“Hasta que te pasa a vos”



Protección integral de la mujer, ¿una mentira?

Hemos asistido en el último tiempo a un sinfín de protestas resonantes en pos de la mujer. Las mismas están inundadas de consignas y diferentes manifestaciones que parecen, a simple a vista, un gran avance de las causas que aquejan a nuestras mujeres, a todas y cada una. La ley 3040 de violencia familiar, la 26485 de protección integral de la mujer, las líneas telefónicas de asistencia y los diferentes centros de ayuda dan un cierto grado de alivio al imaginario colectivo que cree estar proporcionando mayor seguridad a las mujeres en tema de violencia.

La ilusión termina cuando por cualquier situación de violencia familiar una mujer tiene que denunciar a su pareja y a partir de ahí enfrentar las consecuencias de haberse atrevido a desafiar a un sistema cultural, y por ende judicial y policial, impregnado de machismo y misoginia. Si a eso le agregamos el factor poder, es decir hombres que tienen estatus y pueden pagar un bufete de abogados para que los defiendan, la realidad que deberá afrontar la mujer es simplemente una aberración. En esos momentos no hay nada ni nadie que la defienda, no hay carteles de ni una menos, sólo hay un camino de atropellos que, incluso, puede llevarla a la cárcel.

El problema que tenemos como sociedad es que no nos damos cuenta de esto hasta que nos enfrentamos a la realidad de una hija, una hermana o una amiga que está atravesando este tipo de situaciones y nos toca ser testigos incapacitados de una injusticia social que termina indefectiblemente sometiendo a la mujer.

Quiero recordar casos de los más aberrantes, como son los de hombres que tarde o temprano, con total impunidad, asesinan a las mujeres que osaron denunciar maltrato. Así conmovieron a la sociedad el Caso Farré, que se dio en el contexto de un country, y tantos otros acontecidos en distintos estratos sociales. Todos ellos tienen un componente en común que es una policía que no actúa ante las denuncias de las mujeres y un sistema judicial que hace caso omiso a las situaciones de violencia incluso cuando están apoyadas en pericias.

Hay casos de hombres que nunca fueron periciados psiquiátricamente y que a pesar de ser denunciados por las mujeres son habilitados a llevarse a sus hijos poniendo a la mujer en una situación de indefensión aún mayor que en la que estaban cuando eran sometidas.

Jueces que aun con pericias psiquiátricas realizadas por peritos judiciales a hombres que solicitan custodia total de sus hijos, extendiendo al ámbito judicial su violencia e intolerancia, les proporcionan regímenes de visitas incluso cuando las negativas de los niños son constantes. (Ver https://www.lmcipolletti.com/denuncio-golpizas-reclamo-la-cuota-y-termino-presa- n5000 29)

Mujeres que son tratadas como locas porque se angustian y se desesperan ante los abusos del sistema judicial y ensalzan a los hombres poderosos, cuya única tranquilidad proviene de saberse poderosos. Un sistema judicial que atiende rápidamente las demandas realizadas por hombres protegidos por el dinero y el poder, pero que no dan respuesta a las demandas de orden de restricción o cuota alimentaria.

Debemos agradecer, apoyar y fortalecer a los ámbitos que ayudan y protegen a las mujeres, cuyo campo de acción se encuentra muchas veces limitado porque el Poder Judicial no hace cumplir las disposiciones vigentes que están pensadas para proteger la integridad de la mujer y los niños.

Debemos ser voz de las mujeres que son aplastadas una y otra vez. Aquellas que son maltratadas no sólo por sus parejas, sino también por un sistema judicial que no las protege.

Mabel Borda

DNI 24.273.682

“En esos momentos

no hay nada ni nadie

que la defienda,

no hay carteles de ni una menos, sólo

hay un camino de atropellos que,

incluso, puede

llevarla a la cárcel”.

Mabel Borda

DNI 24.273.682

Datos

“En esos momentos
no hay nada ni nadie
que la defienda,
no hay carteles de ni una menos, sólo
hay un camino de atropellos que,
incluso, puede
llevarla a la cárcel”.

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