Fin de año complicado

Hasta economistas K hablan de la necesidad de bajar la inflación y evitar la fuga de capitales.

Por Redacción

de domingo a domingo

Expresiones como “incertidumbre”, “lo peor está por venir”, “no hay garantías de que la vida será un jardín de rosas”, “las perspectivas globales no son muy alentadoras”, salieron no de la boca de economistas críticos del esquema de administración kirchnerista, sino de expertos defensores del “modelo” que trata de sortear la crisis sin un ajuste tradicional y con medidas que van a contramano de las que se aplican en Europa, con el tractor alemán como conductor. Las advertencias sobre los riesgos que atravesarán las finanzas en el segundo semestre del año adquieren más gravedad si se encuadran en un escenario de atomización sindical, con sectores que además de exigir no quedar relegados ante el fenómeno inflacionario –del orden del 25% anual– reclaman deudas al Estado, al igual que lo hacen mandatarios provinciales como Juan Manuel De la Sota, de Córdoba y Ricardo Colombi, de Corrientes. A su paso por Buenos Aires, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz compartió una tribuna con la presidente Cristina Fernández, en la que si bien coincidió en los cuestionamientos al FMI por haber actuado como “cartel de los acreedores” y en aplaudir al gobierno de la Argentina por su “análisis correcto” de la crisis internacional, públicamente se limitó a desearle “suerte” para afrontar los desafíos que están por caer. Beatriz Paglieri, la secretaria de Comercio Exterior tan crudamente franca como su jefe directo, Guillermo Moreno, reconoció –nada menos– que las peores condiciones deficitarias se dan con socios como Brasil, Estados Unidos, la Unión Europea y China. Agregó que la situación tiende a acentuarse pues hoy hay precios mundiales de liquidación y empresarios de estos países hacen sus compras en esos mercados con amplios stocks. Tras insistir en las políticas anticíclicas y en los controles a las importaciones, aseguró que “nadie está pensando en un cierre” del mercado doméstico. Paglieri apuntó que otras naciones permiten compensar esa caída y explicitó el objetivo para el 2012: lograr un superávit comercial de 10.000 millones de dólares, meta que está al alcance de la mano dado que hasta julio el excedente llegaba a 8.332 millones. En otro congreso, la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, aludió a las dificultades. Y, también con un discurso heterodoxo, afirmó que la fuga de capitales (el exministro Roberto Lavagna dijo que se fueron del país 85.000 millones de dólares desde el 2006) obedece a una tendencia estructural y cultural producto de los recurrentes zigzagueos argentinos. Explicó que la decisión de supervisar los flujos de capitales externos e internos tiende a desalentar expectativas que culminan con “profecías autocumplidas” para conseguir una devaluación. Algo a lo cual el gobierno se viene resistiendo hasta ahora. Sobre este último punto, el embajador en Francia y miembro del Plan Fénix, Aldo Ferrer, un promotor del intervencionismo y del vivir con lo nuestro, señaló que es legítimo tener al dólar vigilado (aunque insinuó que habría que apreciarlo para lograr mayor competitividad), porque es un recurso escaso que se necesita para “importar las cosas que realmente hacen falta para producir y generar un alto nivel de actividad”. Sin embargo, también desalentó las ilusiones excesivas al expresar que no hay que creer que “el partido está ganado”. En esa dirección, llamó a concentrarse en solucionar el problema del alza de los precios y en evitar la fuga de capitales. Otros analistas cercanos al espectro K estiman que el año próximo, en el que habrá elecciones legislativas, el crecimiento oscilará entre el 4 y el 5%, apoyado en una mejor cosecha de soja y en menores restricciones al comercio exterior. Uno de ellos, Miguel Bein, recomendó disipar dudas para atraer inversiones. “Llegó la hora de la sintonía en fino en serio”, recomendó en medio de paradigmas que están en constante cambio. Con una oposición estentórea, pero desarticulada, Cristina avanza por caso con profundas reformulaciones en materia energética que, en contra de lo que propugnan algunas empresas, establecerán en virtud del decreto 1.277 “precios igualitarios para todos a igual calidad de producto”.

ARNALDO PAGANETTI arnaldopaganetti@rionegro.com.ar