudar a prevenir enfermedades.
La estrategia que ayuda a cuidar el intestino, controlar el peso y reducir el riesgo de enfermedades Imagen generada con IA.-
La fibra alimentaria suele asociarse únicamente con una mejor digestión, pero su impacto en la salud va mucho más allá. Según especialistas de Mayo Clinic, incorporar distintos tipos de fibra en la alimentación diaria puede ayudar a fortalecer el microbioma intestinal, mejorar el control del azúcar en sangre, cuidar el corazón e incluso reducir el riesgo de algunas enfermedades.
El gastroenterólogo Purna Kashyap, de Mayo Clinic en Rochester, explicó que la fibra es una de las principales fuentes de alimento para los billones de microorganismos que habitan el intestino.

«La fibra dietética se refiere a las partes de los alimentos de origen vegetal que el organismo no puede digerir ni descomponer. Debido a ello, se convierte en una fuente importante de combustible para los microbios intestinales», señaló el especialista.
Por qué la fibra es tan importante para la salud
A medida que los alimentos recorren el sistema digestivo, los nutrientes que el organismo necesita son absorbidos en las primeras etapas. Sin embargo, gran parte de la fibra llega intacta al colon, donde es utilizada por las bacterias intestinales.
Los expertos sostienen que una ingesta adecuada de fibra puede aportar múltiples beneficios:
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- Reducir el colesterol y ayudar a disminuir la presión arterial.
- Mejorar el control de la glucosa, favoreciendo la prevención y el manejo de la diabetes tipo 2.
- Disminuir el riesgo de cáncer colorrectal y de accidentes cerebrovasculares.
- Ayudar a mantener un peso saludable.
- Regular la respuesta inmunológica.
- Favorecer un microbioma intestinal diverso y equilibrado.
No todas las fibras son iguales
Aunque habitualmente se habla de fibra soluble e insoluble, Kashyap sostiene que existe una clasificación más útil para comprender su impacto en la salud: la diferencia entre fibras fermentables y no fermentables.

Las fibras fermentables son utilizadas por los microorganismos intestinales como fuente de energía. Durante ese proceso se generan compuestos beneficiosos conocidos como ácidos grasos de cadena corta.
Las fibras no fermentables, en cambio, aportan volumen a las heces y ayudan a mantener una evacuación intestinal regular.
Para los especialistas, ambos tipos cumplen funciones importantes y deben formar parte de una alimentación equilibrada.
El error más común al aumentar el consumo de fibra
Según Mayo Clinic, muchas personas intentan incorporar fibra mediante suplementos. Sin embargo, los especialistas recomiendan priorizar los alimentos naturales.
«La fibra se obtiene mejor a partir de los alimentos que de los suplementos, porque los alimentos integrales contienen una mezcla de distintos tipos de fibra», explicó Kashyap.
Entre las mejores fuentes naturales se encuentran:
Frutas
Peras, manzanas, frutos rojos y otras frutas frescas.
Verduras
Brócoli, coles de Bruselas, zanahorias y verduras de hoja verde.
Legumbres
Lentejas, garbanzos, porotos y otras legumbres.
Frutos secos y semillas
Almendras, semillas de chía, lino y sésamo.
Cereales integrales
Avena, salvado de trigo y panes elaborados con harina integral.
Cuánta fibra recomiendan los expertos
Los especialistas indican que la mayoría de los adultos debería consumir entre 30 y 40 gramos de fibra por día. Sin embargo, alcanzar esa cantidad de manera repentina puede generar molestias digestivas.
Por eso recomiendan aumentar el consumo gradualmente.
Una estrategia sencilla consiste en incorporar aproximadamente 3 gramos adicionales de fibra por semana y mantener ese nivel durante varios días antes de volver a incrementarlo.
El consejo clave de Mayo Clinic para evitar gases e hinchazón
El aumento brusco de fibra suele provocar gases, distensión abdominal e incomodidad digestiva. Para minimizar estos efectos, Mayo Clinic recomienda dos medidas fundamentales:
- Incrementar la fibra de manera progresiva.
- Beber suficiente agua durante el día.
Los expertos sugieren alcanzar aproximadamente 2,5 litros diarios de líquidos, ya que la hidratación ayuda a que la fibra cumpla correctamente sus funciones dentro del sistema digestivo.
«Cuando la fibra se incorpora lentamente, el sistema digestivo y los microbios intestinales tienen tiempo para adaptarse. Los síntomas suelen mejorar en poco tiempo», concluyó Kashyap.
El mensaje de los especialistas es claro: la clave no está en consumir más de un solo alimento rico en fibra, sino en incorporar una amplia variedad de frutas, verduras, legumbres, semillas y cereales integrales para alimentar mejor al microbioma intestinal y favorecer la salud general.
La fibra alimentaria suele asociarse únicamente con una mejor digestión, pero su impacto en la salud va mucho más allá. Según especialistas de Mayo Clinic, incorporar distintos tipos de fibra en la alimentación diaria puede ayudar a fortalecer el microbioma intestinal, mejorar el control del azúcar en sangre, cuidar el corazón e incluso reducir el riesgo de algunas enfermedades.
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