Helicópteros israelíes bombardearon en Gaza
Aumenta la ola de violencia en los territorios palestinos. La presión internacional no logra frenar la crisis.
Jerusalén (Télam-SNI).- Cincuenta y un muertos y más de mil heridos, la mayoría de ellos palestinos, es el balance de la quinta jornada de violencia entre manifestantes palestinos o árabe-israelíes y las fuerzas de seguridad de Israel, informaron ayer las autoridades de ambos bandos.
Los enfrentamientos se intensificaron ayer por la utilización por parte del Ejército israelí de helicópteros de combate para atacar objetivos en Gaza, mientras que en territorio de Israel los enfrentamientos entre árabes y la policía se acentúan.
Los choques dejaron un saldo de 15 víctimas, de las cuales siete son árabes israelíes, siete palestinos y un judío abatido a quemarropa cerca de un pueblo palestino de Cisjordania.
El balance desde que se registraron enfrentamientos, hace cinco días, es de 51 muertos, de los cuales 41 son palestinos, 8 son árabes israelíes, un judío israelí y un druso israelí.
En tanto, en El Bireh, Cisjordania, un policía palestino de 23 años murió ayer de un tiro en la nuca en un intercambio de disparos con soldados israelíes, indicaron fuentes hospitalarias. Este tiroteo dejó además 19 heridos entre los palestinos.
Ni los llamados a la razón del Papa Juan Pablo II y del secretario general de la ONU, Kofi Annan, ni los esfuerzos del presidente estadounidense Bill Clinton, que habló por teléfono con el primer ministro israelí Ehud Barak y el líder palestino Yasser Arafat, lograron aplacar el nivel de los enfrentamientos.
Por su parte, Arafat recibió ayer el respaldo de varios países árabes, luego de que Egipto y Siria llamaron a la realización de una cumbre árabe urgente.
Barak, por su parte, efectuó una breve visita a la franja de Gaza y Cisjordania, y reiteró que estaba listo para retomar las negociaciones de paz con los palestinos, pero les advirtió que no tendrían ninguna concesión si recurrían a la violencia.
Israel acusa a los palestinos de haber «organizado» esta escalada de violencia con fines políticos. » Los que piensan que la violencia es una herramienta eficaz en las negociaciones están equivocados», afirmó el gobierno en un comunicado.
Nuevos combates se desarrollaron ayer por segundo día consecutivo en Galilea (al norte de Israel), entre policías y miembros de la minoría árabe israelí, que realizaban una huelga de solidaridad con los palestinos.
Cinco árabes israelíes (descendientes de palestinos expulsados de los territorios) cayeron por balas de la policía, mientras que otros dos, heridos durante los enfrentamientos del domingo que dejaron un muerto en la zona, murieron por sus heridas.
Los enfrentamientos llegaron hasta la ciudad de Jericó, en Cisjordania, en donde hasta ahora no hubo enfrentamientos y en la que murió un miembro de los servicios de seguridad palestinos.
Una verdadera guerra
Los militares israelíes fueron tajantes al describir lo que ayer ocurrió en el encalve de Naplusa, (Cisjordania): un auténtica guerra.
En este enclave israelí está la tumba de José, uno de los 12 hijos del Bíblico Jacob, pero está rodeado por dos colegios palestinos.
El ejército israelí, apoyado por helicópteros, actuó ayer en esta zona para rechazar el intento de un grupo de miles de palestinos de tomar este sitio.
Por otra parte, entre los numerosos tiroteos, un grupo atacó un autobús escolar israelí, en una macabra venganza por la muerte de un niño árabe de 12 años que conmovió al mundo
Pero los incidentes más graves fueron en el cruce de Nezarim (Gaza) donde helicópteros de combate israelíes dispararon más de 30 misiles contra dos edificios de viviendas, destruyéndolos en parte, y causaron dos muertos y unos 35 heridos.
Los dos bloques de viviendas habían sido construidos por la ANP, justo al lado de la fortificación militar israelí , para alojar a familias de policías palestinos. El Ejército israelí acusa a las fuerzas palestinas de utilizarlos para disparar desde lo alto a sus soldados. En la mañana fueron evacuadas de los bloques los familiares de los policías, pero quedaron quedaron miembros de las fuerzas policiales palestinas, que siguieron disparando a sus soldados.
Todos culpan a Sharon
Redacción Central (EFE).- La comunidad internacional contempla impotente y dividida la nueva Intifada (levantamiento) de los palestinos en los territorios ocupados, que abre una brecha casi insuperable en el proceso de paz de Oriente Medio.
En un panorama tan sombrío, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) reclaman la vuelta a las conversaciones árabe-israelíes, encalladas en Camp David en julio pasado, mientras los presidentes de Egipto, Hosni Mubarak, y Siria, Bachar al Asad, llaman a la celebración de una cumbre árabe.
En lo que hay acuerdo general es en el origen de estos sucesos, ya que la secretaria de Estado estadounidense, Madeleine Albright, y el presidente francés Jacques Chirac, junto a otros líderes internacionales, han responsabilizado al líder conservador israelí, Ariel Sharon, de la situación.
Sharon visitó el pasado jueves la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén, en la víspera de la celebración del año nuevo judío y desencadenó la actual espiral de violencia
Albright la consideró «muy contraproducente», y Chirac la tachó de «provocación deliberada», pues la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén es un lugar sagrado tanto para los musulmanes, que lo llaman Haram El Sharif, como para los judíos, que lo conocen como el Monte del Templo.