Excelencia académica según la propia conveniencia
Creí que ser ingeniera agrónoma, magister, doctora en Ciencias Agrarias, becaria internacional y tener experiencia docente universitaria era importante. No lo era, me faltaba un antecedente. Concursé. El jurado no me hizo observaciones negativas, pero eligió primero a quien no tiene antecedentes de docencia ni posgrados, y que según ellos no demostró buen manejo de recursos pedagógicos para transmitir conocimientos a alumnos. Impugné. Algunos consejeros apoyaron la impugnación con fundamentos. Otros no, porque “no leyeron el documento” o “no son jueces de jueces”. El concurso no se anuló. Investigué. La jurado externa trabaja con un postulante, tiene publicaciones con el “ganador” y fueron compañeros de facultad. La jurado interna y el “ganador” tienen publicaciones juntos e integran un proyecto de investigación. Las dos eligieron no excusarse. Los consejeros que votaron en contra pertenecen a la misma agrupación política que la jurado, opositora a la gestión actual. Argumentan en pos de la calidad académica y la formación de posgrado, pero llamativamente no consideraron relevantes mis antecedentes para Zoología Agrícola. A 100 años de la reforma universitaria, cabe reflexionar si el deterioro de nuestras universidades es sólo consecuencia de los recortes de presupuesto. ¿La extrema politización universitaria y las irregularidades en los concursos docentes no deterioran la educación pública? ¿No es esto también una forma de corrupción? Yo estudié en la UBA y en el exterior, y decidí volver a la Patagonia. No pertenezco a ninguna endogamia institucional ni corporativismo. Es el antecedente que me falta.
Celeste Fernández Ferrari
DNI 29.049.825
Celeste Fernández Ferrari
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