Luigi Bosca presentó en Bariloche la colección de vinos que nació de una tradición familiar
Alberto Arizu, el CEO y presidente de la bodega mendocina con 125 años de historia, encabezó un encuentro íntimo al pie del cerro Catedral. Su definición del Malbec y la historia de un "ritual" que se convirtió en un éxito.
La colección De Sangre de Luigi Bosca fue presentada en Bariloche, al pie del cerro Catedral. Foto: gentileza
El primer blend de la colección De Sangre de Luigi Bosca surgió en 2008 como la emulación de una “tradición familiar, un ritual íntimo” de la familia Arizu que nació del ideólogo de este emporio vitivinícola mendocino, el bisabuelo de Alberto Arizu, actual presidente y CEO de la empresa, que bajaba a la cava de la bodega para probar los vinos que estaban en las barricas, y al sorprenderse con algunos resultados separaba la producción y lo hacía embotellar para compartir exclusivamente con sus amigos y familia.
Esa tradición es el alma máter de la colección De Sangre, que esta semana Arizu trajo a Bariloche, en un evento para clientes y amigos, junto a Anabella Alcuaz, de Patagonia Vinos, al pie del cerro Catedral.
Luigi Bosca es una de las bodegas con mayor tradición en Argentina. Este año, fue nombrada como Mejor Bodega del Nuevo Mundo, en los premios que otorga la revista especializada Wine Enthusiast.

“Este es un año muy especial, cumplimos 125 años de historia, hay pocas bodegas en el mundo que hayan sobrevivido tantos años y con la misma familia fundadora, lo cual tiene un valor significativo, sobretodo para nosotros constituye un orgullo enorme”, destacó Arizu en un ambiente de intimidad en el hotel Catedral de Bariloche, donde auguró una buena temporada invernal y destacó a la ciudad como una plaza “muy importante” para la bodega.
De Sangre, una colección única
Arizu presentó la colección De Sangre y trajo a Bariloche el primer vino de la línea que se hizo en 2008, un blend de etiqueta negra que no tenía Malbec, pero sí Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, que “eran los vinos de la época de mis abuelos”, rememoró y también destacó que se buscó recrear un vino “redondo, goloso, fácil de tomar, con taninos amables”.
La colección -que hoy tiene otros varietales como Cabernet Sauvignon, Malbec, Cabernet Franc y blends White y Red- surgió “con el ánimo de recrear una tradición familiar , que cada vez que se baja a los sótanos de la bodega y empezamos a probar los vinos y descubrimos algún vino que realmente te marca, te impacta y te genera una sensación muy especial, muy única”.

“Mi bisabuelo lo que hacía era separar definitivamente el vino que lo había impresionado, lo hacía embotellar solamente para él y lo usaba solamente para beberlo él con sus amigos y con su familia, en algún momento especial”, recordó Arizu al repasar aquel “ritual de la familia” con el que se honraba a los vinos que “resultaban realmente inolvidables”.
En Luigi Bosca cada producción se hace como “microproducciones”, sin mezclar, con cada lugar de procedencia de las uvas identificado y con su propio proceso, como premisa para mantener altos estándares de calidad.

El primer Malbec certificado con denominación de origen en Argentina
La bodega tiene el primer Malbec certificado con denominación de origen en Argentina (1991), un sello que fue impulsado en la década del ’80 por el padre de Alberto Arizu junto a otros bodegueros y enólogos mendocinos, que buscaron identificar la zona de Luján de Cuyo como la cuna del mejor Malbec, una variedad francesa que llegó al país y “encontró en Mendoza principalmente un lugar bastante particular a más de 1.000 metros de altura, con mucha radicación solar que ayudó a que la variedad se expresara”.
Relató que su padre considera al Malbec como “una variedad que tiene corazón dulce” y destacó la visión que tuvo al promover la denominación de origen para “proteger la identidad del lugar”.

Arizu definió al Malbec como “un vino con una amplitud en boca fantástica, con taninos súper amables, redondos. Esa maravilla fue lo que conquistó los paladares de muchas personas en el mundo y que transformó y ayudó a la Argentina a que realmente sea un lugar destacado en la historia del vino mundial”.
El CEO y presidente de Luigi Bosca puso en valor la trayectoria de los vinos que “que a lo largo de los años se guardan, se resisten y tienen un envejecimiento sumamente lento”, pero también destacó los “vinos jóvenes” que se producen hoy y que pueden ser disfrutables durante muchos años.
“Antes teníamos que esperar muchos años para que el vino estuviera realmente bebible y los vinos que hoy hacemos van a durar ese tiempo o quizás más”, sentenció.

El primer blend de la colección De Sangre de Luigi Bosca surgió en 2008 como la emulación de una “tradición familiar, un ritual íntimo” de la familia Arizu que nació del ideólogo de este emporio vitivinícola mendocino, el bisabuelo de Alberto Arizu, actual presidente y CEO de la empresa, que bajaba a la cava de la bodega para probar los vinos que estaban en las barricas, y al sorprenderse con algunos resultados separaba la producción y lo hacía embotellar para compartir exclusivamente con sus amigos y familia.
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