Horacio Lavandera, en la senda de Beethoven
El extraordinario pianista acompañará este sábado a la Orquesta Sinfónica de la Provincia de Río Negro en el Espacio Cultural de Fundación Cultural Patagonia.
Entrevista con Horacio Lavandera, antes de su concierto en Roca
La Orquesta Sinfónica de la Provincia de Río Negro, dirigida por el maestro Fabrizio Danei, y el excepcional pianista Horacio Lavandera como solista invitado, compartirán en el Espacio Cultural de Fundación Cultural Patagonia, en Roca, este sábado a las 21, un programa integrado por “El sombrero de tres picos, Suite Nº 1” de Manuel de Falla (1876-1946), “Concierto para piano en Do Menor Nº 3” de Ludwig van Beethoven (1770-1827) y “Capricho español Op. 34” de Nikolái Rimski-Kórsakov (1844-1908).
Antes de su llegada a la ciudad, “Río Negro” se encontró con el pianista para hablar de sus comienzos en la música, su devoción por la obra de Beethoven y sobre el concierto que brindará en Roca.
Lavandera trabajó sobre la obra de Beethoven con el maestro Maurizio Pollini en Italia en la Accademia Musicale Chigiana y en la Lucerne Festival Academy de Suiza, y con Charles Rosen en el Aula de Música de la Universidad de Alcalá.
“Puedo presumir sin problemas de haber tenido grandísimos maestros que me dieron una seguridad sólida de muy joven y yo seguí mi camino, ahondando y profundizando –como vos decís- para ir equilibrando aspectos formativos con emocionales míos propios, no? De eso se trata… Pero yo ya había decidido muchas cosas, con respecto al modo de enfocar la música, de interpretarla. Al mirar videos de cuando era pequeño, sigo viendo un pianista muy maduro. Mis primeros conciertos los comencé a dar con trece años y no era un nene que tocaba piano, ya era un pianista por entonces, que estaba comunicando con una seriedad grande sus ideas musicales”.
P- La primera oportunidad que tuve de entrevistarte, Horacio, fue en 2005. Tenías veintiún años. Cuánto tiempo de evolución ha pasado desde entonces…
R- Pasaron grandes proyectos en cuanto a la profesión. Me fui asentando, ganando mucho público, tocando en distintas partes del mundo, aunque en aquel año ya tenía todo un bagaje internacional súper establecido, muy importante. Más que nada gané varios premios y afiancé mi contacto con la gente. Lo más complicado, lo más difícil, la formación, creo yo, ya estaba hecha. A los veintiuno ya contaba con una experiencia muy significativa.
P- Poniéndolo en planos, la etapa formativa sería uno horizontal y abarcativo, de soporte. La siguiente, la veo de profundización en el contenido emocional de las obras, en el uso del tiempo, en la concentración al tocar.
R- Es notable lo que ves. Sí… En primer lugar, es muy difícil apreciarlo porque soy yo el que me estoy exigiendo y perfeccionando continuamente. Puedo, claro, decirte que la formación es lo más importante, es continua y la evolución también puede serlo, pero llegar a los veintiún años con una seguridad excelente como la que tenía, es de privilegiados. A partir de allí hay que seguir subiendo, que también es otro trabajo, pero sobre una base muy fuerte.
P- Entre los tantísimos compositores que tocás, un nombre se repite. El sábado vas a tocar con la Orquesta Sinfónica de la Provincia de Río Negro, el número 3 de Beethoven. ¿Qué hay en él que te conmueve y te lleva a seguir abordándolo?
R- Bueno, es el compositor por excelencia de la música clásica y tiene todos los atributos emocionales para conectar, como recién te decía, con la mayor cantidad posible de personas. Es una vía muy directa, llega a todo el mundo de una manera siempre nueva, si se cuida que la interpretación también lo sea. Sí, está bien presente en el proyecto que voy a hacer en el CCK, donde dirigiré desde el piano sus Cinco Conciertos y su obertura, Coriolano. Para mí, es una figura fundamental, un creador al que estoy permanentemente interpretando, basado mucho en los estudios de su época, en lo que comenta Carl Czerny en su libro sobre cómo interpretar las obras de quien fuera su maestro. Me interesa mucho buscar los momentos donde Beethoven se encontraba interpretando su propia música
P- El Concierto Nº 1 en Do mayor fue estrenado en Praga en 1798, con el mismo compositor al piano; el 2º está en Si bemol mayor; el 3º en Do menor, también lo estrenó su autor en 1803, dedicado al príncipe Luis Fernando de Prusia; el 4º es en Sol mayor; y el 5º en Mi bemol mayor, conocido como El Emperador, fue su último para piano y lo dedicó a Rodolfo de Austria, protector y pupilo de Beethoven.
