“Hace más de un mes que me tienen a las vueltas con ese teléfono”





Estuve hablando con un empleado de Claro Argentina, primero por chat y luego por teléfono. Le explique con pelos y señales el calvario que estoy viviendo desde que compré mi último teléfono, un Motorola G el 25 de septiembre último. Por supuesto borraron todo lo que escribí en la página de Facebook, pero lo transcribo aproximadamente: Motorola G adquirido en el local del Paseo de la Patagonia –Jumbo– de la ciudad de Neuquén el 25/9/2014, mismo día y momento en que adquirí otro para mi hija, exactamente igual y que no ha tenido ningún inconveniente. En cambio, el que yo utilizo, desde una semana posterior a su compra en adelante, ha tenido inconvenientes relacionados con la tarjeta SIM, o la lee… o lo hace intermitentemente y en el medio me deja totalmente incomunicada. Lo llevé por primera vez y con mucha amabilidad me cambiaron el chip y me dijeron que, si seguía con el problema, lo llevara de nuevo para verlo porque seguramente era un problema del equipo. A unos días de eso comenzó otra vez con problemas y por supuesto, como yo también trabajo, lo llevó mi hija que es mayor de edad y le dijeron acá, en la central de Neuquén, que tenía que ir yo –o sea, la titular de la línea–. Eso me hizo perder tres días más y, cuando volví a llevarlo, era el mismo día en que debía viajar a Buenos Aires. Lo llevé y me dijeron que tenía que ingresarlo en servicio técnico y, entonces, volver a buscarlo al lunes siguiente (era viernes). Obviamente solicité que me entregarán entretanto uno para poder llevarme, ya que además debía viajar, y pretendieron entregarme un teléfono que sólo recibía llamadas y mensajes de texto cuando yo sé muy bien, y además averigüé al 611, máxime estando en garantía, que tienen obligación de entregarme uno de iguales o similares características al que dejo. Ya totalmente fuera de mí, escribí una queja en el libro correspondiente de dos carillas antes de retirarme. Hasta el día de hoy no recibí ningún llamado para preguntarme al menos si seguía con problemas… y sí, continúo con problemas. El teléfono durante mi estadía en Buenos Aires funcionó de manera intermitente por dos o tres días y, cuando logré llevarlo a la sucursal de Caballito que tenía más cerca, me dijeron que sí, que seguramente era el equipo pero que tenía que dejarlo en reparación por un día, cosa que por supuesto no podía hacer porque al otro día me volvía a Neuquén; pero sí me confirmaron que definitivamente me debían entregar uno similar o igual mientras estuviera el mío en reparación. Por eso les escribo, porque pienso llevar el teléfono en horas de la tarde, cuando salga de trabajar, al centro de atención de Neuquén nuevamente, pero que quede debidamente registrado y si es posible me llame un representante, porque ya hice mi descargo en Defensa del Consumidor y tengo que volver una vez que lleve mi teléfono a Claro… Por supuesto, me llamó quien me estaba leyendo y me dio todo tipo de disculpas confirmando mis razones. Lamentablemente, regresé del centro de atención de Claro acá en Neuquén, luego de ser atendida en una guardia por lo descompuesta que salí de ese lugar, dos horas después de entrar y luego de ser maltratada por la supervisora y la empleada y de que llamaran a la Policía por no querer retirarme del lugar cuando me dijeron que el problema del teléfono era a causa mía y que la garantía no me lo cubriría… rotura de no se qué del lugar donde va el chip, según el técnico. Hace más de un mes que me tienen dando vueltas con ese teléfono; hubo un cambio de chip en el medio porque, cuando lo lleve por primera vez, la empleada comprobó que no funcionaba, lo cual quedó registrado como reclamo y tengo el número. Luego de eso vino todo lo que conté más arriba y la última vez que estuve, antes de viajar a Buenos Aires, la empleada, que es la misma que me atendió, lo llevó hasta el sector del técnico y el teléfono volvió reseteado, sin mi autorización, lo cual quiere decir que en esa oportunidad el técnico lo tocó también… O sea que no sólo pasó por mis manos, sino también por las de los de Claro Neuquén y de todo tengo los reclamos. ¿Cómo pueden acusarme entonces de ser yo quien rompió el celular? Conclusión, tuve que dejarlo para que lo ingresaran al servicio técnico, porque obviamente lo necesito y porque hice un pago en cuotas por la suma de $ 3.700 que recién estoy pagando, amenazada, porque considero que fue amenaza y no advertencia, de que debería pagar el arreglo una vez revisado. Adriana Lamela, DNI 14.346.661 – Neuquén N de la R. Este diario se reserva los nombres de las personas mencionadas en la carta, los que están a disposición de las autoridades que los requieran.

Adriana Lamela, DNI 14.346.661 – Neuquén


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“Hace más de un mes que me tienen a las vueltas con ese teléfono”