Héctor Montecino dijo estar “arrepentido”

Habló el jefe del grupo juzgado en la mayor causa de drogas en la región.

Por Redacción

Laura Frank

NEUQUÉN (AC).- Héctor Montecino se sentó frente al tribunal de juicio y habló casi como si fuese su propio abogado. “Le solicito, su señoría, que dicte una sentencia ajustada a derecho y que se analicen las violaciones a mis garantías individuales”. Remató: “Pido perdón a la sociedad y a la justicia, estoy profundamente arrepentido y solicito clemencia por mi madre”.

Al momento de las últimas palabras antes de dictarse sentencia, (que se conocerá el martes próximo), el jefe del clan Montecino aceptó pasar al estrado y allí pidió a los jueces que se “examinara si había motivos de sospecha suficiente cuando se ordenaron las primeras intervenciones telefónicas a su celular”.

Pidió “perdón” y dijo que se encuentra “profundamente arrepentido de todo lo que ha pasado”. Reclamó clemencia por su madre Yolanda Esparza Flores que también se encuentra involucrada en este proceso.

Otros siete imputados también aprovecharon el momento de sus “últimas palabras”. Miguel Ángel Nacimiento, el hombre de Centenario utilizado como disparador de la investigación, usó unos minutos para hablar de su vida. Se describió como una persona trabajadora y aseguró que cuando quedó involucrado en este proceso (la causa se denominó “Nacimiento” porque él fue el primer sospechoso) su vida se volvió “un infierno”.

“Todo lo que tengo me lo gané trabajando, así me enseñaron y así lo voy a cumplir”, terminó.

Cuando concluyó Nacimiento habló su mujer, Edith Montecino, que no es familiar de Héctor. Afirmó que tuvo diversos problemas por esta situación y que es madre de cinco hijas. “Una persona común, una madre pendiente de sus hijas”, aclaró. “Fui consumidora de drogas pero me recuperé. Siento vergüenza por el estado público que tomó el caso”, puntualizó.

Jéssica Montecino, hija mayor de Héctor, contó que es madre soltera de una criatura de 5 años. “Soy madre y padre. Su único sostén. Si cometí errores los estoy pagando”, manifestó. “Pido consideración al momento de mi sentencia por favor”, dijo sin poder contener el llanto.

“No entiendo por qué estoy siendo juzgada. El fiscal repitió escuchas pero nadie me dijo qué conducta, qué día y a qué hora hice algo prohibido”, terminó. Jessica estuvo durante casi todo el proceso con prisión domiciliaria pero hace unos días quedó firme una sentencia de cuatro años y seis meses por tráfico drogas y la justicia Federal ordenó su detención.

Olga Jorquera, vecina de Montecino en el barrio Don Bosco de Cipolletti, también reclamó consideración y aseguró que padece epilepsia nerviosa. “Sufro mucho en la unidad de detención, quiero estar con mi familia”, manifestó. Después de esa declaración, sufrió una grave descompensación y el tribunal debió habilitar un cuarto intermedio. Jorquera se fue del salón de Amunc en una ambulancia. La madre de Montecino, Yolanda Esparza Flores, que tiene casi 70 años, tampoco pudo participar de la última audiencia porque sintió un malestar apenas comenzó la jornada.

La actual de pareja de Montecino, Carina Domínguez, pidió que se tenga en cuenta a su hijo de seis años, que padece una discapacidad pulmonar. “Él me necesita y yo también. Lo esperan dos operaciones”, declaró. Continuó: “se termina el juicio y todavía no entiendo de qué se me acusa. El fiscal me imputa almacenamiento pero en ese momento no había droga en mi casa”, detalló. Fernando Soto, que tenía un vínculo con Ruth Montecino, reconoció que cometió “un error” y reclamó “piedad” si es que va a ser sentenciado.

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