Hay plata – no hay plata

“La verdad es que no hay recursos para aumentos” sintetizó, drástico, uno de los principales colaboradores de Sapag.

Por Redacción

HÉCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar

Doce mil millones de dólares es mucha plata. Ésa es la cantidad de dinero que la nueva YPF piensa invertir en Neuquén en los próximos cinco años. El anuncio se conoció esta semana de boca del CEO de la compañía, Miguel Galuccio, y más allá de que el tiempo confirme o no esta proyección optimista la noticia vino a ratificar una presunción que especialistas y autoridades políticas de la provincia venían manejando desde hace rato: el plato fuerte del petróleo y el gas en la Argentina, alrededor del 50% del total, está –y todo indica que va a seguir estando por bastante tiempo– en Neuquén. La expectativa del gobierno neuquino es que en tres años se duplique la producción de petróleo y aumente entre un 30% y un 40% la de gas. Actualmente en Neuquén se invierten unos 1.600 millones de dólares al año en perforaciones y esa cifra se vería duplicada el año próximo. En cuanto a los puestos de trabajo, la expectativa no es menos optimista. Se habla de la generación de 3.000 nuevos puestos de trabajo directos y una cifra similar de indirectos. Son números que apabullan si se piensa en una familia tipo de cuatro personas. Pero en el gobierno algunos recuerdan cuando Sobisch prometió, después de la renegociación de la concesión de Loma de la Lata, la creación de 10.000 nuevos puestos de trabajo, y eso los vuelve más reticentes a dar números de manera taxativa. En todo caso, ponen como ejemplo que en Estados Unidos la explotación del ‘shale’ y el ‘tight’ permitió crear 1.000.000 de empleos en los últimos cinco años. Eso significó para el gigante del norte un punto extra del PBI. Desde luego advierten que existen diferencias abismales entre las dos economías, pero destacan que, sea como fuere, la explotación intensiva de los no convencionales aportará a la provincia y al país “más empleos, más PBI y, por supuesto, más regalías”. En lo inmediato, el epicentro de esta vuelta de tuerca fenomenal a la perforación se concentrará en el denominado “cluster” (una concentración de empresas en un lugar determinado y con un fin particular) de Añelo. Sucede –explican los técnicos– que en ese lugar se puede hacer una gran concentración de pozos porque allí hay gasoductos, oleoductos, transporte y un río que puede proporcionar el agua necesaria para la explotación “sin dañar el medioambiente”, teniendo en cuenta que el gobierno ya prohibió el uso de las aguas subterráneas. Galuccio hizo otro anuncio que sonó muy bien a los oídos de los gobernantes neuquinos: la promesa de aumentar el valor del gas en boca de pozo. La provincia viene bregando por ese tema desde hace varios años. Sin embargo, el anuncio del CEO de YPF estuvo dirigido al precio del gas nuevo, que pasará a valer entre 5 y 7 dólares el millón de BTU (la unidad calórica que se usa para medir el fluido), y todavía nada se anunció sobre el precio del gas convencional viejo, que ya está en explotación y del que la provincia es el mayor productor nacional. “El precio del gas viejo está clavado hace cinco años en 40 centavos, de los cuales a la provincia sólo le quedan 5”, se quejó una fuente oficial. El tema no es menor porque el Estado nacional le paga por el mismo fluido 7 dólares a Bolivia y 20 a los buques metaneros. Neuquén quiere, por lo menos, que se fije un “sendero de precios” que en un plazo razonable lleve el valor a un piso de unos 3 dólares. Con anuncios de este calibre no es de extrañar que haya una euforia apenas contenida en las esferas oficiales neuquinas. Tampoco, que se piense en ampliar los plazos de las concesiones que tiene YPF en el territorio neuquino. “Somos socios en un 10,45% de todo lo que gane la empresa en Neuquén, en el país y, eventualmente, en el mundo”, se entusiasmó un hombre muy cercano al gobernador. En ese contexto, y en el de la sindicación de acciones hasta en el 2062 (50 años) que puso como condición el gobierno nacional para transferirles el 25% de su parte a las provincias petroleras, no es casual que Neuquén haya propuesto, a su vez, pagar los papeles con mayores plazos para las explotaciones hidrocarburíferas. Pero más allá del optimismo por un horizonte que aún en las predicciones más conservadoras se evalúa como positivo, lo que preocupa al gobierno neuquino es más que nada superar sin mayores dificultades la delicada coyuntura financiera actual. Los gremios estatales lanzaron un corte combinado de rutas en toda la provincia para el jueves, que promete complicarle la vida a la gente y ha puesto en alerta roja a las autoridades. Las preocupa sobre todo cierta intransigencia gremial –el anuncio de que llevarán a cabo la medida de fuerza aunque haya negociación, por ejemplo– y por algunos rasgos violentos observados en las últimas protestas. “La verdad es que no hay plata”, sintetizó, drástico, uno de los principales colaboradores de Sapag. Recordó que con un déficit de 1.000 millones de pesos –el opositor Quiroga lo estima en 2.000– la provincia no se puede permitir ni un punto más de aumento en la masa salarial. “Además –se justificó el funcionario– los gráficos de los últimos cuatro años muestran que los aumentos otorgados están por arriba de la inflación”. Con todo, los canales de diálogo no se han roto y se pudo saber que, si bien no habrá aumento, sí se concederán algunas mejoras puntuales, como recategorizaciones o pases a planta, que permitirían aliviar la tensión con los estatales. “Hay muchas inequidades parciales que se pueden resolver sin afectar en gran proporción la masa salarial y estamos dispuestos a concederlas”, adelantó la fuente. Así, entre las promesas de la plata que ha de sobrar y la realidad de la plata que no alcanza, transcurren los días en esta provincia.