Fumata negra: Aún no hay papa

Primera votación sin éxito. En la Capilla Sixtina, los cardenales con derecho a voto juraron guardar silencio sobre las deliberaciones que mantendrán hasta elegir al sucesor de Benedicto XVI.

Redacción

Por Redacción

VATICANO

Roma (dpa) – El cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI comenzó hoy con “fumata negra”. Los 115 cardenales electores de 45 países reunidos en la Capilla Sixtina celebraron una primera votación, que terminó tal y como se esperaba sin que saliera elegido ningún candidato.

El humo negro que marca una votación infructuosa salió de la chimenea instalada en la Capilla Sixtina en torno a las 19:40 horas (18:40 GMT), dos horas después de que diera comienzo el segundo cónclave del tercer milenio, que arrancó sin ningún claro favorito. Se prevé que la elección continúe mañana miércoles, con dos rondas de votación por la mañana y dos por la tarde.

El cónclave terminará con la “fumata blanca” que anuncie la elección del nuevo líder espiritual de 1.200 millones de católicos. No se sabe cuánto tiempo pasará hasta que eso se produzca, pero el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, se mostró convencido de que no serán más de “dos, tres o cuatro días”, al estilo de los últimos cónclaves. Para la elección de Benedicto XVI fueron necesarias sólo cuatro votaciones.

Las quinielas de última hora de los vaticanistas contemplan como favoritos al cardenal arzobispo de Milán, Angelo Scola, y al de Sao Paulo, Odilo Scherer, quien de salir elegido se convertiría en el primer papa latinoamericano. También aparecen muy arriba en las listas de “papables” el arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, y el canadiense Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos y presidente de la Comisión Pontificia para América Latina.

El cónclave se produce en momentos de crisis en el Vaticano, después de que el escándalo de filtraciones “Vatileaks” dejara entrever luchas de poder y actos de corrupción en la curia romana que, según versiones de prensa, habrían acelerado la renuncia de Joseph Ratzinger después de ocho años de pontificado.

Una vez se elija a su sucesor, algo para lo que es necesario una mayoría de dos terceras partes, Benedicto XVI seguirá viviendo en el Vaticano como “papa emérito”, en un convento acondicionado para él. Será la primera vez en la historia que dos papas convivan dentro del Estado pontificio, los dos vestidos de blanco y con el título de “Su Santidad”, si bien Ratzinger ha anunciado que se mantendrá alejado de la vida pública, dedicado a la oración y al estudio, y no interferirá en el pontificado del nuevo papa.

Benedicto XVI no participa en la elección papal y no se dejó ver tampoco en la jornada inaugural del cónclave. En la misa “pro eligendo pontifice” (”para elegir papa”) celebrada por la mañana en la Basílica de San Pedro, los cientos de fieles presentes rompieron en un intenso aplauso cuando el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, dio gracias a Dios en su homilía por “por el brillante pontificado que concedió con la vida y obra” del “amado y venerado” Benedicto XVI, a quien expresó su “gratitud”.

El mismo Ratzinger presidió dicha misa antes del cónclave de abril de 2005, en el que salió elegido jefe de la Iglesia católica, y aprovechó para atacar “dictadura del relativismo” que “no reconoce nada como definitivo y que deja sólo, como última cosa, al propio yo con sus deseos”, lo que fue considerado un mensaje claro de lo que sería su mandato papal.

Sodano, quien no participa en el cónclave por haber superado ya los 80 años, instó a los cardenales en su homilía a preservar la unidad de la Iglesia dentro de su “diversidad de dones”, y dijo que todos están “llamados a cooperar con el sucesor de Pecro, el fundamento visible de la unidad”.

Igualmente, consideró que los últimos papas han sido “artífices de muchas iniciativas benéficas, también frente a los pueblos de la comunidad internacional, promoviendo sin descanso la justicia y la paz”. “Recemos por que el futuro papa continúe esta obra incesante a nivel mundial”, añadió Sodano durante la misa concelebrada por los demás cardenales y que estuvo abierta a los fieles.

El encargado de dirigir el cónclave es el cardenal vicedecano Giovanni Battista Re, italiano de 78 años con gran experiencia en la curia que hoy encabezó la procesión de entrada de los electores en la Capilla Sixtina. Después de cantar el “Veni Creator Spiritus” (”Ven espíritu creador”), un himno para invocar al Espíritu Santo, los cardenales fueron jurando uno a uno ante el Evangelio que guardarán el secreto sobre todo lo que ocurra en cónclave.

Después, sobre las 17:30 horas (16:30 GMT), el maestro de ceremonias del Vaticano, Guido Marini, pronunció el “extra omnes” (”fuera todos”), instando a abandonar el lugar a todos aquellos que no participen directamente en el cónclave. Posteriormente, el mismo Marini cerró las puertas de la Capilla Sixtina, dejando fuera a las cámaras de televisión que hasta entonces había seguido la ceremonia.

La única manera de seguir el avance de las votaciones es la chimenea colocada estos días en la Capilla Sixtina, a través de la cual saldrá humo blanco y se elige un nuevo papa o humo negro si las votaciones son infructuosas. Por lo demás, los cardenales están completamente aislados del exterior, y no tienen permitido ver la televisión, escuchar la radio o telefonear, a fin de que nada influya sobre su elección.

Una vez salga elegido un nuevo papa, será presentado ante los fieles en la Plaza de San Pedro por parte del llamado cardenal protodiácono, actualmente el francés Jean Louis Tauran.


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