Europa acuerda un supervisor bancario, pero retrasa su debut

La medida complica el armado del salvataje a la economía española



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AP

Miles de españoles salieron ayer nuevamente a las calles a reclamar por los recortes en el sistema educativo.

BRUSELAS (AFP) - Francia y Alemania acordaron ayer crear un supervisor bancario para la zona euro “de forma gradual” en 2013, durante una cumbre europea marcada por protestas contra la austeridad en Grecia y negociaciones “que se encaminan” hacia un rescate de la economía española.

Tras un duro pulso entre la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, los 27 dirigentes de la UE alcanzaron un “acuerdo sobre el marco político a fines de 2012 y una creación gradual” de este supervisor para todos los bancos en 2013”, indicó un portavoz comunitario.

Es decir, que Alemania logró su propósito de atrasar la puesta en funcionamiento de este mecanismo. A cambio, Francia y la Comisión Europea (CE) lograron su objetivo para que este supervisor bancario, que será plenamente operativo en 2014, controle los 6.000 bancos de la zona euro. La noticia es un jarro de agua fría para España, que buscaba que este supervisor entrara en vigor en enero de 2013, evitando así que la recapitalización de la banca española contabilice como deuda pública.

Hollande se convirtió en el portavoz de España o Italia, mientras que Merkel lideró un grupo de ocho países, según una fuente europea, que quieren más tiempo para resolver “varias cuestiones técnicas” antes de alcanzar la unión bancaria.

Aunque no está en la agenda oficial de la cumbre, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, volvió a repetir que el gobierno de Mariano Rajoy es el que debe decidir si pedirá un rescate de su economía.

España estuvo en boca de todos durante la cumbre. Según una fuente diplomática, Madrid se acerca a una solicitud de ayuda, destinada a lograr la intervención del Banco Central Europeo (BCE) para aflojar la tensión en los mercados de su deuda soberana.

Los rumores provocaron la euforia de los mercados europeos y rebajaron la prima de riesgo española, que mide la confianza en la solvencia en un país, por debajo de los 400 puntos por primera vez desde abril. España quiere aprovechar esta relajación en los mercados para perfilar su solicitud de rescate. Madrid tiene mucho temor a la imposición de nuevas condiciones, en medio de un creciente descontento social que ha sacado durante tres días a la calle a miles de ciudadanos para protestar por los recortes, en particular los que afectan a la educación. “Los españoles no pedirán nada si no están seguros de lo que deben esperar a cambio”, dijo una fuente europea.


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