“Guerra financiera”
En nuestra querida Argentina se está desarrollando una no declarada batalla de una cruenta guerra financiera como la que derrocó al patriota Alfonsín. Por un lado están los argentinos patriotas que defienden el actual modelo nacional y popular de siempre, de San Martín, de Rosas, de Perón, de Yrigoyen, de Palacios, de Alfonsín, de Kirchner y hoy de Cristina. Por otro, están los argentinos que tratan de frenar y destruir el actual modelo en busca de obtener para ellos el poder estatal por el poder mismo. Para ello han entregado el alma al diablo, acercándose a algunas embajadas, a oligopolios económicos y de medios, a la antipatria genocida, etc. Hacen esto para obtener ayuda para sus oscuros y mezquinos objetivos. Estos favores los pagan defendiendo los intereses de la extranjería y el capital salvaje. Y si llegaran al poder, como ha sucedido, tendrán que pagar, entregando soberanía, recursos naturales, trabajo, servicios públicos, dignidad. Estas oscuras batallas las dan en distintos frentes y con diferentes métodos. Ayer lo hacían propagandeando por sus medios y en boca de sus miserables economistas un dólar a 8 ó 10 pesos para propiciar una corrida, fuga de capitales, no inversión, fracasando frente las acciones del gobierno. Ahora han creado la ficción de un mercado paralelo, con un dólar “blue”, el cual cotizan a su antojo a cifras demenciales, entre 8 y 9 pesos. Este ficticio dólar no puede afectarnos, dado que ese mercado es inexistente, pero sí lo han instalado en muchas mentes, creando acciones o intenciones inflacionarias y de no inversión. Esto está siendo combatido mostrando la realidad, el crecimiento de nuestra economía, el repunte fabuloso de nuestra ciencia y tecnología, nuestro comercio exterior, nuestra calidad de vida, etc. Cosa que hace nuestra presidenta excelentemente. Pero hay algo que perjudica y mucho esta ficción del dólar “blue” y es el parate del sector de la construcción, generadora como ninguna de empleo y mercado interno. En esta industria, los que generan el precio del metro cuadrado, por obra y gracia de no se sabe qué, inflacionaron este precio de 400 dólares a 2.000 dólares, a una paridad de 4,5 pesos por dólar. Con esta cotización se calcula el valor de los inmuebles en dólares, pero al momento de traducirlo a pesos lo hacen con un dólar intermedio, según ellos 7,5 pesos por dólar. Lo que produce que un elemental departamento de 70 metros cuadrados, para una familia tipo de cuatro personas, tenga un valor de 140.000 dólares, que se traducen en 980.000 pesos, y teniendo en cuenta que un obrero de la construcción gana alrededor de 4.000 pesos mensuales, esto quiere decir que el departamento vale 245 meses de su trabajo, o mejor dicho 20 años y pico de su vida. Una irrealidad si las hay. Por ello, señora presidenta, le acerco una propuesta, que tal vez no sea la mejor, pero acaso sirva para que se discuta esto y se neutralice. Los Estados municipales, provinciales y nacionales poseen terrenos fiscales, como los del ferrocarril, exregimientos, etc. Se podría generar un plan consistente en un acuerdo con empresas constructoras razonables; los Estados pondrían los terrenos, las empresas construirían las unidades habitacionales a un precio razonable y acordado, el Banco Nación financiaría esto con un costo financiero de 3 ó 4 puntos por arriba de lo que pagan por sus plazos fijos. Una parte de estos departamentos se venderían a familias que no posean vivienda y otra parte a familias que, a pesar de tener una vivienda, quieran invertir en otra. Con esto se satisfaría demanda de vivienda única, dejando unidades desalquiladas, y paralelamente se crearían opciones de ahorro, generándose precio testigo del metro cuadrado construido, llevando esta industria multiplicadora de trabajo a un equilibrio razonable. Podrán atentar contra nuestra patria y contra nuestro pueblo. Pero el pueblo está cada vez más informado y pronto todos estos atentados serán totalmente ineficaces. Dr. Antonio Tourville, DNI 7.817.849 – Las Grutas
Dr. Antonio Tourville, DNI 7.817.849 – Las Grutas