Homenaje a la trashumancia



La crianza de chivitos es una actividad genuina y ancestral en la zona norte de la provincia, lugar en el cual más de 1.500 familias viven de este recurso y para ello deben apostar a un trabajo sacrificado que no conoce de descansos: la trashumancia. A esta altura del año los crianceros se encuentran rumbo a las veranadas –situadas en los campos altos de la cordillera– en busca de las pasturas para sus animales, recorriendo para ellos largas distancias que muchas veces llegan a los 300 kilómetros. Veranada e invernada son complementarias y necesarias en la vida del criancero, dado que ninguna de las dos puede por si sola procurar las pasturas con que alimentar los chivitos durante todo el año. Ahora los crianceros y sus familias van a las veranadas donde permanecerán hasta los meses de marzo y abril cuando retornarán con los animales a los campos bajos y aunque no pueden disfrutar de la fiesta, la misma pretende ser un reconocimiento a su esforzada labor.


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