Garantizan la continuidad de la Alianza, pero hay chispazos en el gobierno

Alvarez aseguró que no será "oposición" y pidió renuncias. De la Rúa niega la crisis y ratificó al jefe de la SIDE.

Redacción

Por Redacción

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Desde temprano el presidente De la Rúa y el ex vicepresidente Carlos Alvarez reanudaron un contrapunto bien temperado. Aunque la máxima tensión pareció ceder durante el fin de semana, el lunes llegó cargado de expectativas. Los protagonistas principales de la crisis buscaron sus escenarios y allí desplegaron sus estrategias a futuro.

El presidente, en su plan de mostrarse fortalecido e hiperactivo luego de su «divorcio» con el líder del Frepaso el viernes, participó de varias entrevistas con la prensa para culminar su día en el programa de Susana Giménez, a quien pidió el sábado que le cediera su programa para explicar el momento a la audiencia.

De la Rúa volvió a negar la existencia de una crisis en el gobierno, garantizando la gobernabilidad en vista a que la Alianza se mantiene unida. Volvió a reiterar que la renuncia de Alvarez podría haberse evitado. «La gente grande tiene que hablar claro porque ésa es la manera de evitar malentendidos», dijo, reprochándole a su compañero de fórmula no haber dado signos de disconformidad frente a los cambios-impuestos- en el Gabinete.

El contacto telefónico que mantuvieron De la Rúa y Alvarez el domingo evidentemente no bastó para acordar un «divorcio en buenos términos».

Chacho Alvarez, por su parte, amaneció con nueva agenda, despojado ya de las responsabilidades de la vicepresidencia, montó una conferencia de prensa en un bar del que es habitué y allí dejó en claro que no está dispuesto a bajar la presión sobre el gobierno. Condicionó su voluntad de reparación de la Alianza a la «neutralización de sectores cercanos al presidente» que han colaborado directamente para su salida del gobierno.

La alusión a la figura de De Santibañes no se hizo esperar «si es amigo del presidente no tiene que esperar que el presidente le acepte la renuncia. Los hombres de honor renuncian indeclinablemente, no se renuncia a medias». También acusó al jefe de la SIDE de hacer mucho daño al presidente con sus «conspiraciones» y lo acusó de influenciar negativamente al presidente para aliarse con el menemismo y el sindicalismo para asegurar la gobernabilidad . «Quiero decisiones claras y gestos recíprocos», exigió el líder del Frepaso, ante la obcecada respuesta del De la Rúa, dejando en claro que está dispuesto a fortalecer la Alianza siempre y cuando el gobierno le haga una serie de concesiones.

De cualquier modo Alvarez aseguró que su renuncia no implica que será ahora «oposición a la Alianza» porque es parte de ella aunque se comprometió a aglutinar a todos aquellos que quieran luchar contra la corrupción.

La respuesta de De la Rúa llegó inmediatamente. El presidente volvió a ratificar la confianza en su amigo. Por su parte, De Santibañes negó todo y también se encargó de desmentir la existencia de festejos realizados en su domicilio tras la salida del vicepresidente del gobierno.

Fernando de la Rúa, por consejo de sus asesores de imagen, explotó algunos recursos de los que solía abusar su antecesor. Buscó las cámaras y prefirió cambiar el eje de atención: «No hay crisis, el presidente está en funciones y lo que cuenta es que el presidente decide y gobierna. Ahora hay que pensar en el crecimiento», asegurando que en lo inmediato se anunciarán nuevas medidas económicas.

Por fuera de los escenarios escogidos por los protagonistas fundamentales de la crisis política, todo olía a profundizar en la compleja «gobernabilidad» que se avecina. La sucesión de Genoud en un hombre del mismo color político que el gobierno fue garantizada por el PJ, la renuncia de Massat, la negativa de diputados del FREPASO a aprobar el recorte de subsidios previsto en el presupuesto 2001, el debut de Colombo como Jefe de Gabinete, los acercamientos de Alfonsín a Chacho, todo, todo será leído los próximos días en esta clave.

El Ejecutivo apura la sanción de leyes

El Gobierno reclamó ayer la rápida aprobación de las leyes de Presupuesto, Antievasión y Emergencia Económica y ratificó la intención de reactivar las inversiones para reafirmar la gestión gubernamental, luego de la crisis política derivada de la renuncia del vicepresidente Carlos «Chacho» Alvarez.

Tras el encuentro que mantuvo con la totalidad de los ministros, el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, subrayó la necesidad de «agilizar» la aprobación de estas leyes consideradas claves por el Gobierno y de «generar políticas para incentivar el proceso de inversiones en el país».

Colombo inauguró una nueva metodología de reuniones de Gabinete -que en realidad se limitarán a encuentros semanales con ministros sin la presencia del presidente – donde se hizo un repaso de los temas pendientes de la agenda gubernamental. Storani, hizo hincapié en las negociaciones que se realizan en el Congreso para la sanción de las leyes .

Respecto de la Ley de Presupuesto, el jefe de Gabinete sostuvo que el Gobierno «no ha recibido ningún pedido por parte del Frepaso» para modificar el proyecto y también aclaró que no «hay declaración formal» por parte de la bancada aliancista sobre los cambios en el Fondo del Tabaco y en los subsidios para los combustibles en la Patagonia. (DyN)

A puro marketing

Algo más de 15 años atrás, Fernando de la Rúa no dejaba de echar un vistazo a las piernas cruzadas de Susana Giménez. Aun teniendo -como ayer- a su esposa Inés Pertinné a su lado.

Pero pasó el tiempo.

Y las piernas de Susana han perdido encanto vía su ensanchamiento.

Y Fernando de la Rúa tiene como presidente muchos problemas para no mirar otra cosa que le toca gobernar. Anoche ambos dialogaron en el programa «Ola Susana». La conductora, muy profesional a la hora de defender la autonomía con la que elige a sus invitados, fue clara desde el comienzo.

«El sábado a la noche, el presidente me llamó para que le cediera un espacio en el programa de hoy. Yo me siento muy honrada que se haya fijado en mí, una mujer del pueblo», dijo «Su».

Es decir: quedó en claro que en el momento más crítico para su gobierno y su imagen como mandatario, procuró anoche mejorar al menos su perfil. Colorado por el sol del fin de semana, sobrio de vestimenta y gestos, De la Rúa respondió preguntas ausentes de interés y forjadas más en la simplicidad intelectual de Susana.

«He venido a explicarles lo que pasa en el país, porque el presidente da la cara y está con todos los argentinos en los momentos alegres y en los difíciles», dijo el presidente en el arranque. Pero en realidad hubo pocas explicaciones de lo que está sucediendo.

Pero no las hubo. A no ser que se tomen por explicaciones las reflexiones generales que formuló el mandatario.

Reiteró -por caso- algo que ha repetido asiduamente en la última semana: «Estoy en la plenitud de mis funciones y quiero transmitir esta sensación a los de adentro y los de afuera», reflexionó el mandatario en un momento. Está además convencido de que con la nueva composición del gabinete tendrá más tiempo de «estar más cerca de la gente, con mi gente».

Según el presidente, «la gente no quiere palabras sino hechos, y en el gobierno estamos dejando el alma y todo nuestro esfuerzo para mejorar la situación del país».

Primó lo social, lo formal, nada se salió de bandeja. Finalmente, luego de 15 minutos, el presidente selló su encuentro con «Su» con beso.


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