Estatua viviente: el arte de frenar el movimiento

Juan Rolón dejó a un lado el mundo de la informática para dedicarse a la composición escénica de la estatua viviente. Junto a su esposa, la actriz y autora teatral Silvina Mañueco, intervienen espacios públicos del Alto Valle ofreciendo arte a la rutina diaria.




Una estatua no respira, no sangra, no mira ni escucha, no siente ni piensa. Una estatua no se mueve. No vive. Pero si acaso la estatua respira, sangra, mira y escucha, siente y piensa. Se mueve. Vive. Si todo eso pasa, entonces es teatro.

Juan Rolón, paraguayo de Asunción, licenciado en programación de computadoras, abrazó el arte “de grande” dice de sí mismo cuando, a los 27, comenzó a estudiar teatro. Hoy, a los 36, no hace otra cosa que arte. Es la estatua viviente que vemos cada mañana en la esquina de Tucumán y Sarmiento.

P- ¿Por qué ser una estatua viviente?

Juan Rolón- Me llamó la atención la detención en el movimiento en medio de un público en tránsito. Empecé hacer teatro de grande, a los 27. Empecé y me cautivó. Hice algunas intervenciones en algunos espacios no convencionales en Asunción. Me fui a Buenos Aires a perfeccionar mi formación actoral. Allí conocí a Silvina (Mañueco, directora y actriz de teatro), que es neuquina. En Neuquén encontramos un espacio interesante en la feria del trueque. Funcionó y decidimos ocupar espacios en la vía pública. Hace dos años nos vinimos a Roca y encontramos espacios artísticos muy interesantes .

P- Una estatua viviente debe dominar el espacio público desde la inmovilidad.

JR- La estatua viviente es una composición escénica que plantea la dualidad entre detención y movimiento. En su mismo nombre está planteada esa dualidad: una estatua que vive. La estatua tiene convivio, es un acto convivial donde tiene que haber por lo menos un espectador y una estatua para un intercambio, hay allí una poética.

P- ¿Cómo se hace?

JR- La estatua viviente es transdisciplinaria: aparecen elementos de actuación, de la pintura, escenografía, herramientas de formación espiritual. La detención obliga al registro del pensamiento. Y ese pensamiento se puede detener. De alguna forma, la propuesta de la estatua viviente es poder llegar a detener el pensamiento para encontrarse con ese personaje en detención. Ese espacio del no pensamiento es la meditación, que forma parte del entrenamiento. Este estado de no pensamiento te lleva a una conexión con vos mismo y con el entorno que elegís para ubicarte. Uno está todavía más alerta.

P- ¿Y cómo trabajan el aspecto físico de esa detención?

JR- Todo trabajo escénico requiere trabajo de respiración.

Silvina Mañueco- Es una ventaja que seamos actores. Tenemos técnicas aprendidas que utilizamos en la conformación de la estatua viviente.

JR- Yo al principio aplicaba la técnica de ensayo y error (risas) Me ponía duro y al ratito nomás estaba todo contracturado porque uno cuando simula quietud pone duro el cuerpo.

SM- Es una meditación activa porque tenés conciencia de tu cuerpo y de los movimientos aunque estés quieto. Estas siempre manejando una respiración diafragmática baja entonces eso te hace tener más aire. Y con el aire vas relajando los músculos, donde encontrás una tensión relajás con la respiración y usas ese movimiento para interactuar con la gente.

JR- La detención del cuerpo es una ilusión, el cuerpo está siempre en movimiento. Tenemos 200 músculos que no controlamos, la sangre está en movimiento. Nosotros como actores trabajamos esa fantasía.

P- ¿De qué tipo de propuesta artística se trata?

JR- Es interesante lo que empieza a ocurrir entre el público y el actor porque es un escenario móvil, un espacio abierto. De alguna manera también esto se trata de llevar el teatro a las calles. El hecho de que haya una persona con vestuario, producida, maquillada con escenografía en la calle te pone en una condición de otro tipo. El espectador interpreta ese mensaje, busca interactuar, entonces ese es el fenómeno mágica de la estatua viviente.

P- ¿Por qué la esquina de Tucumán y Sarmiento?

JR- Yo por el banco, porque allí hay movimiento de billetes grandes. Una vez, un tipo frente al banco Nación me dijo que si le aprobaban el préstamo me iba a dar algo. Se lo aprobaron y me dejó cien pesos. Pasan esas cosas. Si bien en Neuquén el movimiento económico es mayor, en Roca el movimiento de gente es más cálido. Aquí me pasó que un tipo vino y me regaló una foto enmarcada mía haciendo la estatua. Un gesto que supera cualquier dinero.

P- Se pasan toda una mañana en el mismo lugar Miran lo que pasa ese día en ese lugar ¿Qué ven?

JR- La gente piensa que no los escuchás, entonces tienen diálogos sin filtros porque creen que es sólo entre ellos y olvidan que estamos ahí, que somos estatuas pero vivientes (risas).

SM- Para mi es muy mágico ver esa circulación del mundo desde mi quietud. Me pasó que vino una señora, me agarró la mano y se persignó. Yo estaba toda de blanco. No sé que imagen habrá construido de mi pero tuvo una reacción desde lo religioso.

P- ¿Les hablan?

JR- Si, de todo. Cosas buenas y de las otras (risas) El espectador cuando se acerca se convierte en actor. Entonces se da un convivio entre actor y actor. Hay expresiones de cariño, pero también del tipo “andá a laburar”, “tenés el fierro en el culo”, “te voy a sacar la lata”...

SM- Han agarrado la lata y se la han llevado hasta la mitad de la cuadra y nosotros no hacemos nada y después vuelven. O la misma gente repudia esas cosas. Estamos muy protegidos por la gente, también.

P- ¿Cuándo empieza una función de estatua viviente?

JR- La intervención del espacio comienza cuando nosotros nos empezamos a producir. Nos convertimos en estatuas en la misma vía pública. Allí nos vestimos, nos maquillamos. La gente se queda viendo, espera a ver qué pasa.

P- En un puñado de palabras, ¿qué es una estatua viviente?

JR- Es un acto de confianza. La estatua viviente es... un acto de fe.

“La detención del cuerpo es una ilusión, el cuerpo está siempre en movimiento. Nosotros como actores trabajamos esa fantasía”,

revela Juan Rolón.

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“La detención del cuerpo es una ilusión, el cuerpo está siempre en movimiento. Nosotros como actores trabajamos esa fantasía”,

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