Fuertes penas para los acusados del caso Sepúlveda
Para la Justicia, la familia, en bloque, planeó el crimen.
Juan José Thomes
CIPOLLETTI (AC).- La Justicia rionegrina fijó penas muy altas para los tres acusados del crimen de Juan Carlos Sepúlveda. Jonathan, Rafael y Verónica Figueroa, integrantes de una misma familia, fueron condenados a 21 años de prisión por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. A Jonathan Figueroa lo consideraron el autor material del disparo que terminó con la vida de Sepúlveda y a Rafael partícipe primario. Ambos fueron acusados de abuso de arma en concurso real con portación de arma de guerra y homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego. A Verónica Figueroa la encontraron participe responsable como instigadora del mismo delito. La parte resolutiva de la sentencia se leyó ayer a la tarde en presencia de los acusados. En la sala de la Cámara Segunda estuvieron también familiares de la víctima y de los condenados. Los abogados de la querella, Pablo Gutiérrez y David Maestre, se mostraron conformes con el fallo aunque sorprendidos ya que los jueces impusieron a Verónica la misma pena que a Jonathan y a Rafael. Ellos habían pedido para la mujer 16 años de cárcel. En la sentencia, los jueces arribaron a la conclusión que “las particularidades del hecho, especialmente la voluntad criminal demostrada que es casi una vocación, el daño causado y el peligro creado tornan de estricta justicia aplicar la misma pena a los tres porque el hecho, como dijimos, el terrible y cruel hecho fue producto de un actuar en bloque, es la familia que proyectó el designio criminal hacia una persona mansa que reprendió con todo derecho a dos niñas que cortaban sus flores”. El 23 de noviembre del 2011, alrededor de las 20.40, Verónica Figueroa discutió con Juan Carlos Sepúlveda porque retó a las hijas de la mujer que le habían arrancado unas rosas de su jardín. Al retirarse lo amenazó y le dijo que iba a buscar a su hermano y a su sobrino para que solucionen el problema. Unos 10 minutos más tarde Rafael y Jonathan llegaron al domicilio de la víctima en una moto. Este último se bajó y avanzó hasta el portón de la vivienda, sacó de su cintura un arma de fuego, calibre 9 milímetros y efectuó un disparo, apuntando a la tierra. Luego siguió gatillando pero como no salieron más tiros subió a la moto que era conducida por Rafael y se fueron A los 5 minutos volvieron y Jonathan efectuó unos tres disparos más a la vivienda, sabiendo que Sepúlveda se encontraba en el interior y con el fin de darle muerte.