Fracaso y esperanza 2013-2014





Norberto Ovando (*)

Los jefes de Estado que se reunirán en la 20ª Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, denominada COP20 en Lima 2014, deberán acudir con voluntad política, compromisos reales y sentar las bases para el nuevo acuerdo sobre el clima que debe firmarse en París en el 2015. Antecedentes En 1992 se suscribió la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y el 11 de diciembre de 1997, en la ciudad de Kyoto, Japón, se acordó un conjunto de medidas con el objeto de reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero causantes del calentamiento del planeta. A este acuerdo se le denominó El Protocolo de Kyoto y entró en vigencia el 16 de febrero de 2005. En el 2007 se llevó a cabo la tercera reunión de seguimiento. En ésta se acordó una agenda a seguir por un período de dos años para establecer el régimen post 2012. A esta agenda se le denominó “hoja de ruta de Bali”. Cuando expiró el primer período del Protocolo de Kyoto en el 2012, se decidió prorrogarlo hasta el 31 de diciembre de 2020. Fracaso Hasta ahora la lucha contra el cambio climático ha fracasado, ya que la reducción global de emisiones ha sido un concepto más que una práctica real. Las ONG han calificado de “fracaso histórico” el acuerdo de mínimos alcanzado en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático de la ONU (COP19) que se celebró en Varsovia (Polonia) en el 2013, un pacto que no fijo objetivos globales de reducción de gases y que la mayoría calificó como una verdadera pérdida de tiempo. El planeta necesita compromiso y rigor para combatir el cambio climático. Mientras en las negociaciones internacionales del clima se acuerda seguir con las negociaciones para luego acordar qué se necesita para seguir negociando, el cambio climático se presenta como una cruda realidad que golpea con fuerza a las poblaciones más desfavorecidas; la Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que el cambio climático provoca la muerte de 150.000 personas cada año. La quema de combustibles fósiles está un 61% por encima de los niveles de 1990, el año de referencia del Protocolo de Kyoto. Lastimosamente los líderes políticos del planeta cierran los ojos ante esta realidad y se empeñan por mantener un régimen internacional de negociaciones climáticas que son un total y rotundo fracaso. Esperanza Los jefes de Estado de 194 países tendrán que acudir a la Cumbre del Clima de la ONU en Lima, Perú, que se realizará en diciembre de este año, con nuevos compromisos que coincidan con la evidencia científica del cambio climático, dejar de financiar los combustibles fósiles y la necesidad de apoyar los procesos de capacitación y adaptación. El ministro peruano del Ambiente, Manuel Pulgar Vidal, experto en derecho ambiental, señaló: “No sólo la COP20 es una conferencia, sino un espacio de negociaciones que tiene por objetivo algo concreto: alcanzar un acuerdo climático global vinculante”. “Acá habrá negociaciones de carácter transversal. No es una mera discusión ambiental, será una discusión sobre desarrollo, economía y el futuro del planeta, cómo queremos ver el desarrollo del mundo y sus economías”, añadió. Por su parte la ministra de Relaciones Exteriores, la Dra. Eda Adriana Rivas Franchini, dijo que el gobierno peruano está comprometido en llevar adelante esta COP pues “no se puede avanzar si no hay una atmósfera de confianza y son tres cosas fundamentales las que se necesitan para ello: primero, estar en todos los espacios donde sea requerido para comunicar, acercar y definir consensos; segundo, escuchar todas las voces y generar espacios para que la sociedad civil pueda pronunciarse; y tercero, tener la capacidad de darle una mirada integral al tema de negociación”. La sociedad civil se prepara para participar activamente en el proceso a fin de aportar en el logro de un desarrollo sostenible y sustentable. “No hay COP sin actores”, dijo Pulgar Vidal al enfatizar la importancia de la participación de la sociedad civil. El director ejecutivo de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), Pedro Solano, considera fundamental que durante la COP20 se profundicen temas como: la creación de una estrategia de adaptación al cambio climático basada en los ecosistemas y la compensación ambiental sostenida por una infraestructura natural; la gestión de los bosques y el cumplimiento del objetivo de deforestación cero; el papel fundamental que juegan las áreas protegidas en las cuestiones del cambio climático y la preservación de los glaciares a nivel regional y nacional en los próximos 40 años. Isabel Calle, de la misma ONG, recuerda que “responder temprano al cambio climático nos generará beneficios sociales y económicos”. El lema de la cumbre es: “No vengas al Perú sino quieres cambiar al mundo, porque es la única forma de lograr un acuerdo climático vinculante”. Las cartas están sobre la mesa y el resultado es aún incierto, pero los negociadores tienen una gran responsabilidad. Conclusión Todos somos vulnerables a los efectos del cambio climático. Los nuevos acuerdos deben ser mucho más ambiciosos que los ya existentes y, en el caso de no tomar medidas, las consecuencias económicas y sociales debidas a los efectos del cambio climático pueden ser abrumadoras. (*) Presidente de la Asociación Amigos de los Parques Nacionales; experto de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y de la Red Latinoamericana de Áreas Protegidas


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