R- El Quinto justamente lo tocó por primera vez Czerny y el Tercero que voy a hacer en Fiske Menuco el 12, lo estrenó Beethoven, dirigiendo el mismo desde el piano. Son obras maravillosas y espero con mi interpretación junto a la Orquesta de Río Negro, generar algo nuevo. Estoy pensando que muchas personas sientan que será el estreno del 3º y no un concierto que conocen todos.
P- Qué fuerte suena eso como desafío… Cuánto se aprende de ese modo de conectarte con las obras…
R- La gran enseñanza de trabajar con compositores así, es que cada uno piensa la música desde un lugar bien diferente; que no hay reglas; que él las crea si es un creador con tanta personalidad. Ese es el caso de Beethoven o el de Dino Saluzzi (de quien Lavandera grabó diez obras para piano en el disco “Imágenes”, 2015) y la misma nota, el mismo acorde en Dino tiene un significado completamente distinto en Beethoven. Es lo que aprendo al trabajar con ellos. Entonces, se trata de registrar todos los elementos sensibles, psicológicos, las historias detrás de cada una de las obras, los conceptos muy propios de ellas. Lo que vale para una sonata de Beethoven, quizá no es válido para la siguiente. Hay que profundizar y estudiar cada frase, cada sonido como algo único que está vivo en ese momento. Ahí está lo mágico de escuchar algo que en principio no tiene antecedentes en la imaginación del autor.
P- ¿Qué te sucede cuando estás por subir al escenario, al tocar y al finalizar el concierto?
R- Lo más hermoso ocurre durante la función, en la conexión con la música, donde comunicó lo que durante años fui trabajando. En los momentos previos siempre debo estar tranquilo para vincularme lo más posible con las obras. Para ser más preciso, hay un toque determinado y en esos primeros instantes busco que lo que me vuelva al escucharme, sea lo que imaginé. Y además pienso en cómo el total del sonido vibra en la sala, cuánto de reverberación tiene, cómo llega el rebote sonoro. Pasan muchas cosas durante los primeros sonidos. En mi cabeza, antes de comenzar, voy estableciendo todos estos parámetros.
P- ¿Y una vez concluido el recital?
R- (Sonríe Horacio). Muchas veces depende del instrumento. Si me permitió canalizar toda mi energía, el resultado es fantástico; si no fue así, me quedo pensando en los pasajes que con otro piano hubieran salido mejor… Siempre trato de contar con instrumentos óptimos dentro de lo posible. Siempre me filmo o me grabo y luego me escucho, continúo analizando el resultado. Sigo pensando en la música.
P- ¿Cómo te impresiona el aplauso del público? Todo lo que le diste, vuelve en él.
R- Sí, es otro aspecto maravilloso. Como te decía recién, intento que una obra compuesta hace más ciento sesenta años, como es el caso de Beethoven, sea escuchada como si fuera nueva. El aplauso es la gran devolución al estudio incesante para llegar hasta ese momento.
Las entradas anticipadas están en venta en la Secretaría de Fundación Cultural Patagonia (Rivadavia 2263). Las entradas tienen un 20% de descuento para socios del Club Río Negro.
El brillante derrotero de un gran pianista
Lavandera (Buenos Aires, 1984) fue laureado a sus dieciséis años en el III Concurso Internacional de Piano Umberto Micheli, realizado en el Teatro Alla Scala de Milán, y premiado por la Filarmonica della Scala como Mejor Intérprete de Piano y Orquesta, por su interpretación del “Concierto en Sol” de Maurice Ravel. Desde entonces, recorre los más importantes escenarios del mundo, en recitales y solísticamente junto a prestigiosas orquestas. En 2010 debutó como pianista y director a la vez, interpretando los “Conciertos Nº 9” y 11” de Wolfgang Amadeus Mozart con la Orquesta Estación Buenos Aires, en la apertura de la Semana Musical Llao Llao.
Fue también distinguido por la V Bienal Juvenil Festivales Musicales de BA; dos veces como Mejor Solista Instrumental por la Asociación de Críticos Musicales de Argentina; galardonado por Karlheinz Stockhausen en sus cursos Kuerten; por la Fundación Konex como uno de los pianistas más destacados de la década; en el ciclo el Primer Palau en Barcelona; y homenajeado con la Medalla del Bicentenario por la Cuidad de Buenos Aires, siendo la personalidad más joven en acceder a tal distinción. En 2013 ganó el Premio Gardel Mejor Álbum de Música Clásica por su disco “Chopin”. Repitió en 2016 con “In London”.
Espero con mi interpretación junto a la Orquesta de Río Negro, generar algo nuevo. Estoy pensando que muchas personas sientan que será el estreno del 3º y no un concierto que conocen todos”.
La expectativa de Horacio Lavandera antes de su concierto en Roca.
Datos
- Las entradas anticipadas están en venta en la Secretaría de Fundación Cultural Patagonia (Rivadavia 2263). Las entradas tienen un 20% de descuento para socios del Club Río Negro.