Hacer buena letra no es fácil

Por Redacción

Los analistas de Wall Street y otros lugares que, como es natural, suelen privilegiar los números macroeconómicos de los distintos países sin preocuparse demasiado por los detalles han elogiado el giro drástico que ha emprendido el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Desde su punto de vista, es muy positivo que la Argentina, luego de rebelarse durante años contra el sistema internacional, haya optado por intentar reconciliarse con los mercados ya que, como señalan, para desarrollarse debidamente el país necesitaría conseguir inversiones de muchos miles de millones de dólares. Con todo, aunque quienes piensan así tienen razón al dar por descontado que sería mejor no sólo para el país sino también para el siempre precario andamiaje financiero mundial que los kirchneristas dejaran de perder el tiempo buscando soluciones mágicas que no caben en “la ortodoxia”, someterse a la lógica económica después de haberla desafiado significaría un sinnúmero de cambios traumáticos. Es muy fácil hablar de “distorsiones” y de la brecha enorme que se ha abierto entre el país del Indec y el real, pero será imposible corregir aquéllas y reducir ésta sin perjudicar a muchísimas personas. Hace algunos meses la presidenta, asesorada por el ministro de Economía Axel Kicillof, finalmente reconoció que los riesgos planteados por la inflación, combinada con una crisis cambiaria, eran más graves que los que supondría una recesión, razón por la que el gobierno optó por estabilizar el mercado cambiario devaluando el peso y enfriando la economía. No tuvo más alternativa, pero si bien los beneficios de la aplicación sorpresiva de medidas clásicas se hicieron sentir en seguida, los costos iniciales –un aumento repentino de los precios de muchos bienes de primera necesidad– ya han sido altos y podrían subir mucho en los meses próximos. ¿Estará el gobierno dispuesto a pagar los costos políticos abultados que le supondrán la reducción progresiva de los subsidios y el previsto impacto del ajuste en el nivel de empleo, puesto que los empresarios del sector industrial ya están esforzándose por achicar la plantilla y es más que probable que otros decidan emularlos? Si el gobierno llega a la conclusión de que los costos políticos del ajuste están haciéndose excesivos, no tardará en enfrentar nuevamente una situación parecida a la de antes de la devaluación de enero. En cambio, si elige persistir por el camino que acaba de elegir, podrían producirse pronto los tan temidos estallidos sociales ocasionados por una caída abrupta, y para muchos difícilmente explicable, de ingresos que ya eran exiguos Son muchos los dilemas penosos que está procurando superar un gobierno que, para construir poder político, hizo de la “heterodoxia” una de sus banderas principales, sólo para descubrir, antes de la fecha prevista, que había cometido un gran error al desdeñar con tanta soberbia el resultado de décadas de experiencia universal. Como un adicto que teme por su vida, está tratando de dejar de consumir la droga que lo había llenado de una sensación de bienestar, pero puede que el síndrome de abstinencia le sea tan doloroso que pronto decida poner fin al tratamiento. Asimismo, aunque para los líderes opositores que aspiran a reemplazar a los gobernantes actuales las circunstancias son menos angustiantes, los más voluntaristas se sentirán tentados a aprovechar la situación en que se encuentran los kirchneristas para reivindicar versiones propias de heterodoxia voluntarista, dando a entender que a su juicio los gobernantes deberían, aunque sólo fuera por motivos humanitarios, seguir subordinando lo económico a lo político. Sucede que el famoso modelo de Cristina dista de ser tan original como ella dice creer. Si bien los kirchneristas han exagerado groseramente y han manejado la economía con torpeza excepcional, en términos generales el esquema que improvisaron ha contado con la aprobación de buena parte de la clase política nacional. Caso contrario, los radicales, peronistas disidentes y progresistas de ideas izquierdistas lo hubieran criticado no sólo por las aberraciones perpetradas por funcionarios determinados sino también porque, desde el vamos, era evidente que andando el tiempo tendría consecuencias desastrosas para el país y para una proporción muy grande de sus habitantes.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.124.965 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Miércoles 5 de marzo de 2014


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