IAIES: “Me interesa como pasa un tema a traves de mi piano”

El pianista y compositor de jazz Adrián Iaies acaba de editar “Melancolía”, un disco que reúne temas propios y ajenos pero que conviven bajo una misma mirada pianística donde no se distinguen las autorías originales, y que estará presentando en dos conciertos que se realizarán los sábados 1 y 8 de junio próximos en La Trastienda, en Capital Federal.

Redacción

Por Redacción

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“La idea de que no se distinga entre versiones y temas propios se convirtió en una obsesión para mí porque cada vez más lo que me interesa es el lenguaje pianístico”, aseguró Iaies en charla con Télam antes de los conciertos de la sala de San Telmo ubicada en Balcarce 460.

“Para mí componer, arreglar, versionar, producir está bueno y es algo necesario pero desde hace un tiempo mi principal interés es tocar el piano, después si toco un tema mío, uno de Billy Strayhorn, “Fuimos” o “Desde el alma” no es una diferencia cualitativa”, remarca.

“Esto -dice el músico que pudo trazar uno de las carreras solistas más sólidas en el país-, en definitiva, es lo que propone el jazz y de lo que uno se enamoró. En el jazz uno no se queda pegado tanto de un standard sino de la versión que hizo tal o cual de ese standard; vos te enamorás de un tema pero recién después de que pasó por el filtro de un intérprete”.

El músico, que desde hace cuatro años dirige artísticamente el festival Buenos Aires Jazz, termina de precisar la idea fuerte que sostiene su trabajo actual: “Lo que me importa es qué queda luego de que el tema pasó por mi piano, si hay algo personal ahí, algo que yo pueda reclamar en nombre propio”.

Relacionando estas ideas con la producción de su reciente placa discográfica, la decimoquinta que edita al frente de un proyecto propio, comenta: “Lo que me gusta de `Melancolía` es que se acerca además a una ilusión mía de que quien escuche el disco tenga la sensación al final de que en vez de una serie de composiciones escuchó algo parecido a un tema extenso, que el disco tenga una atmósfera lo más homogénea posible”.

“Además de eso -dice- me gusta porque es un disco austero desde el piano; estoy en una etapa en la que me interesa ver cuán sintético puedo ser al tocar, cuántos comentarios puedo evitar para llegar al filo y creo que `Melancolía` va en esa dirección, al menos en lo que respecta a tocar con estos músicos”.

En la grabación del disco y en los conciertos, Iaies estará al frente del trío que lo acompaña desde hace cinco años, conformado por Pepi Taveira en batería y Ezequiel Dutil en contrabajo, que en la actualidad devino en cuarteto con la incorporación del trompetista Mariano Loiácono, al que Iaies define como el músico joven de la escena de jazz local con más proyección y futuro.

Hablando sobre la banda, Iaies dice que una de las virtudes es que “es un grupo que por su componente de edades (él y Pepi rondan los 50 y Dutil y Loiácono los 30) habilita un intercambio de información muy interesante”.

“Hay cosas que vienen de los más chicos a las que quizás ni Pepi ni yo tenemos acceso mientras que nosotros les pasamos a ellos cosas relacionadas con el respeto por la tradición y la herencia en el jazz”, aclara.

En una definición personal de cada uno dice: “No hay quien toque la batería como Pepi y mucho menos las escobillas, que en este disco están presentes casi en todos los temas; Mariano es de la generación sub-30 el tipo con más proyección y futuro que hay acá, conoce la tradición desde el comienzo, es un gran improvisador y tiene una escucha muy atenta, y Ezequiel es un tipo muy estudioso, es un bajista a la vieja usanza, puede hacer muy buenos solos pero, sobre todo, es muy firme tocando base, algo que para mí es clave”.

Además, agrega hablando de la incorporación al trío de Mariano Loiácono, que comenzó como invitado y ya forma parte de la formación estable y con quien Iaies prepara un trabajo en dúo, que ahora puede delegar en parte el rol melódico.

“Para mí, todo empieza por la melodía, es mi hoja de ruta, mi mapa y la forma como vos armás esa melodía determina el mood del tema porque eso contagia a los acompañan y con Mariano después de muchos años encontré alguien en quien delegar, aunque sea parcialmente, el rol melódico”.

“El no le quitó nada de lo que yo quiero que mi música conserve y le agregó cosas nuevas, entre ellas una cuestión tímbrica interesantísima”, remarca.

“Melancolía” tiene cinco temas propios (”Waltz for Beatriz”, “Melancolía es tu nombre”, “Maia”, “Ese terciopelo” y “A propósito de Tommy Flanagan”), los locales “Fuimos”, “Desde el alma” y el “Himno a Sarmiento” y tres composiciones del norteamericano Billy Strayhorn.

“Strayhorn -dice- es un tipo muy especial, es uno de los pocos ejemplos que combinan el compositor de jazz y el songwriter y reúne lo mejor de los dos mundos, además de que tiene una elegancia y una sofisticación armónica increíbles”.

Por otra parte, detalla: “El repertorio jazzístico está claramente definido entre la música instrumental y todo el repertorio que viene de Broadway, del cine, del teatro, canciones, Strayhorn es una excepción porque por un lado es un músico que posee toda la complejidad del jazz, de hecho era el alter ego de Duke Ellington, y además tiene todo el oficio del tipo que ama la melodía y que maneja el universo de la canción”.

Yendo a sus temas propios y al título que le dio a esta placa dice: “Asocio la melancolía con un cuerpo de vivencias y recuerdos que son los que finalmente conforman lo que soy: lo que viví en la infancia”.

“En el `Himno a Sarmiento` están mis viejos, la infancia; “Maia” es una perra que tengo desde que nació hace 16 años y que no sólo es la perra de la casa sino que es la perra que estuvo abajo de mi piano durante 15 años, es quizás el único testigo de los 15 discos que tengo hechos; Tommy Flannagan es uno de los pianistas que adoro y al que escuché en el Village Vanguard de Nueva York el día que cumplí 40 años”, cuenta.

Si algo distingue a “Melancolía” sobre otros trabajos de Iaies es que es una prueba palpable de la madurez interpretativa, conceptual y compositiva que alcanzó a lo largo de una carrera intensa en la que atravesó más de un desafío y peligro de cristalización y que lo situó como uno de los jazzman argentinos de mayor exposición, tanto en el país como en el exterior.

“Si miro para atrás me veo mucho mejor que cuando arranqué; cuando todo esto comenzó a rodar yo tocaba el piano pero hoy me doy cuenta que no sabía qué quería tocar, porque una cosa es tocar el piano y otra saber qué querés hacer cuando tocás, creo que ahora lo estoy sabiendo”.

Por Pedro Fernández Mouján

(Télam).-


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