Grupo de jóvenes aterroriza a barrio de Las Grutas
Siendo unos niños comenzaron con hurtos y peleas. Ahora cometen robos y no dudan en usar armas.
POLICIALES
LAS GRUTAS (ASA).- Nadie recuerda bien cómo comenzó todo. Fue hace unos años, porque los que ahora tienen 20 eran menores. Empezaron a juntarse en una esquina del barrio. Después en un terreno que fue ocupado por la familia de uno de ellos, que hoy tiene tres construcciones en las que se refugian de manera alternativa. Al ocio, matizado con alcohol y estimulantes, le siguieron los hurtos. Después, los robos más importantes. En la actualidad las vidas de seis jóvenes giran en torno del delito y los vecinos del barrio Pehumayén, ubicado cerca del Acceso Norte de Las Grutas, se sienten acechados las 24 horas.
“Ahora tienen armas. Se muestran con ellas. Si la policía demora a alguno, cuando regresa salen a la calle a festejar tirando tiros al aire. Lo más preocupante es que ya no es sólo nuestro barrio. Toda Las Grutas es ‘zona liberada’, porque actúan con total impunidad. Estos 6 pibes reciben a otros de Viedma o del Valle que se refugian ahí cuando vienen a robar. En la temporada de verano pasa lo mismo. No sabemos en qué va a terminar esto”, lamentó una de las integrantes de la junta vecinal del barrio Pehumayén.
La situación motivó a los vecinos a conformar esa junta y a movilizarse. De hecho, una de las primeras acciones fue organizar una marcha hacia la Comisaría 29º en reclamo de mayor seguridad, que se realizó el 30 de agosto pasado y reunió a residentes de otros sectores. Sin embargo, a la hora de brindar testimonios, los que viven en el lugar piden reservar su identidad porque tienen miedo.
“La policía no hace nada y por eso estos chicos se sienten cada vez más impunes, como si fueran los dueños de Las Grutas. Antes la excusa era que eran menores, ahora todos llegaron a la mayoría de edad”, afirmó una vecina.
Cita varios ejemplos para graficar la inacción policial. “Unos días después de la marcha hicieron un allanamiento porque un vecino denunció que uno del grupo lo había intimidado mostrándole un arma. No encontraron nada, claro, porque en lugar de revisar los tres lugares en los que saben que se refugian pidieron allanar una sola de las casas”, relató la mujer.
Mencionó también que “cuando aparece la policía porque se la llama por algún disturbio van hacia donde los pibes están reunidos y parece que los provocaran, porque en lugar de abordarlos directamente se acercan y comienzan a hablarles, y después de 20 minutos, cuando empiezan a tirarles piedras, se van y nos dicen que no pueden hacer nada porque los agreden a pedradas”. “En otros barrios pasa lo mismo”, relató. “Llaman porque ven que están robando y cuando llegan en lugar de ir hacia donde se indicó se quedan dando vueltas, dando tiempo para que se escapen, mientras los que les avisaron están viendo desde su casa que el patrullero no se acerca”.
La presencia de las armas preocupa mucho. En las redes sociales, estos jóvenes se exhiben sin tapujos con ellas. Esa suerte de “mística criminal” que promueven se alimenta en sus encuentros en los espacios públicos del barrio, de los que se apropiaron, que terminan siempre a los tiros, ya sea para festejar o para reforzar su puntería. “En cualquier momento algún nene del barrio va a terminar muerto por una bala perdida”, se indignó un vecino.